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El Hospital Gregorio Marañón halla una nueva indicación de un fármaco que protege frente a los daños del glaucoma

UN TRABAJO REALIZADO JUNTO CON LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

Investigadores del Hospital Gregorio Marañón, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, y la Universidad Complutense de Madrid han hallado una nueva indicación de un fármaco que protege frente a los daños del glaucoma, concretamente de cilastatina. Es un medicamento que investigadores de este hospital público madrileño ya descubrieron su uso protector para el riñón frente a la toxicidad de otros fármacos habituales en la clínica humana. Ahora, se ha probado por primera vez en ratones con glaucoma que la cilastatina demuestra un efecto neuroprotector y antiinflamatorio. El glaucoma es una neurodegeneración de la retina, una de las principales causas de ceguera a nivel mundial.

Profesionales trabajando en el laboratorio de investigación del Hospital Gregorio Marañón
09 abril 2024

El Hospital Gregorio Marañón, centro público de la Comunidad de Madrid, y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) demuestran por primera vez que la cilastatina, un fármaco utilizado en combinación con un antibiótico, ayuda a proteger las neuronas retinianas y a modular la inflamación de la retina en un modelo animal de ratón con glaucoma.

El glaucoma es una neurodegeneración de la retina que provoca una ceguera irreversible. Es causada, principalmente, por la muerte de las neuronas ganglionares de la retina por un aumento de la presión intraocular (hipertensión ocular). Las neuronas, al aumentar la presión, sufren y acaban muriendo.

Los medicamentos utilizados hasta ahora están centrados en bajar la tensión del ojo, pero en muchos casos no es suficiente. “Se está trabajando en todo el mundo de forma activa en la búsqueda de fármacos neuroprotectores tanto para enfermedades del cerebro como para la retina y es justo en lo que nosotros nos hemos centrado”, señala Miguel Ángel Martínez López, investigador del Departamento de Inmunología, Oftalmología y ORL de la UCM. 

La cilastatina es un fármaco que lleva utilizándose en clínica desde 1985 en combinación con un antibiótico utilizado para tratar infecciones sistémicas. Además, en 2017 investigadores del IiSGM demostraron que actuaba como un protector para el riñón frente a la toxicidad de otros fármacos habituales en la clínica humana, ayudando a prevenir el fracaso renal agudo de los pacientes.

Ahora, los investigadores de la UCM y del Marañón han demostrado su utilidad en una nueva indicación para prevenir y proteger de los daños oculares en el glaucoma. El trabajo, publicado en Journal of Molecular Science, se ha desarrollado desde la Facultad de Medicina de la UCM (Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo (IIORC) y el Departamento de Fisiología), y el Instituto de Investigación Sanitaria del Gregorio Marañón (IiSGM).

Nuevo uso terapéutico de cilastatina

En un modelo animal con hipertensión ocular, se inyectó cilastatina y se analizaron las retinas. “Se analizaron tanto las neuronas ganglionares, como las células gliales de la retina (microglía, astrocitos y células de Müller) que son las células que acompañan a las neuronas y las cuidan y son las que provocan la respuesta inflamatoria cuando se produce el glaucoma”, explica Martínez López.

El investigador de la UCM relata cómo observaron que en los ratones con glaucoma tratados había una gran supervivencia neuronal, y mucha menos inflamación que los ratones sin el tratamiento. Además, el investigador del IiSGM y la UCM Alberto Lázaro añade, como punto positivo, “es un fármaco que ya se usa en la clínica, por lo que sería más fácil su futura implementación como fármaco protector en glaucoma”.

El siguiente paso, según avanzan los investigadores, es terminar de entender correctamente el mecanismo de protección y poder realizar ensayos clínicos futuros. “Creemos que cilastatina podría utilizarse como como adyuvante de las terapias que se centran en la reducción de la presión intraocular para prevenir y tratar el glaucoma”, concluye Alberto Lázaro.