El Hospital Gregorio Marañón presenta un "kit" de apoyo para jóvenes con cáncer
El Hospital Gregorio Marañón ha acogido la presentación y entrega del primer “kit de la cuestión”, un proyecto social sin ánimo de lucro de la Asociación Española de Adolescentes y Adultos jóvenes con Cáncer. El kit será entregado a los pacientes al inicio de su tratamiento y en él podrán encontrar productos e información que les serán útiles durante sus ciclos de quimioterapia. Entre ellos hay cremas hidratantes, cremas específicas para pacientes oncológicos, aceites hidratantes para la piel, protector labial, pañuelos estéticos, pulseras, gorras, altavoces...
Es por tanto un nuevo recurso que se suma a la ayuda y apoyo que prestan los profesionales sanitarios con elementos que no estaban disponibles aún para los pacientes adolescentes y adultos jóvenes con cáncer que se encuentran entre los 12 y 25 años. De momento están presentes en el “kit” fundaciones como CAICO, Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), Fundación Aladina, Atresmedia, Ángela navarro, Fundación Más Que Ideas, y marcas de reconocido prestigio. Asimismo cuenta con el apoyo del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y el Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
El propósito es ir evaluando las necesidades e ir ampliando este “kit” para que se adapte a lo que los adolescentes y jóvenes necesiten. Todo con el fin de que “El kit de la Cuestión” les ayude a adaptarse a este período de sus vidas. Hay que tener en cuenta que estos pacientes oncológicos se encuentran a caballo entre la hospitalización en áreas infantiles y las de adultos. Al recibir el diagnóstico, muchas veces el adolescente o joven oncológico necesita información más precisa y adaptada a su forma de ver el mundo para afrontar esta nueva situación.
Es importante señalar que el adolescente con cáncer debe enfrentarse al diagnóstico, y posible tratamiento invasivo, dentro del desafío que supone la transición en su desarrollo de la infancia a la adultez. Por ello, cada vez está más reconocida en los sistemas sanitarios la necesidad de desarrollar servicios específicos para este grupo de edad. Incluso la necesidad de buscar una adecuada transición de pediatría a los servicios de adultos ya surge a menudo pero aún queda camino por recorrer.
Situación actual
En España se diagnostican al año unos 500 casos nuevos de cáncer en personas con una edad comprendida entre los 15 y los 19 años. Solo en el Hospital Gregorio Marañón se atienden una media de 50 casos nuevo cada año en este rango de edad.
La biología de los tumores que se diagnostican en pacientes adolescentes o jóvenes adultos es más agresiva que en niño o en adultos maduros, y los profesionales sanitarios se suelen enfrentar a diagnósticos más complejos para las personas de estas edades. Carmen Garrido, oncóloga del Hospital Gregorio Marañón, explica que “estos pacientes deben contar con información clara de su enfermedad, pero adaptada a su edad. Hay que compartir con ellos las decisiones que afectan a sus tratamientos y brindarles el apoyo psicológico y social que precisen”.
El Hospital Gregorio Marañón desarrolla un trabajo multidisciplinar que aúna el esfuerzo de profesionales sanitarios de distintos servicios y ha establecido una consulta de transición en la que pediatras especialistas en cáncer y médicos de adultos trabajan conjuntamente cada caso, de forma personalizada, para facilitar el tránsito del paciente de unos especialistas a otros. Asimismo, cuenta con diferentes Comité de Tumores para el estudio conjunto de cada caso por los oncólogos de adultos y pediátricos.
Además, se ofrece apoyo psicológico, de trabajadores sociales y profesores para evitar la interrupción en la formación académica de los pacientes. Asimismo, la labor que realizan entidades como la Asociación española de Adolescentes y Adultos jóvenes con cáncer (AAA) se convierte en un apoyo incuestionable en ofrecer una atención más completa a los pacientes.
La AAA trabaja para potenciar, mejorar y facilitar la de información a pacientes, además de estudiar las necesidades del colectivo, impulsar la psicoeducación, fomentar el ocio y tiempo libre adaptado a las necesidades y preferencias de estos adolescentes y jóvenes en tratamiento activo o supervivientes, y ayudar en la búsqueda de recursos a la hora de continuar estudiando o en la
elección del futuro profesional.