El Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Infanta Cristina de Madrid inició su actividad en marzo de 2008 con el objetivo de ofrecer una asistencia de calidad y altamente especializada a la población, orientada al diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades oculares. Esta labor se desarrolla mediante procesos asistenciales de diferente complejidad incluidos en la cartera de servicios de la especialidad. Cuidamos de la salud visual desde un enfoque cercano, claro y seguro, apostando por una atención integral y centrada en la persona, en la que cada paciente comprende qué ocurre, por qué se realizan las pruebas diagnósticas y cuál es el siguiente paso del proceso asistencial.
El abordaje de muchas enfermedades oftalmológicas requiere una atención coordinada con otras especialidades médicas y quirúrgicas. Por ello, el Servicio de Oftalmología mantiene una colaboración estrecha y continuada con Atención Primaria y con servicios hospitalarios como Endocrinología, Medicina Interna, Reumatología, Neurología, Pediatría, Dermatología, Radiodiagnóstico, Urgencias, Anatomía Patológica y Oncología entre otros. Este enfoque multidisciplinar permite una valoración integral del paciente, facilita la continuidad asistencial y contribuye a una toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas más segura y eficiente.
Somos un servicio universitario en el que la formación continuada, la docencia de grado y posgrado, y la investigación constituyen elementos esenciales de la actividad habitual de nuestros profesionales. Junto a la asistencia clínica, mantenemos un firme compromiso con la generación y la transmisión del conocimiento a través de la docencia y la investigación.
Como parte del Hospital Universitario Infanta Cristina, y en coherencia con su misión y valores, trabajamos para consolidarnos como un servicio de referencia por su calidad, seguridad y eficiencia, accesible y confiable para la población, y reconocido por su compromiso con las personas.
La actividad asistencial se sustenta en el rigor científico y en la sólida experiencia clínica de los profesionales, reforzados por la formación permanente, la actividad investigadora y una gestión responsable y eficiente de los recursos disponibles. El trabajo en equipo, la profesionalidad, el talento y el esfuerzo de todos los profesionales que intervienen en la atención oftalmológica —médicos oftalmólogos, optometristas, personal de enfermería, así como personal administrativo—, junto con los buenos resultados clínicos y quirúrgicos obtenidos, han sido fundamentales para impulsar el crecimiento del servicio. Este desarrollo se ha reflejado no solo en la mejora de la infraestructura, la dotación científico-técnica y los recursos humanos, sino también en la calidad y el alcance de la atención prestada a pacientes y familiares. En este proceso continuo de mejora, la humanización de la atención y la seguridad del paciente se han consolidado como pilares fundamentales de la actividad del servicio.
La experiencia del paciente se concibe como el resultado global de todas las interacciones clínicas, emocionales y organizativas que se producen a lo largo del proceso asistencial. Por ello, el servicio prioriza una comunicación clara y comprensible, la escucha activa y la participación del paciente en la toma de decisiones, integrando sus valores, preferencias y circunstancias personales. Asimismo, se cuidan los entornos, los circuitos asistenciales y el acompañamiento emocional, con el objetivo de ofrecer una atención que responda a las expectativas de la ciudadanía y alcance el máximo nivel de satisfacción, combinando una elevada solvencia técnica con el mejor trato humano posible.
Con el fin de evitar desplazamientos y esperas innecesarias, cuando la situación clínica lo permite, se han diseñado circuitos de alta resolución que optimizan el número de visitas. Además, el servicio dispone de un protocolo específico para la atención de pacientes con discapacidad visual grave, orientado a facilitar una asistencia más accesible, segura y respetuosa, minimizando los desplazamientos y los tiempos de espera.
Todas las actuaciones se fundamentan en prácticas seguras y basadas en la evidencia científica. Para ello, se utilizan protocolos, listas de verificación y circuitos de seguridad que son revisados y actualizados de forma continua. De igual manera, la ética clínica forma parte esencial de la práctica diaria y se refleja en decisiones habituales, como la indicación de pruebas, la elección de alternativas terapéuticas, la forma de comunicar la información o el equilibrio entre beneficios y riesgos. En este contexto, se promueve activamente la toma de decisiones compartidas y el respeto a la autonomía, la dignidad y la intimidad del paciente.
En coherencia con este compromiso, se considera fundamental la participación de los profesionales del servicio en el Comité de Seguridad del Paciente y en el Comité de Ética Asistencial.
Conscientes de que aún queda un largo camino por recorrer, y agradecidos por las aportaciones de nuestros pacientes y el trabajo de todas las personas que han formado parte del servicio o han colaborado con él a lo largo de estos años, continuamos trabajando para consolidarnos como una unidad moderna, sólida y orientada al futuro, con el objetivo de alcanzar una excelencia médica que revierta en beneficio de nuestros pacientes.