La patología vítreo-retiniana en la edad pediátrica engloba un conjunto de enfermedades complejas que en muchas ocasiones pueden requerir más de un acto quirúrgico para su tratamiento, bien sea por las características propias de estos ojos, así como por el mayor grado de inflamación postquirúrgica que presentan los pacientes pediátricos en comparación con adultos.
Pueden emplearse procedimientos esclerales (por fuera del ojo) y/o vitrectomía (cirugía intraocular). En muchas ocasiones es necesario reemplazar el cuerpo vítreo (gel que rellena el ojo naturalmente) con algún agente tamponador que puede ser un gas o un aceite de silicona, con distintos tiempos de duración en el ojo. Si se utiliza una silicona, se suele extraer meses después de la primera cirugía (dependiendo este tiempo de cada caso y de sus particularidades).