Las enfermedades glomerulares o glomerulonefritis representan una de las causas más frecuentes de enfermedad renal terminal y necesidad de terapia renal sustitutiva.
Las glomerulonefritis se dividen en dos grandes grupos, las primarias y las secundarias.
Las glomerulonefritis primarias han recibido también la denominación de idiopáticas, dado que su etiología era desconocida. Sin embargo, en los últimos años se han realizado avances de trascendental importancia acerca de la etiología y de los mecanismos patogénicos de estas enfermedades implicando en muchas de ellas una disregulación del sistema inmune.
Las glomerulonefritis secundarias son aquellas causadas por una enfermedad sistémica de la cual la afectación renal (glomerular) forma parte. Aunque el listado de enfermedades que pueden causar una glomerulonefritis es enorme, las más frecuentes y de mayor trascendencia patogénica son
- Lupus Eritematoso Sistémico (nefritis lúpica)
- Vasculitis
- Afectación renal en enfermedades hematológicas, infecciosas o tumorales
En todas estas enfermedades sistémicas el seguimiento por un equipo multidisciplinar es fundamental.
Por otra parte, las enfermedades glomerulares, tanto primarias como sistémicas, pueden afectar al riñón trasplantado y, de hecho, la glomerulonefritis de recidiva o de novo constituyen una de las principales causas de pérdida del injerto renal.
El diagnóstico de las enfermedades glomerulares se basa en la biopsia renal. Aunque la biopsia renal puede ser realizada en cualquier centro hospitalario, existe un amplio consenso internacional acerca de la necesidad de que el tejido obtenido sea estudiado por nefropatólogos con experiencia y en unidades en las que se disponga de las tres técnicas histológicas imprescindibles para el estudio de muestras renales: microscopía óptica, immunofluorescencia y microscopía electrónica. Junto a la información aportada por la biopsia renal, la valoración sistemática de los datos del paciente es imprescindible para establecer con precisión el pronóstico y la terapia más indicada en cada caso.
Por otra parte, los comentados avances en el conocimiento de las enfermedades glomerulares están permitiendo la aplicación de nuevos biomarcadores a la práctica clínica y al estudio de las biopsias, con un decisivo impacto no sólo en el diagnóstico, sino en el diseño y seguimiento de la terapia más apropiada para cada caso.