Le venden un coche de segunda mano con averías
El consumidor
Compra un vehículo de segunda mano en un establecimiento y se lo entregan con diversas averías y fallos como impactos en el parabrisas, problemas de arranque, motor, frenos, batería o aire acondicionado. Pide una revisión del vehículo, un informe del estado del vehículo entregado y el abono de los gastos, así como el reembolso de los gastos que tuvo que soportar por repararlo en el taller ya que el seguro no cubría los desperfectos.
La empresa
Asegura que se hizo una revisión del vehículo antes de venderlo y no reconocen los daños reclamados por el consumidor. Defienden que se le ha pedido al consumidor que lleve el vehículo para revisarlo y reparar lo que sea necesario, asumiendo los costes de los daños que puedan ser de su responsabilidad, pero no los que se deriven del mal uso o mantenimiento por parte del comprador.
El colegio arbitral
Estima la demanda del consumidor, al considerar que se acreditó el estado detallado del vehículo en el momento de la compra-venta y que se entregó con una garantía de 12 meses, que es la garantía mínima que se debe dar a los vehículos de segunda mano. Obliga a la empresa a abonar al consumidor los gastos de taller que tuvo que asumir, ya que algunos de los daños habían sido identificados y no subsanados en la inspección de ITV realizada de forma previa a la venta. También obliga a realizar una revisión de los daños del motor y a realizar las reparaciones oportunas sin cargo al comprador.

