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Coleccionables. Qué debemos tener en cuenta

Uno de los productos estrella en los meses de septiembre y octubre son los coleccionables. Promociones para coleccionar todo tipo de artículos nos llegan a través de anuncios de televisión o en los escaparates de los quioscos y librerías. En este reportaje del Portal del Consumidor le damos algunas de las claves que usted debe manejar si se interesa por alguna de estas ofertas.

Colecciones de libros de algún autor o tema, editados en tomos atractivos; cursos para aprender idiomas, informática o cualquier otra materia; figuras de cualquier temática y época; modelismo de aviones, barcos o helicópteros; álbumes de cromos; juguetes u objetos de época; abanicos… Es interminable la lista de promociones de coleccionables que surgen estos días, tras el periodo vacacional.

Las empresas encargadas de la difusión de este tipo de productos suelen emplear distintas técnicas para captar el interés de las personas consumidoras: fuertes campañas de publicidad, en muchas ocasiones con anuncios atractivos en televisión; el establecimiento en la primera entrega de un precio de venta mucho menor que el de las sucesivas entregas; o la entrega gratuita del segundo ejemplar junto con el primero.

Para preservar sus derechos como persona consumidora, y que la decisión de comenzar un coleccionable se produzca con todas las garantías, es importante que tenga en consideración las siguientes prácticas recomendables:

  • ¿Realmente lo queremos?: Una de las primeras cuestiones que debemos valorar es el interés real que tenemos por el tema y por adquirir una colección sobre el mismo. La publicidad que suele acompañar a este tipo de ventas, así como su presentación (fotografías, diseños, embalajes…) suelen ser muy atractivos y pueden tender a crearnos una idea magnificada de nuestro verdadero interés por el asunto.
  • Número de entregas: Normalmente, solemos comenzar una colección sin saber el tiempo que nos supondrá el continuar adquiriendo entregas. Conocer de antemano la duración de la campaña de venta y el número de entregas de la misma es una información previa que es importante que consultemos.
  • Precio de cada fascículo: Los coleccionables suelen salir a precios de lanzamiento muy bajos, lo que supone un gancho para que las personas consumidoras adquieran las primeras entregas. Sin embargo, son muchos los casos en los que estos precios de lanzamiento no se corresponden con las cuotas que suponen el resto de fascículos. Debemos preguntar por el precio de las entregas para no llevarnos a engaño por la promoción de lanzamiento.
  • Precio total: Es importante valorar cuál es el precio final que terminaremos pagando por la totalidad de los productos.
  • Obligación contraída: Recuerde que son muchas las colecciones en las que es imprescindible contar con todas las entregas para poder disfrutar del resultado. Coleccionables basados en piezas o capítulos nos obligan a adquirir todos los fascículos para poder tener un producto terminado. No obstante, en caso de no haber adquirido alguna de las entregas, se pueden solicitar los números atrasados al vendedor ya que, normalmente, guardan algunos de ellos. Si no fuera así, también se puede solicitar a la propia editorial, al disponer éstas de sus propios depósitos de publicaciones.
  • Seleccione lo que le interese: Si, por el contrario, no es necesario tener todos los fascículos, usted podrá revisar en la primera entrega la lista del total de contenidos del coleccionable, para saber cuáles le interesan si no quiere adquirir toda la colección.
  • Periodicidad: Para no perder pista de la llegada de una nueva entrega al quiosco, asegúrese de la periodicidad del coleccionable, ya que hay casos en los que son semanales y otros que son mensuales o bimensuales.

Reclamaciones

La editorial debe garantizar que completará la colección una vez ha sido puesta en el mercado. Si, por motivos de escasa demanda, la editorial decide retirar la colección, podemos reclamar la adquisición de la totalidad de entregas o la devolución del dinero empleado hasta la fecha.

La reclamación se realizará ante la empresa que vendió el coleccionable. Si no obtenemos una respuesta satisfactoria, o el producto que nos entregan no reúne las condiciones de calidad publicitadas, podremos elevar nuestra reclamación a la Oficina de Atención al Consumidor más cercana, en la Dirección General de Comercio y Consumo o a través de internet. Puede consultar otras formas de poner una reclamación en el siguiente enlace.

Conserve toda la documentación inherente a la colección, como facturas o comprobantes de compras, que pueden ser de utilidad en caso de que se tenga que presentar alguna reclamación.