En primer lugar, no hay que olvidar que los diagnósticos hechos mediante técnicas de imagen son únicamente de presunción, y que en no pocas ocasiones el diagnóstico definitivo hecho en Anatomía Patológica no coincide con la sospecha clínica o radiológica que había antes de operar.
Pero además, en el caso de cánceres ya conocidos y extripados por el cirujano, el patólogo debe estudiar datos como el estadiaje tumoral (hasta donde se ha extendido el tumor), el estado de los bordes quirúrgicos o datos moleculares de agresividad del tumor que son esenciales para la toma de decisiones de tratamiento tras la cirugía (reintervención quirúrgica, tratamiento médico oncológico, radioterapia, etc) y que siempre hen de ser tomados en el contexto de comités multidisciplinares.