
El consumidor: el centro de la economía circular
La Comunidad de Madrid promueve en los últimos años la implantación de un nuevo modelo de consumo basado en la conocida como economía circular.
La economía circular es un modelo de producción y consumo que busca la optimización de los recursos, la disminución de los residuos a través del reciclaje y la reutilización de los mismos. Se trata, por lo tanto, de un modelo económico orientado a conjugar la eficiencia económica con la sostenibilidad medioambiental.
La economía circular influye en el consumo a través de varios pilares de acción fundamentales:
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El uso de subproductos y de materias primas secundarias, incluida la reutilización.
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La adopción de medidas para prevenir y minimizar el desperdicio alimentario.
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La priorización del etiquetado o certificado ecológico o de reducción de huella ambiental en los productos.
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La aplicación de criterios de durabilidad, funcionabilidad, reparabilidad y extensión de la vida útil para los productos.
El fomento del consumo responsable y sostenible.
Reutilización
La reutilización es uno de los elementos centrales del nuevo modelo de consumo centrado en la economía circular.
Para incentivarlo, la Unión Europea ha reforzado el denominado "derecho a la reparación" a través de la aprobción del Reglamento (UE) 2024/1799, relativo a normas comunes para promover la reparación de bienes, que complementa el régimen de garantías previsto en la normativa de consumidores.
España ya había adaptado su normativa mediante el Real Decreto-ley 7/2021, ampliando la garantía legal de los productos nuevos a tres años.
En el caso de que un producto presente una falta de conformidad durante este periodo, el consumidor podrá optar entre la reparación o la sustitución, salvo que una de estas opciones resulte imposible o desproporcionada.
Asimismo, se amplió el periodo obligatorio de suministro de piezas de repuesto, estableciéndose con carácter general la obligación de garantizar su disponibilidad durante un plazo mínimo de diez años desde que el producto dejade fabricarse, en los términos previstos en la normativa de desarrollo.
Los electrodomésticos y productos de electrónica son uno de los campos en los que más se ha avanzado en el terreno de la reutilización, a través de los conocidos como productos reacondicionados. Una parte importante de estos productos son aquellos a los que se les han cambiado componentes de uso intensivo (por ejemplo, la batería, la pantalla o la carcasa, en el caso de tabletas o teléfonos móviles), y se les ha sometido a una revisión general para comprobar su funcionamiento.
Otros ejemplos importantes los encontramos en el caso de los neumáticos, donde la normativa fomenta la reducción, reutilización, reciclado y valorización de los neumáticos fuera de uso, conforme al régimen de responsabilidad ampliada del productor previsto en la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.
Consumo responsable
La otra pata central del nuevo modelo de consumo basado en la economía circular es la relativa a la sostenibilidad ambiental. La Ley 1/2024, de 17 de abril, de Economía Circular de la Comunidad de Madrid fomenta en los consumidores nuevos hábitos y comportamientos dirigidos a la eficiencia energética, el reciclaje, la reutilización, el consumo colaborativo o la reducción del desperdicio alimentario.
El ahorro de agua es una preocupación especial de las administraciones públicas ante la escasez de un bien tan preciado. Es por ello que el nuevo modelo de consumo incentiva comportamientos entre los consumidores dirigidos de forma específica al cuidado y preservación del agua.
En la reducción del impacto que la acción de las personas consumidoras vaya a producir en el medio ambiente se cimenta también el reciclaje, como otra de las claves de la economía circular. Saber dónde se recicla cada producto es, por lo tanto, esencial para lograr alargar la vida útil de las materias primas y crear subproductos obtenidos a partir de la reutilización de las mismas.
Combatir el desperdicio alimentario es otra de las preocupaciones de las políticas de incentivo de la economía circular. En este ámbito, la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y la normativa estatal sobre prevención de pérdidas y desperdicio alimentario establecen obligaciones para los operadores de la cadena alimentaria, incluyendo medidas de prevención, donación de excedentes y fomento del aprovechamiento alimentario.
En el ámbito de la hostelería, se mantiene la obligación de ofrecer a los consumidores la posibilidad de llevarse los alimentos no consumidos, sin coste adicional por el servicio, pudiendo repercutirse únicamente el precio del envase si este no es reutilizable.
Para ello deberán:
- Facilitar envases reutilizables o reciclables para llevarse las sobras, sin coste adicional
- Vender productos con apariencia imperfecta
- Donar excedentes alimentarios por parte de establecimientos comerciales y de hostelería
El nuevo modelo de consumo también incentiva comportamientos en las personas consumidoras como el empleo del transporte público, o el uso de medios más sostenibles como la bolsas de tela o los carros de la compra, así como la priorización de las compras en el comercio de proximidad, que reduce el impacto ambiental de la acción de consumo no sólo por la reducción del uso de transporte o de plásticos, sino también por el impulso de los pequeños productores.
Fecha de publicación: 2 de marzo de 2026
