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Enciclopedia de ostomía. Higiene

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  • La garantía de la mejor calidad de vida posible es una bolsa bien adherida y para ello cuida tu piel periestomal.

    La creación de una ostomía puede acompañarse de complicaciones, pero en su ausencia, su higiene es parecida a la que conlleva la eliminación de heces antes de la cirugía.

    El objetivo de la higiene es el bienestar y comodidad.

    El intestino que se exterioriza es similar a la mucosa que recubre el interior de la boca, por lo que lo trataremos igual.

  • Recuerda:

    Lavado de manos antes y después de la higiene del estoma.

    Tanto la porción de intestino que vemos como la piel que lo rodea la lavaremos con agua y jabón.

    Debido a que la mucosa es más delicada que la piel, si la frotamos o la arañamos sangrará con facilidad, como si nos mordemos sin querer la mucosa de la boca.

    Por eso dejaremos que el agua limpie por arrastre y aplicaremos el jabón y secaremos a pequeños toques, con suave fricción.

    Usaremos una esponja suave, agua templada y jabón neutro. No son necesarios materiales especiales, ni diferentes de la higiene del resto del cuerpo.

    No podemos aplicar cremas ni pomadas en la piel circundante pues impedirían que el disco se pegara a la piel.

    No aplicaremos alcoholes ya que no es necesaria ninguna desinfección e irritarían la mucosa.

    La higiene, como hacíamos antes de la intervención quirúrgica, la realizaremos en el baño. Lo habitual es hacerla coincidir con la higiene diaria del resto del cuerpo.

    Puedes ducharte con el dispositivo completo colocado, solo con el disco o sin dispositivo: aprovechando para hacer coincidir ducha y cambio.

    Si es necesario realizar la higiene fuera de casa se pueden utilizar toallitas limpiadoras.

    Si crece vello en la piel de alrededor, lo recortaremos con tijeras, nunca con cuchilla.