Un modelo más sostenible para la Enfermedad Renal Crónica a través de prevención, detección temprana y digitalización
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se ha convertido en un problema prioritario de salud pública. Es una enfermedad silenciosa y de alta prevalencia —se estima que afecta a alrededor del 15% de la población— y presenta un importante infradiagnóstico, cercano al 40%. A pesar de ello, es también una enfermedad prevenible, y su detección temprana permite retrasar, e incluso evitar, la necesidad futura de diálisis o trasplante.
El Hospital Universitario La Paz acogió recientemente la jornada Hacia un sistema sanitario zero emisiones: digitalización y atención temprana en Enfermedad Renal Crónica, centrada en cómo mejorar la calidad de vida de los pacientes con ERC reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental de su atención.
Durante el encuentro se subrayó que la prevención y la detección precoz son las estrategias más eficaces no solo para mejorar la salud y la seguridad del paciente, sino también para reducir los costes asociados y disminuir la huella de carbono generada por el sistema sanitario. En la práctica, esto significa menos desplazamientos, menos hospitalizaciones y menos utilización de recursos clínicos intensivos.
La evidencia presentada fue clara: la mayor disminución de la huella ambiental en enfermedad renal se obtiene cuando el sistema sanitario actúa antes, evitando que la ERC progrese. También se puso en valor el papel de la digitalización y la mejora de la coordinación asistencial como herramientas clave para detectar antes la enfermedad, anticipar complicaciones, optimizar circuitos y construir un modelo de atención más eficiente y sostenible.
La jornada se celebró en un momento clave por la reciente aprobación por parte del Consejo Interterritorial del Documento de Consenso para el Abordaje de la Enfermedad Renal Crónica 2025-2028, y la incorporación en la Cartera de Servicios de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid del cribado sistemático de ERC en mayores de 60 años, así como del cribado selectivo en personas de riesgo a partir de 18 años.
El encuentro contó con la colaboración de la AstraZeneca y de la Federación Nacional ALCER, cuyo compromiso contribuye a impulsar iniciativas orientadas a mejorar la atención de las personas con ERC y avanzar hacia un sistema sanitario con menor impacto ambiental.