
Conjunto Histórico de Colmenar de Oreja
Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico
La ciudad de Colmenar de Oreja es un conjunto urbano complejo, tanto por su forma, resultado de un peculiar proceso de crecimiento condicionado por la topografía y el devenir histórico, como por los usos, pues sus actividades productivas, artesanales e industriales están desde tiempos remotos integradas en el casco urbano.
Dos imágenes
Conjunto Histórico
El territorio donde se asienta Colmenar de Oreja está marcado desde la antigüedad hasta la Edad Media por la existencia de un paso o vado estratégico para cruzar el río Tajo, ya utilizado por Aníbal en las guerras púnicas. Los romanos se establecen de forma permanente en la vega, estando documentados varios “vicus”, uno de los cuales puede ser el origen de la ciudad de Aurelia. Durante la etapa andalusí en la etapa califal, se construye el castillo de Aurelia u Oreja en la orilla izquierda del río, con el fin de controlar y proteger el vado.
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, las tierras del valle del Tajo cambian alternativamente de manos, hasta que en el año 1139, coincidiendo con el declive del poder almorávide, Alfonso VII conquista definitivamente el castillo de Oreja y ese mismo año le otorga el Fuero de Aurelia, iniciándose el proceso repoblador del territorio. Algunos investigadores consideran que cuando se conquista Oreja, en Colmenar existe ya una alquería o un núcleo cercado en la margen izquierda del barranco.
Junto con un número significativo de edificios y obras públicas de carácter monumental, existe un importante conjunto de grandes casas de labor de los siglos XVII, XVIII y XIX que incorporan a su arquitectura, de elevado interés tipológico, elementos del patrimonio etnográfico e industrial, como cuevas y bodegas.
Existe también un conjunto de construcciones autónomas de carácter industrial, no vinculadas a casas de labor, entre ellas diversas fábricas, talleres, almazaras, hornos de tinajas y hornos de cal. El resto del casco urbano protegido por la declaración está constituido por viviendas de proporciones más modestas, con volumetría y composición de huecos característica, que aportan interés ambiental al conjunto.
Hay que citar también el patrimonio arqueológico, cuyo alcance e importancia está por determinar, que debe aportar las claves para el conocimiento histórico de los orígenes y desarrollo de la ciudad.
El tejido urbano de Colmenar está compuesto por dos claras estructuras, enlazadas a través de antiguos caminos y hoy unidas por la plaza Mayor, superpuesta al barranco del Zacatín que antaño las separaba.
- Plaza Mayor, amplio espacio porticado sensiblemente rectangular que responde a la tipología de plaza castellana tradicional, en este caso resultado de una cuidadosa planificación a lo largo de dos siglos. Situada sobre el barranco y túnel del Zacatín, su génesis ha quedado descrita al tratar la evolución histórica de la villa. Se trata de un conjunto de edificaciones homogéneas de sabor popular, con soportales y galerías en todo el perímetro, que incorporan elementos propios de arquitecturas cultas, como los pilares y columnas toscanas de piedra. La pieza más significativa es el Pósito, construcción terminada en 1792 en la que los soportales están flanqueados por dos cuerpos simétricos con ventanas.
- Ayuntamiento, edificio preexistente que es adaptado a las condiciones de la nueva plaza en 1798, añadiéndole una nueva fachada, lo que le resta claridad tipológica. Bajo el suelo de la plaza, en dirección norte-sur, cruza el túnel del Zacatín, construido entre los siglos XVII y XVIII, con varios tramos perfectamente diferenciados que corresponden a cada etapa constructiva. El conjunto del túnel, la plaza y los edificios perimetrales tiene el máximo interés arquitectónico y urbanístico.
- La iglesia parroquial de Santa María la Mayor es el gran edificio religioso de Colmenar. Se trata de una construcción gótico-renacentista realizada entre los años 1515 y 1615, cuya concepción va evolucionando desde un modelo de iglesia de cruz latina con una sola nave y capillas laterales a una iglesia de tres naves de planta de salón. Las tres portadas son ya renacentistas de espíritu herreriano, y la torre con chapitel empizarrado corresponde al estilo austero del primer tercio del siglo XVII. La iglesia se completa con dos capillas barrocas, debidas a Juan Bautista Monegro y a Fray Lorenzo de San Nicolás.
- El convento de la Encarnación de Agustinas Recoletas se construye a partir de 1639 según trazas de Fray Lorenzo de San Nicolás, y es uno de los más importantes conjuntos conventuales de la Comunidad de Madrid, fundamental para el estudio de la obra de este arquitecto. El templo, de planta de cruz latina, se cubre con bóvedas de cañón, y cúpula encamonada sobre el crucero, muy visible en el paisaje urbano. El convento se articula en torno a varios patios y dispone de una huerta y jardín cercados con alta tapia. En el exterior destaca el atrio y la fachada de la iglesia, dominada por un frontón partido de líneas cóncavo-convexas. Muy dañado en la guerra Civil, es reconstruido en 1947 por la Dirección General de Regiones Devastadas.
- La ermita del Santo Cristo del Humilladero es obra de los siglos XVI y XVIII. Hacia 1592 comienza la construcción de la primera ermita, de planta de cruz latina con cabecera cuadrangular, cubierta con cúpula y bóvedas de cañón. Responde a un modelo muy utilizado en ese período. El conjunto se completa con un cuerpo de planta de cruz griega adosado a los pies de la nave, con una gran cúpula sobre pechinas, construido en el tercer cuarto del siglo XVII dentro de la estética del último barroco.
- Los restos del convento franciscano de San Bernardino de Siena, construido en la segunda mitad del siglo XVI, ocupan una manzana completa en el sector noroeste de la ciudad. El edificio está construido dentro de los parámetros de sencillez y sobriedad propios de la orden franciscana, y se encuentra en mal estado de conservación como consecuencia de su desamortización en 1825. Conserva el crucero y presbiterio de la iglesia, y las dependencias en torno al claustro principal. También conserva restos de la noria de riego y parte de las tapias del convento. De su etapa industrial conserva dos hornos de tinajas documentados en 1879, uno de ellos encajado en el crucero de la iglesia, y varias naves realizadas con mampostería de piedra.
- La ermita de San Roque, situada en la bifurcación de las carreteras de Valdelaguna y Belmonte, es obra de los siglos XVII y XVIII. Muy dañada en la guerra Civil, es reconstruida y acortada en 1957.
- El cementerio de Santa Catalina, creado por iniciativa privada en 1860, se encuentra al sur del núcleo urbano, en el cerro homónimo. Su estructura inicial es de un solo claustro con galerías porticadas, siendo ampliado en 1922 con un segundo claustro de tipología similar con columnas de fundición.
- El teatro municipal Diéguez es el edificio civil más importante de la ciudad. Construido sobre el antiguo Hospital de la Caridad a mediados del siglo XIX, ha sufrido sucesivas transformaciones para adecuarlo a los requisitos del uso teatral. La configuración de la sala y el escenario datan de 1901 y 1908, respectivamente. El escenario conserva la tramoya de madera, una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.
- El mercado de abastos, construido en 1872, sigue el modelo tipológico en boga en esos años, con patio abierto y soportales en todo el perímetro, realizados con estructura de madera apoyada en pilares de piedra. El edificio ha sido recientemente convertido en hospedería.
- La fábrica de crémor tártaro es una construcción industrial de finales del siglo XIX realizada con mampostería de piedra, reforzada con sillares en esquinas y con fábrica de ladrillo en recercados. Tiene dos cuerpos principales de distinta altura dispuestos ortogonalmente y otros cuerpos auxiliares, torreón y chimeneas. Cuenta, asimismo, con un complejo sistema de cuevas y bodegas excavadas a distintas profundidades. A pesar de su mal estado de conservación y de algunas mutilaciones, es uno de los elementos más importantes del patrimonio industrial de la ciudad.
- La fuente del Barranco es una construcción situada a la salida del túnel del Zacatín, que recoge las aguas canalizadas que nacen en el barranco. Se compone de una galería de captación, pilón cubierto por estructura abovedada de tres tramos realizada en sillería de piedra caliza que ostenta escudos de los Cárdenas, abrevadero y lavaderos del mismo material. Las partes fundamentales del conjunto pueden fecharse en 1779.
- La fuente de los Huertos está situada en una vaguada al oeste del casco urbano con galerías de captación que se remontan a comienzos del siglo XVII, pilón cubierto por estructura abovedada de piedra caliza de dos tramos, abrevadero y lavaderos también de piedra caliza. El pilón y abrevadero son de finales del siglo XVIII y los lavaderos de finales del siglo XIX.
- Los hornos de tinajas son construcciones del mayor interés que forman parte del patrimonio etnográfico-industrial. De los 32 que recoge la crónica local a finales del siglo XIX (29 en funcionamiento), se han identificado seis. Se trata de construcciones de planta cuadrada, con una cámara inferior u hogar cubierta por bóveda de arcos paralelos de ladrillo refractario, y forjados del mismo material con huecos o ranuras para permitir el paso del calor. La cámara superior se cubre con cúpula semiesférica, que concentra el calor. Casi todos ellos se encuentran en mal estado de conservación.
- Los hornos de cal son construcciones que forman parte del patrimonio etnográfico- industrial. En el límite sur del casco urbano, cerca del arrabal, se conserva un complejo de estructura simétrica de gran interés, aunque bastante deteriorado.
- El puente del Pilarejo es una construcción del siglo XVIII de sillería y mampostería de piedra que salva la vaguada que separa el casco urbano del cerro de Santa Catalina, para facilitar el acceso a la ermita del Santo Cristo del Humilladero.
- El museo municipal Ulpiano Checa es un inmueble híbrido construido a partir de una antigua vivienda, más importante por su contenido que por su arquitectura.
- La ermita de San Juan es una construcción del siglo XVI inscrita en la tradición mudéjar que incorpora elementos góticos y renacentistas. Está vinculada al casco urbano, pero queda fuera de la delimitación del conjunto histórico y su entorno, por lo que deberá ser objeto, en su caso, de un expediente individual de protección.
- La arquitectura residencial de Colmenar es característica por sus portones para carros o vehículos e incorporan frecuentemente guardacantones y jambas de piedra caliza, con dinteles de madera vista. Las puertas principales para acceso de personas suelen tener un cuidadoso tratamiento de las jambas y el dintel, donde frecuentemente se combina la piedra y la madera. Especial interés tienen las hojas de las puertas, de estructura compleja para permitir distintos grados de apertura. Bajo las casas, es habitual la existencia de cuevas-bodega. El material básico que emplea la arquitectura tradicional en Colmenar es la mampostería de piedra con refuerzos de sillares en las esquinas, añadiendo en ocasiones verdugadas de ladrillo.
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Fotografias: Turismo de la Comunidad de Madrid
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