Para quienes se enfrentan a esta decisión, es fundamental conocer el proceso, los posibles riesgos y el seguimiento necesario para garantizar el éxito del trasplante.
¿Por qué se realiza un trasplante de pulmón y quién lo necesita?
El trasplante de pulmón se recomienda para personas con enfermedades pulmonares graves que afectan la capacidad de los pulmones para oxigenar el cuerpo, poniendo en riesgo su vida. En muchos casos, los tratamientos convencionales como medicamentos y dispositivos de apoyo respiratorio dejan de ser efectivos, haciendo que el trasplante sea la única opción viable.
Entre las principales condiciones que pueden requerir un trasplante de pulmón se encuentran:
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), como el enfisema.
- Fibrosis pulmonar, que provoca cicatrización y endurecimiento de los pulmones.
- Fibrosis quística, enfermedad hereditaria que afecta la producción de moco y sudor.
- Hipertensión pulmonar, presión arterial alta en las arterias de los pulmones.
- Bronquiectasias, destrucción de los pulmones y vías respiratorias grandes.
- Sarcoidosis avanzada, que causa inflamación pulmonar severa.
- Linfangioleiomiomatosis, una enfermedad rara que daña los pulmones.
En algunos casos, pacientes con afecciones cardíacas y pulmonares graves pueden necesitar un trasplante combinado de corazón y pulmón.
La decisión de realizar un trasplante de pulmón se basa en diversos factores, incluyendo la gravedad de la enfermedad, la respuesta a tratamientos previos y la expectativa de vida del paciente sin el trasplante. En general, se recomienda a personas con insuficiencia pulmonar grave cuya supervivencia sin el trasplante es de 12 a 24 meses.
El proceso de trasplante requiere que el paciente sea incorporado a una lista de espera. La Organización Nacional de Trasplantes en España supervisa la obtención y distribución de órganos.
Los pulmones del donante deben estar libres de enfermedades y ser lo más compatibles posibles con el tipo de tejido del receptor para reducir el riesgo de rechazo. Lo más común es recibir órganos de donantes fallecidos.