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El Hospital Universitario de Móstoles certifica su Unidad de Enfermedad Tromboembólica Pulmonar

Hospital Fachada
21 julio 2026

La Unidad de Enfermedad Tromboembólica Venosa (ETEV) del Hospital Universitario de Móstoles ha conseguido la certificación de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) Excelente. Este centro público de la red de hospitales de la Comunidad de Madrid ha superado los requisitos por los que esta sociedad científica acredita la calidad asistencial, la coordinación multidisciplinar y la especialización de los profesionales implicados en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de esta patología potencialmente grave o mortal.

Este reconocimiento es el resultado de años de trabajo y de la consolidación de un modelo asistencial basado en la colaboración entre los servicios de Medicina Interna, Urgencias, Hematología y UCI, con la participación de Pediatría, Cardiología y Radiodiagnóstico, y con activación del Código TEP en los casos necesarios. Este éxito del Servicio de Medicina Interna se suma a la acreditación SEMI Excelente conseguida ya en la Unidad de Enfermedades Autoinmunes, la Unidad de Riesgo Vascular, Ecografía Clínica, Unidad de Interconsultas y Asistencia Compartida, así como a la acreditación SEMI Excelente del Servicio de Medicina Interna en su conjunto.

El doctor Javier García Álvarez, responsable de la Consulta Enfermedad Tromboembólica Venosa (ETEV), del Servicio de Medicina Interna, destaca que esta acreditación supone un respaldo al modelo asistencial desarrollado en el hospital: “La enfermedad tromboembólica puede afectar a pacientes muy distintos y requiere la participación de múltiples especialidades. Esta acreditación reconoce el trabajo coordinado que hemos construido durante años para ofrecer una atención especializada, rápida y segura”.

Asimismo, subraya la importancia de contar con referentes en diferentes áreas asistenciales: “El hecho de disponer de profesionales muy bien formados en esta patología en las áreas de Urgencias, Hematología, Oncología, UCI y otros servicios permite resolver dudas, tomar decisiones de forma más ágil y ofrecer una mejor atención a pacientes con una enfermedad que, en determinadas situaciones, puede llegar a ser muy grave”.

Durante mucho tiempo se estuvo trabajando en el desarrollo de un protocolo integral, ambicioso y muy extenso. Un documento de gran alcance que revisa de forma exhaustiva todos los escenarios relacionados con la trombosis, desde las formas más frecuentes —como la trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar— hasta otras localizaciones menos habituales.

El grupo de trabajo involucrado en el mencionado protocolo está formado por un grupo importante de profesionales. A continuación se citan los siguientes médicos firmantes en el grupo coordinador y en el grupo de apoyo: José Félix Hoyos, Marta Romero y Fátima Fernández Salgado, del Servicio de Urgencias; Javier Álvarez y Andrea Pérez Rodríguez, del Servicio de Medicina Interna; Silvia García Adrián, del Servicio de Oncología; Isabel Curto y Begoña Fernández, del Servicio de Hematología; Carmelo Tafalla, responsable de Calidad; M. Antonia Gil Sierra, del Servicio de Radiodiagnóstico; Esther Marcos, del Servicio de Cardiología; Margarita Más Lodo, del Servicio de Medicina Intensiva; Aurea Cervera, del Servicio de Pediatría; Ángel Agustín, de Nefrología; y Beatriz Rubio Cerdán, del Servicio de Farmacia. Mónica Ayala, administrativa del Servicio de Medicina Interna, trabajó con este equipo en la coordinación del protocolo, y Esther Lobo participó en él como profesional de enfermería.

Un modelo basado en la coordinación

La enfermedad tromboembólica puede afectar a perfiles muy diversos de pacientes. Desde mujeres jóvenes, por motivos relacionados con el uso de anticonceptivos, el embarazo o las cesáreas, hasta pacientes oncológicos, personas con inmovilizaciones prolongadas, pacientes sometidos a cirugías mayores o personas de edad avanzada, uno de los principales grupos de riesgo.

Los avances farmacológicos y la innovación también en las técnicas intervencionistas permiten un mejor tratamiento en una patología en la que cada vez se ve un mayor número de casos, debido, entre otras razones, al aumento de la esperanza de vida.

Además, el Código TEP (Tromboembolismo Pulmonar) permite identificar rápidamente a los pacientes con tromboembolismo pulmonar grave y activar el nivel de atención necesaria dependiendo del estado clínico del paciente, poniendo en marcha, cuando es necesario, los circuitos asistenciales necesarios, incluyendo la coordinación con la UCI cuando es preciso, así como la derivación al Hospital Clínico San Carlos para el abordaje de los pacientes más graves y el estudio de la posibilidad de realizar técnicas avanzadas de intervencionismo.

Una patología frecuente y una consulta especializada

La trombosis y el tromboembolismo pulmonar representan un importante reto clínico porque sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias o cardiológicas. La disnea, la fatiga o el dolor torácico son manifestaciones que obligan a mantener un elevado índice de sospecha clínica. Gracias a la mejora de las técnicas diagnósticas y a la aplicación de protocolos consensuados, hoy es posible identificar con mayor rapidez estos casos y establecer tratamientos más seguros y eficaces.

En España, la ETEV tiene una incidencia de 154 casos por cada 100.000 habitantes al año. Se estima que se producen más de 80.000 nuevos casos anuales, constituyendo la tercera causa de mortalidad cardiovascular. La Unidad del hospital mostoleño cuenta con una consulta monográfica específica de trombosis, creada en 2005 dentro del Servicio de Medicina Interna. Cada semana, los doctores Silvia Álvarez Kailis, Andrea Pérez Rodríguez y Javier García Álvarez atienden entre 6 y 8 nuevos pacientes en la consulta monográfica de ETEV, además de valorar las dudas y complicaciones trombóticas de los pacientes ingresados en áreas médicas y quirúrgicas de nuestro centro.