
Actúa - Participa en el cambio
Comprar de forma inteligente, usar los productos correctamente o desprenderte de manera adecuada son formas de hacer que todo tenga valor.
Comprar, usar y desprenderse de los recursos de forma eficiente
¿Y qué hago con... ROPA?
Cada vez compramos más ropa... mucha más de la que necesitamos. La industria textil es una de las más contaminantes y consumidora de recursos. En la producción de ropa, los procesos de obtención de materias primas, naturales o sintéticas, y de elaboración de tejidos tienen un elevado impacto ambiental. Además, al desprendernos de ella, en muchas ocasiones sigue un camino equivocado agravando aún más el problema.
¡Alarga la vida de tu ropa!
¿Y qué hago con... APARATOS ELÉCTRICOS?
Los paratos eléctricos y electrónicos son cada vez más numerosos en nuestras vidas y todos tienen algo en común: consumen energía.
El consumo de energía es uno de los principales gastos de cada vivienda. Reducir el consumo de energía supone ahorrar en la factura eléctrica y disminuir el impacto nocivo en el medio ambiente. Algunos productos, como son los electrodomésticos, deben disponer de una etiqueta energética que informa sobre su consumo.
¿Y qué hago con... OBJETOS DEL HOGAR?
En todas las casas encontramos objetos de naturaleza muy diversa, como muebles, herramientas, utensilios y otros productos que es necesario o conveniente tener.
La mayoría de estos objetos no se cambia muy a menudo. Ciertos muebles pueden acompañarnos durante gran parte de nuestra vida. Tampoco cambiamos habitualmente la vajilla o el menaje de cocina, y lo mismo ocurre con colchones, edredones o cortinas. Otros objetos sufren un mayor uso y desgaste, y es necesario reponerlos con más asiduidad. Este puede ser el caso de las sábanas, toallas, tendederos o tablas de planchar.
Diferente es el caso de los productos de limpieza que empleamos en el hogar, ya que los usamos de forma cotidiana y muchos de ellos contienen sustancias peligrosas, por lo que requieren una especial atención.
¿Y qué hago con... ALIMENTOS?
Es sorprendente la cantidad de alimentos que terminan en la basura. Según datos del Ministerio de Agricultura, cada año se tiran a la basura 1.325 millones de kilos, el 86% de los productos se desechan sin procesar (1.135 millones de kilos), es decir, se desperdician tal y como se compran. El 14% restante (191 millones de kilos) procede de la comida preparada en el propio hogar que se tira directamente desde el plato o después de un tiempo guardado en la nevera.
En la producción de alimentos se consume agua, energía y embalajes, y en casa, al cocinarlos invertimos aún más recursos. Cuando tiras alimentos y/o comida a la basura lo que en realidad estás echando al cubo no es otra cosa que dinero.
Evita que la comida acabe en la basura: tu bolsillo y el planeta lo agradecerán.




