En el Día Mundial de la Fisioterapia, que se celebra cada 8 de septiembre, desde el Hospital Universitario Dr. Rodríguez Lafora queremos poner en valor una actividad que se realiza durante los meses de verano: las sesiones de Fisioterapia de la Unidad de Adicción al Alcohol salen de la sala y se trasladan al pinar situado frente a la unidad. Una iniciativa que incorpora el entorno natural como un espacio más dentro de la intervención terapéutica y permite trabajar el movimiento en un contexto diferente al habitual.
En estas sesiones, los pacientes realizan ejercicios de equilibrio, coordinación, fuerza, conciencia corporal y regulación respiratoria, adaptados a las necesidades y capacidades de cada persona.
El objetivo es integrar el movimiento en contacto con la naturaleza y aprovechar las posibilidades que ofrecen los espacios exteriores del hospital para desarrollar parte del trabajo de Fisioterapia.
Movimiento y conciencia corporal
La actividad forma parte del abordaje de Fisioterapia que se desarrolla con los pacientes de la Unidad de Adicción al Alcohol. Las sesiones incorporan diferentes ejercicios destinados a trabajar aspectos físicos y de conciencia corporal, combinando el movimiento con la atención a la respiración.
En este contexto, la conciencia corporal permite prestar atención a la postura, al movimiento y a las sensaciones del propio cuerpo. El trabajo respiratorio se integra también en las sesiones como una herramienta para favorecer la regulación y el control durante la actividad.
Como explica Susana García Medina, fisioterapeuta del Hospital Universitario Dr. Rodríguez Lafora, el abordaje combina respiración funcional, conciencia postural y movimiento corporal lento y consciente. Estas prácticas se desarrollan en formato grupal dentro del trabajo de rehabilitación física de los pacientes.
“El entorno natural, como el paseo por el pinar, potencia estos beneficios al generar una experiencia placentera que refuerza el aprendizaje y el cambio de hábitos”, señala Susana García Medina.
Un espacio diferente dentro del hospital
Salir al exterior permite que una parte de la actividad terapéutica se desarrolle en contacto directo con la naturaleza y que los pacientes puedan realizar ejercicios de movimiento y conciencia corporal fuera de los espacios asistenciales habituales.
Además de trabajar capacidades como la fuerza, el equilibrio o la coordinación, las sesiones favorecen la interacción grupal y la conexión entre pacientes y profesionales, aspectos que forman parte del abordaje integral de la actividad.
La propuesta se enmarca así en una manera de entender la atención en la que los distintos espacios del hospital pueden convertirse en recursos para el cuidado y la recuperación, aprovechando también sus zonas verdes y exteriores.
Para Susana García Medina, la conciencia corporal aplicada desde la Fisioterapia, en un entorno grupal y natural, constituye “una vía eficaz y respetuosa para acompañar a este grupo poblacional en su proceso de recuperación”.
Así, durante los meses de verano, el pinar situado frente a la Unidad de Adicción al Alcohol se convierte en una extensión de la sala de Fisioterapia: un espacio donde trabajar el movimiento, la respiración y la conciencia corporal y donde seguir acompañando a los pacientes en su proceso de recuperación.