Pijama con letras que se despegan
El consumidor:
Compró un pijama de mujer por internet. Más de un año después reclama porque las letras del pijama se están despegando y pide una solución. Según cuenta, la empresa le indicó que no era un defecto de fabricación, sino “culpa del trato dado a la prenda”. El consumidor insiste en que tiene otros pijamas iguales (misma marca y estampado) que no presentan ese deterioro, y solicita cambio por un pijama nuevo igual o similar.
La empresa:
La empresa no presenta alegaciones y no comparece a la audiencia, pese a estar notificada.
El colegio arbitral:
Desestima la solicitud de arbitraje por falta de pruebas. En su decisión valora que ha pasado mucho tiempo desde la compra y que el consumidor no aporta pruebas sobre el uso, conservación o limpieza, ni dispone de etiquetas (de composición y recomendaciones de lavado) para concluir que el deterioro sea por defecto del producto.
