Procesión fluvial de la virgen de la Alarilla
Procesión fluvial de la Virgen de Alarilla

La Embarcación de la Virgen de Alarilla en Fuentidueña de Tajo

Bien de Interés Cultural en la categoría de Hecho Cultural

La Embarcación de la Virgen de Alarilla de Fuentidueña de Tajo constituye una festividad singular con elementos que la configuran como un Hecho Cultural. Se trata de una procesión fluvial en la que la Virgen de Alarilla, en una barcaza conformada como las antiguas barcas de maroma, desciende por el Tajo más de 800 m acompañada de sus devotos, precedida por unos nadadores que portan antorchas e iluminan el camino y escoltada por cientos de personas que nadan tras ella. 

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Fotografías: Alejandro Fuentes y Ayuntamiento Fuentidueña de Tajo

Imágenes

Fotografías: Alejandro Fuentes y Ayuntamiento Fuentidueña de Tajo

Valores patrimoniales

Después de recorrer 800 metros río abajo, la embarcación vuelve al puente viejo, en el lugar llamado “la pradera”. Allí la Virgen es trasladada del embarcadero a una carroza para continuar por el puente viejo su recorrido procesional hasta volver a la iglesia del pueblo. Durante este recorrido, la procesión vuelve a recuperar los valores rituales de solemnidad y compostura, dejado la algarabía del momento de la embarcación. Al día siguiente, el domingo, se realiza una misa a las 12:00 horas, y la procesión sale de la iglesia en su carroza de noche con solemnidad. Finalmente, el lunes se celebra la misa de difuntos, un ritual relacionado directamente con la hermandad, como el colofón de un tiempo de fiesta en la que la hermandad y el ayuntamiento unen sus esfuerzos para realizar esta festividad.

La Embarcación de la Virgen de Alarilla es  ejemplo de las tradiciones vivas en la Comunidad de Madrid, en el que concurren usos sociales, artes del espectáculo, tradiciones orales, rituales, actos festivos y prácticas artesanales directamente relacionadas con la Fiesta. El descenso de la barca con la Virgen en lo más alto puede ser visto como un espacio escénico donde confluyen luces, sonidos, requiebros a la Virgen, cantos y coreografías acuáticas que los miembros de una Peña local ejecutan delante de la barca durante el trayecto.

Este desarrollo escénico trasciende lo puramente estético y se transforma en un ritual participativo de acompañamiento y de refuerzo de la cohesión social y la identidad de Fuentidueña. La colaboración vecinal, a través de la Hermandad, la Comisión de Festejos o incluso a título personal, son la base de la organización y preparación de la fiesta, indispensables en la preservación y disfrute de su Patrimonio Cultural.