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El trasplante de pulmón

  • ¿Qué es el trasplante de pulmón?

    El trasplante de pulmón es una intervención quirúrgica que reemplaza uno o ambos pulmones enfermos por pulmones sanos de un donante, generalmente fallecido.

    Este procedimiento se recomienda para pacientes con enfermedades pulmonares avanzadas que no han respondido a otros tratamientos médicos.

    Asistentes
  • Operación de trasplante de pulmón

    Según la condición del paciente, el trasplante puede ser unilateral (un solo pulmón), bilateral (ambos pulmones) o incluso combinarse con un trasplante de corazón en casos específicos.

    Si bien es una cirugía compleja con riesgos, el trasplante de pulmón puede mejorar significativamente la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes.

  • Para quienes se enfrentan a esta decisión, es fundamental conocer el proceso, los posibles riesgos y el seguimiento necesario para garantizar el éxito del trasplante.

    ¿Por qué se realiza un trasplante de pulmón y quién lo necesita?

    El trasplante de pulmón se recomienda para personas con enfermedades pulmonares graves que afectan la capacidad de los pulmones para oxigenar el cuerpo, poniendo en riesgo su vida. En muchos casos, los tratamientos convencionales como medicamentos y dispositivos de apoyo respiratorio dejan de ser efectivos, haciendo que el trasplante sea la única opción viable.

    Entre las principales condiciones que pueden requerir un trasplante de pulmón se encuentran:

    • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), como el enfisema.
    • Fibrosis pulmonar, que provoca cicatrización y endurecimiento de los pulmones.
    • Fibrosis quística, enfermedad hereditaria que afecta la producción de moco y sudor.
    • Hipertensión pulmonar, presión arterial alta en las arterias de los pulmones.
    • Bronquiectasias, destrucción de los pulmones y vías respiratorias grandes.
    • Sarcoidosis avanzada, que causa inflamación pulmonar severa.
    • Linfangioleiomiomatosis, una enfermedad rara que daña los pulmones.

    En algunos casos, pacientes con afecciones cardíacas y pulmonares graves pueden necesitar un trasplante combinado de corazón y pulmón.

    La decisión de realizar un trasplante de pulmón se basa en diversos factores, incluyendo la gravedad de la enfermedad, la respuesta a tratamientos previos y la expectativa de vida del paciente sin el trasplante. En general, se recomienda a personas con insuficiencia pulmonar grave cuya supervivencia sin el trasplante es de 12 a 24 meses.

    El proceso de trasplante requiere que el paciente sea incorporado a una lista de espera. La Organización Nacional de Trasplantes en España supervisa la obtención y distribución de órganos.

    Los pulmones del donante deben estar libres de enfermedades y ser lo más compatibles posibles con el tipo de tejido del receptor para reducir el riesgo de rechazo. Lo más común es recibir órganos de donantes fallecidos.

     

  • Condiciones que pueden impedir ser candidato a un trasplante de pulmón

    El trasplante de pulmón no es una opción adecuada para todos los pacientes, ya que existen factores médicos y personales que pueden impedir su realización. Cada caso es evaluado de manera individual por un equipo especializado, pero algunas condiciones pueden hacer que el trasplante no sea viable.

    Órgano en una batea
  • Entre los factores que pueden afectar la elegibilidad se encuentran:

    • Infecciones activas, que pueden comprometer el éxito del trasplante.
    • Historial reciente de cáncer, debido al riesgo de recurrencia.
    • Enfermedades graves en otros órganos, como insuficiencia hepática, renal o cardíaca avanzada.
    • Condiciones pulmonares que afectarán el nuevo pulmón trasplantado, reduciendo su funcionalidad.
    • Infecciones por VIH, hepatitis B o hepatitis C activas, que pueden complicar la recuperación.
    • Adicción a sustancias tóxicas, incluyendo tabaco, alcohol y drogas.
    • Dificultades para seguir el tratamiento médico, como el uso de inmunosupresores de manera adecuada.
    • Falta de una red de apoyo familiar y/o de amigos, necesaria para la recuperación postoperatoria.

    El trasplante de pulmón es una cirugía compleja que requiere un compromiso total del paciente, tanto en el período de espera como después de la intervención. La evaluación médica previa es fundamental para determinar si el procedimiento es la mejor opción para mejorar la calidad de vida del paciente.

    Riesgos quirúrgicos y postoperatorios

    • Sangrado durante o después de la cirugía.
    • Infecciones, debido al uso de medicamentos inmunosupresores.
    • Obstrucción de los vasos sanguíneos que irrigan el pulmón trasplantado.
    • Obstrucción de las vías respiratorias, dificultando la respiración.
    • Edema pulmonar grave, acumulación de líquido en los pulmones.
    • Coágulos de sangre, que pueden afectar la circulación.

    Rechazo del órgano

    El sistema inmunológico puede atacar el pulmón trasplantado, lo que puede ocurrir inmediatamente o tiempo después. Para evitarlo, se administran medicamentos inmunosupresores, que deben tomarse de por vida.

    Efectos secundarios de los medicamentos

    • Daño en otros órganos, como hígado y riñones.
    • Diabetes, debido a alteraciones metabólicas.
    • Hipertensión arterial, como efecto secundario de ciertos fármacos.
    • Sobrepeso, provocado por cambios en el metabolismo.
    • Molestias gastrointestinales, como náuseas y problemas digestivos.
  • Autocuidados del paciente trasplantado de pulmón

    La guía de autocuidados para pacientes trasplantados de pulmón ofrece conocimientos y consejos para garantizar el éxito tras un trasplante pulmonar.

    Con esta información, los pacientes mejorarán el cumplimiento de su tratamiento y controlarán sus actividades diarias, contribuyendo a su bienestar físico y psicológico y adquiriendo el autocontrol de la enfermedad. Todo ello ayudará a mejorar su calidad de vida y a prolongar la supervivencia.

Consulta a continuación la guía de autocuidados del paciente trasplantado de pulmón