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Boletín de Salud y Medio Ambiente

2 de noviembre de 2022

¡Ventila la casa todos los días abriendo puertas y ventanas!

Exterior de una fachada con una ventana abierta y un visillo saliendo por ella por la corriente de aire

El hacinamiento y la falta de aire fresco favorece la transmisión aérea de virus y bacterias que pueden producir enfermedades. El método más sencillo para ventilar la casa es abrir puertas y ventanas, a ser posible opuestas, durante 15 minutos todos los días. En invierno es más importante todavía realizar una buena ventilación, ya que tendemos a abrir menos la casa por el frío.

Más información sobre ventilación en el hogar.

¡El ozono no se puede aplicar en presencia de personas!

Persona con equipo de protección para aplicación de ozono

El ozono se puede usar como biocida (mata los virus y bacterias) para desinfectar, pero nunca se debe aplicar con personas dentro del local. Es una sustancia peligrosa que puede producir efectos adversos por vía respiratoria, es irritante de piel y produce daño ocular. Se deben ventilar adecuadamente los locales desinfectados con ozono antes de volver a ocuparlos.

Más información sobre desinfección de superficies y espacios.

¡En las ciudades pasamos el 80-90% del tiempo en espacios cerrados!

Interior de un centro comercial con escaleras y distintas plantas

El nivel de contaminación en ambientes interiores es de 10-100 veces más que el del exterior. Los principales problemas de contaminación en el interior de los edificios dependen de las actividades que se desarrollan en dichos espacios, el estado sanitario de los ocupantes y las características y materiales del edificio: polvo, humedad, hongos, humo de tabaco, formaldehido, radón, ozono, ruido, amianto, etc. Ventilar frecuentemente abriendo ventanas en las casas y oficinas, o por el aporte de aire renovado mediante equipos de ventilación/climatización es una medida muy eficaz. Es muy recomendable, además, eliminar de manera frecuente el polvo y la suciedad de moquetas, alfombras, etc. mediante aspiración y limpieza.

Más información sobre calidad del ambiente interior.

¡El agua no tratada puede producir diarreas, náuseas, vómitos, fiebre, dolores abdominales, etc.!

Grifo de agua en una fuente rústica en el campo

Un mal tratamiento, almacenamiento, distribución o ausencia de desinfección puede dar lugar a un agua con microorganismos, parásitos o sustancias no deseadas. El agua potable nunca es absolutamente pura, siempre tiene sustancias disueltas, entre ellas el cloro como desinfectante. Se puede consultar la calidad del agua de toda España en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC).

Más información sobre el agua de consumo.