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Escuela de ostomia. Respuesta emocional

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Recibir el diagnóstico de una enfermedad siempre constituye una experiencia negativa. La salud es uno de los bienes más preciados que tenemos y su pérdida hace cambiar nuestra visión de la propia vida.

  • La salud es uno de los bienes más preciados que tenemos y su pérdida hace cambiar nuestra visión de la propia vida.

    Al miedo al dolor y al sufrimiento físico que conlleva la noticia de la intervención quirúrgica, hay que añadirle la preocupación, amenaza y angustia del pronóstico.

    La perspectiva de “tener que llevar una bolsa” añade más angustia a las malas noticias y afecta a todas las esferas de la vida diaria.

    Lo más frecuente es que el primer pensamiento sea que uno no va ser capaz de soportarlo, que la vida pierde parte de su interés.

    Cualquier cambio produce temor, y “la bolsa” está asociada a pensamientos negativos que conllevan tristeza, apatía, pérdida de interés y depresión.

    fotos de modelo de ostomía y bolsas para acoplar
  • La idea de tener que llevar una bolsa de ostomía asocia además sentimientos de rechazo:

    • Durante nuestro aprendizaje la continencia, entendida como control del esfínter,  es un rasgo de la integración sociocultural.
    • Su pérdida afecta a nuestra intimidad e imagen corporal.
    • Conlleva el aislamiento social y emocional.

    Las emociones que sentimos, expresamos y vivimos cuando sufrimos una pérdida significativa como es la pérdida de vida, salud o seguridad en la vida cotidiana, constituyen el proceso del duelo.

    Se trata de un mecanismo inconsciente de defensa.

    Reconocer las respuestas esperadas y desencadenadas por el impacto de la información recibida, nos ayuda a adaptarnos a la nueva situación.

  • No aceptación del diagnóstico: “no puede ser…”, “se habrán equivocado…”, “no me puede estar pasando a mi…”

    Negación de la realidad.

    Debemos permitirnos a nosotros mismos y a los nuestros el derecho a negarnos hasta que tengamos fuerzas para afrontarlo.

  • Buscamos justificación “¿por qué a mi…?”

    Aparecen sentimientos de ira, rabia, justificación… contra nosotros y contra los que nos rodean.

    Es necesario darnos tiempo: para hablar, para compartirlo y para contar con nuestros familiares, amigos, pareja…

  • A medida que asimilamos la realidad, vamos estableciendo pactos: “Dios, si me curo….”,

    Sentimientos de culpabilidad: “si hubiera ido antes al médico…”

    No debemos culpabilizarnos.

  • Serenidad, tranquilidad y fortaleza para afrontar todo el proceso.

    Suele llegar cuando contamos con las herramientas necesarias para confiar en nosotros mismos, y tenemos fuerzas suficientes para utilizarlas.

  • La cirugía siempre conlleva pérdida de seguridad por la alteración corporal y las nuevas sensaciones físicas.

    La ostomía puede producir vergüenza, lo que conlleva pérdida de autoestima y alteración de la imagen corporal.

    La imagen se ve alterada por un daño estético, lo que produce temor a ser rechazado y perder la independencia y el control sobre nuestras necesidades básicas.

    Herramientas

    Aprender las destrezas y nuevos hábitos que aumenten la confianza en las capacidades personales.

    Integrar a las personas de mayor confianza para que contemos con los apoyos necesarios.

    Reiniciar y reincorporarse progresivamente a las actividades y rutinas habituales, empezando por las más motivadoras.

    A medida que asimilamos la realidad, vamos estableciendo pactos: “Dios, si me curo….”,

    Sentimientos de culpabilidad: “si hubiera ido antes al médico…”

    No debemos culpabilizarnos.