Historia

El Doctor Severo Ochoa inauguró este hospital en marzo de 1988, aunque comenzó a prestar servicio asistencial en 1987. El Premio Nobel estuvo acompañado por el que fuese vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y el ministro de Sanidad, Julián García Vargas. Severo Ochoa era ya un hombre mayor que atesoraba toda una vida dedicada al campo de la medicina y la investigación. Hoy el hospital cuenta con casi 400 camas, 13 modernos quirófanos, 4 paritorios, 2 TAC y 2 resonancias magnéticas, entre otras tecnologías de última generación.

  • Hospital Severo Ochoa | Orígenes

    El Hospital Severo Ochoa abrió sus puertas en 1987. Su atención sanitaria incluía los municipios de Leganés, Fuenlabrada, Humanes y Moraleja de Enmedio, una población censada de más de 314.000 habitantes. El modelo arquitectónico del hospital siguió las directrices que el Instituto Nacional de Sanidad mantuvo para sus proyectos durante los años ochenta y que tomaban como referencia los sistemas Harness y Nucleus del National Health Service británico, es decir, plantas en forma de punto de cruz. En su construcción trabajaron arquitectos de dos generaciones: Flórez, arquitecto habitual de residencias sanitarias, y un equipo más joven compuesto por López Fando y Fernández Inglada. El Hospital Severo Ochoa está sustentado por volúmenes de ladrillo y hormigón con un cuerpo central de cuatro plantas.

  • Hospital Severo Ochoa | Reformas

    La fuerte presión asistencial y el crecimiento de la población del Área 9 derivaron en 1990 en la realización de un estudio sobre las necesidades de la asistencia especializada. Sus conclusiones pusieron de manifiesto la carencia de camas para enfermos agudos y la urgente necesidad de ampliación, que llegó en una primera fase en 2001. Hasta entonces sólo se habían realizado pequeñas obras en varios servicios. El hospital ganó 5.000 metros cuadrados y la reforma de otros 4.800. En octubre de 2009 se sumó la segunda fase de ampliación, la que dotó al hospital de un edificio anexo externo para gerencia, administración y dirección médica y de enfermería. En la actualidad, el hospital cuenta con una superficie cercana a los 44.000 metros cuadrados.

  • La vida del Premio Nobel

    Severo Ochoa nació en Luarca (Asturias) un 24 de septiembre de 1905. Tomó el nombre de su padre, un abogado y empresario casado con Carmen Albornoz. Severo Ochoa hijo brilló en los estudios. En la Escuela de Medicina de la Universidad de Madrid obtuvo una graduación con honores en 1929. Aquí fue asistente del profesor Juan Negrín, pero también estuvo vinculado a la Universidad de Glasgow, en la que trabajó junto al profesor Noel Paton. Tras su graduación, Severo Ochoa se incorporó a trabajar al lado del renombrado Otto Meyerhof en el Kaiser Wilhelm Institut für Medizinische Forschung de Alemania. Durante este período se especializó en bioquímica y fisiología del músculo.

     

    El campo de la investigación

    En 1931 contrajo matrimonio con Carmen García Cobián. Ese mismo año Severo Ochoa fue nombrado catedrático de fisiología en la Universidad de Madrid. También visitó el National Institute for Medical Research de Londres, donde trabajó con el Dr. H. W. Dudley en la especialidad de enzimología. En 1934 decidió regresar a Madrid, donde fue nombrado jefe del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas. Más tarde realizó varias investigaciones en el Meyerhof's Laboratory de Heidelberg (Alemania) sobre las enzimas en la glicólisis y la fermentación. En 1937 trabajó en el Plymouth Marine Biological Laboratory y de 1938 a 1941 investigó la función biológica de la vitamina B1 con el profesor R. A. Peters, en la Universidad de Oxford.

    Durante su estancia en Oxford se mostró especialmente interesado por los mecanismos de las enzimas en el proceso de oxidación del metabolismo. En Estados Unidos trabajó en la Washington University School of Medicine de San Luis y estuvo, codo con codo, con Carl y Gerty Cori, dos renombrados científicos especialistas en enzimología. En 1942 fue nombrado investigador asociado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York. En este centro también desempeñó los cargos de profesor asistente de bioquímica, profesor de farmacología, profesor de bioquímica y, más tarde, presidente del Departamento de Bioquímica. En 1956 se hizo ciudadano estadounidense. 

     

    Un precursor 

    Las investigaciones científicas de Severo Ochoa se centraron sobre todo en los procesos enzimáticos y su incidencia en la oxidación biológica y en la síntesis y la transferencia de energía. Sus descubrimientos contribuyeron al conocimiento del papel de los carbohidratos y los ácidos grasos en el metabolismo, así como la biosíntesis de ciertos ácidos. Sus estudios de las funciones de la vitamina B1 y otros procesos bioquímicos resultaron de gran importancia para la medicina moderna y para el conocimiento del código genético de los seres humanos.

    Su permanente contacto con el estudio y su pertinaz trabajo en el campo de la investigación médica le valieron, en 1959, el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, galardón que compartió con su discípulo Arthur Kornberg. Fue su consagración por los descubrimientos que el doctor había logrado sobre la biosíntesis de los ácidos nucleicos. Pero el Dr. Severo Ochoa recibió otros reconocimientos, como el Doctor Honoris Causa por más de diez universidades de diferentes partes del mundo.  Después de una vida dedicada y consagrada a la ciencia, Severo Ochoa falleció en Madrid, el 1 de noviembre de 1993, a la edad de 88 años.