La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) constituye uno de los pilares fundamentales de los sistemas sanitarios modernos. En línea con el compromiso del hospital de cuidar y mejorar la salud y el bienestar de las personas, la UCI proporciona a los pacientes críticos una atención sanitaria especializada, segura y de la máxima calidad.
Se trata de un servicio hospitalario central y polivalente, que trabaja en estrecha coordinación con el resto de las áreas asistenciales. Su actividad se centra en la atención integral del paciente crítico, tanto médico como postquirúrgico y coronario, adaptándose a las necesidades específicas de cada proceso clínico.
Esta actividad no sólo se ha consolidado en las unidades clásicas sino que se ha extendido fuera de sus paredes, a otras áreas con objetivos claramente preventivos, como la asistencia al alta de pacientes con estancia prolongada en UCI o la detección y manejo precoz de pacientes potencialmente graves en Servicios de Urgencias.
La unidad inició su actividad en 2008, coincidiendo con la apertura del Hospital, y desde entonces ha sido reconocida en cinco ocasiones con el Premio Top 20 en el Área del Paciente Crítico, un reconocimiento que avala el compromiso del servicio con la excelencia y la mejora continua.
Desde su puesta en marcha, la UCI ha experimentado un crecimiento constante, no solo en infraestructura, equipamiento y recursos humanos, sino también en la calidad y amplitud de la asistencia ofrecida a pacientes, familiares y profesionales. La calidad asistencial, la humanización y la seguridad del paciente se han consolidado como ejes fundamentales del servicio, especialmente relevantes en el ámbito de la Medicina Intensiva, dada la vulnerabilidad de estos pacientes y la complejidad de la toma de decisiones clínicas.
La atención al paciente crítico se concibe como un proceso continuo, que se inicia y finaliza más allá de los límites físicos de la Unidad. El criterio determinante no es la ubicación del paciente, sino su situación de gravedad real o potencial, lo que exige una respuesta coordinada y multidisciplinar.
La UCI dispone de 11 boxes individuales, dotados de tecnología avanzada y sistemas informáticos a pie de cama que permiten el acceso inmediato a la historia clínica y a recursos científicos. Toda la actividad asistencial se gestiona mediante los sistemas informáticos PICIS® y SELENE®, que integran la información clínica, las pautas terapéuticas y los cuidados sanitarios.
Asimismo, la Unidad cuenta con un control central de monitorización, que garantiza la vigilancia continua de los pacientes, y con una sala de procedimientos especiales, equipada con protección plomada y características equivalentes a las de un quirófano. En este espacio se realizan técnicas con escopia, como la implantación de marcapasos, catéteres venosos centrales de acceso periférico y catéteres permanentes para terapias especiales, incluyendo quimioterapia y nutrición parenteral.
El Servicio de Medicina Intensiva dispone además de 4 camas de Unidad de Cuidados Intermedios (UCIM) equipados al igual que los boxes de UCI en los que se asiste a pacientes que, sin precisar medidas complejas de soporte vital, requieren una vigilancia y monitorización estrechas y/o unos cuidados de enfermería superiores a los que se aplican en hospitalización o en Urgencias.