Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

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Niña mirando hacia un lado
El TDAH es un trastorno crónico de origen neurobiológico que se hereda. Se suele diagnosticar en la infancia y algunos síntomas se mantienen íntegros en la edad adulta, mientras que otros se modulan.

Aspectos básicos

El TDAH en niños y adolescentes

Para su hijo, usted es la persona de referencia en su desarrollo emocional y físico. Es su fuente de seguridad, apoyo y organización, la persona con la que se identifica. 

El niño y el adolescente con TDAH necesita:

  • Sentirse aceptado y respetado por su familia.
  • Que las expectativas sobre él sean realistas.
  • Unas normas claras y bien definidas, que sean pocas e importantes.
  • Un ambiente organizado y un espacio con pocos objetos, fácil de ordenar, sereno, relajado y cálido.

Los niños con TDAH:

  • Tienen una necesidad constante de hacer algo nuevo.
  • Les cuesta aislar estímulos que ocurren a su alrededor (se enfocan en el ruido más alto o en lo más llamativo y excitante).
  • Viven con excesivo interés por el presente, tienen dificultades para aplazar la recompensa.
  • Sienten una necesidad constante de mover alguna parte del cuerpo, por ello les cuesta mucho permanecer sentados y prestar atención.
  • Cuando se les pide que realicen actividades que les resultan muy difíciles, se aíslan para encubrir las dificultades, se enfadan o incluso las ocultan “mintiendo”.
  • Necesitan más tiempo que el resto para realizar la tarea escolar, esto les hace sentir que sólo se dedican a “trabajar” mientras los demás juegan.
  • Se valoran a sí mismos más negativamente, con más problemas, más impopulares y menos felices que sus iguales.

Los adolescentes siguen presentando algunas de las características de la infancia:

  • Persistencia de olvidos.
  • Necesidad de más tiempo para realizar la tarea escolar y dificultades de organización.
  • Necesidad constante de novedad.
  • Les cuesta aislar estímulos que ocurren a su alrededor (se enfocan en el ruido más alto o en lo más llamativo y excitante).
  • Se aíslan para ocultar sus dificultades cuando se les pide realizar actividades que les resultan muy difíciles.

Y se añaden otras nuevas como:

  • Presencia de sentimientos de vergüenza y marginación relacionados con el diagnóstico de su trastorno.
  • Presencia de inmadurez emocional y problemas emocionales.
  • Mayor frecuencia de frustraciones, baja autoestima e inseguridad.
  • Falta de actitudes sociales.
  • Demanda de mayor independencia y autonomía.
  • Mayor presencia de luchas de poder con los adultos.
  • Incremento de incumplimientos de los deberes domésticos.

En la adolescencia, el referente como padres pierde importancia, tomando protagonismo el modelo de identificación con los amigos.

Los niños y adolescentes con TDAH precisan una familia que:

  • Les conceda las oportunidades necesarias para que realicen las tareas propuestas.
  • Les facilite la posibilidad de pedir ayuda.
  • Les haga sentir que es normal cometer errores.
  • Les proteja del estrés innecesario y de la frustración.
  • Les ayude a incrementar su autoestima.
  • Les anime a participar en actividades que les gusten y en las que puedan ser brillantes.
  • Les prepare con tiempo para los cambios.
  • Reconozca sus esfuerzos, les anime y contenga, pero sin sobreprotección excesiva.
  • Les ayude a situarse y organizarse.
  • Les permita tener alguna válvula de escape.
  • Les ayude a afrontar los problemas y a encontrarles una solución, sin encubrir sus faltas.
  • Que evite situaciones que ya sabe de entrada que van a ser conflictivas o que tienen altas probabilidades de serlo.
  • Que actúe con paciencia, tolerancia y comprensión.

Los conflictos entre hermanos son frecuentes y se agravan cuando uno de ellos sufre TDAH, ya que las condiciones familiares son más caóticas, y esto suele empeorar la sintomatología del niño/a.
Para mantener una buena convivencia se aconseja:

  • Mostrar una buena relación entre la pareja.
  • Fomentar la comunicación, escuchando los problemas que surjan entre hermanos/as.
  • Establecer normas comunes para todos los hermanos.
  • Mantener la calma en situaciones de conflicto y dar pautas para resolver sus diferencias, utilizándolo como una oportunidad de aprendizaje.
  • Fomentar actividades que refuercen la relación entre ellos.
  • Felicitar a los hijos/as cuando su convivencia sea adecuada.
  • Facilitar a cada hijo/a un espacio propio donde se identifique y pueda realizar sus tareas diarias, siempre que sea posible.

Los niños con TDAH:

  • Tienen una necesidad constante de hacer algo nuevo.
  • Les cuesta aislar estímulos que ocurren a su alrededor (se enfocan en el ruido más alto o en lo más llamativo y excitante).
  • Viven con excesivo interés por el presente, tienen dificultades para aplazar la recompensa.
  • Sienten una necesidad constante de mover alguna parte del cuerpo, por ello les cuesta mucho permanecer sentados y prestar atención.
  • Cuando se les pide que realicen actividades que les resultan muy difíciles, se aíslan para encubrir las dificultades, se enfadan o incluso las ocultan “mintiendo”.
  • Necesitan más tiempo que el resto para realizar la tarea escolar, esto les hace sentir que sólo se dedican a “trabajar” mientras los demás juegan.
  • Se valoran a sí mismos más negativamente, con más problemas, más impopulares y menos felices que sus iguales.

Los adolescentes siguen presentando algunas de las características de la infancia:

  • Persistencia de olvidos.
  • Necesidad de más tiempo para realizar la tarea escolar y dificultades de organización.
  • Necesidad constante de novedad.
  • Les cuesta aislar estímulos que ocurren a su alrededor (se enfocan en el ruido más alto o en lo más llamativo y excitante).
  • Se aíslan para ocultar sus dificultades cuando se les pide realizar actividades que les resultan muy difíciles.

Y se añaden otras nuevas como:

  • Presencia de sentimientos de vergüenza y marginación relacionados con el diagnóstico de su trastorno.
  • Presencia de inmadurez emocional y problemas emocionales.
  • Mayor frecuencia de frustraciones, baja autoestima e inseguridad.
  • Falta de actitudes sociales.
  • Demanda de mayor independencia y autonomía.
  • Mayor presencia de luchas de poder con los adultos.
  • Incremento de incumplimientos de los deberes domésticos.

En la adolescencia, el referente como padres pierde importancia, tomando protagonismo el modelo de identificación con los amigos.

Los niños y adolescentes con TDAH precisan una familia que:

  • Les conceda las oportunidades necesarias para que realicen las tareas propuestas.
  • Les facilite la posibilidad de pedir ayuda.
  • Les haga sentir que es normal cometer errores.
  • Les proteja del estrés innecesario y de la frustración.
  • Les ayude a incrementar su autoestima.
  • Les anime a participar en actividades que les gusten y en las que puedan ser brillantes.
  • Les prepare con tiempo para los cambios.
  • Reconozca sus esfuerzos, les anime y contenga, pero sin sobreprotección excesiva.
  • Les ayude a situarse y organizarse.
  • Les permita tener alguna válvula de escape.
  • Les ayude a afrontar los problemas y a encontrarles una solución, sin encubrir sus faltas.
  • Que evite situaciones que ya sabe de entrada que van a ser conflictivas o que tienen altas probabilidades de serlo.
  • Que actúe con paciencia, tolerancia y comprensión.

Los conflictos entre hermanos son frecuentes y se agravan cuando uno de ellos sufre TDAH, ya que las condiciones familiares son más caóticas, y esto suele empeorar la sintomatología del niño/a.
Para mantener una buena convivencia se aconseja:

  • Mostrar una buena relación entre la pareja.
  • Fomentar la comunicación, escuchando los problemas que surjan entre hermanos/as.
  • Establecer normas comunes para todos los hermanos.
  • Mantener la calma en situaciones de conflicto y dar pautas para resolver sus diferencias, utilizándolo como una oportunidad de aprendizaje.
  • Fomentar actividades que refuercen la relación entre ellos.
  • Felicitar a los hijos/as cuando su convivencia sea adecuada.
  • Facilitar a cada hijo/a un espacio propio donde se identifique y pueda realizar sus tareas diarias, siempre que sea posible.

Recomendaciones para padres, madres y cuidadores

El TDAH en el adulto

Muchas personas sin diagnóstico pasan su vida sin entender porqué no pueden controlar una serie de conductas que perjudican sus relaciones con los demás. Si usted ha sido diagnosticado con TDAH, utilícelo de manera positiva para hacer cambios en su estilo de vida y mejorar su bienestar.

  • El diagnóstico no cambia nada, solo le ha puesto nombre a lo que ya existía.
  • Tenga paciencia, las mejoras llegarán poco a poco. El primer paso ya se ha dado con el diagnóstico.
  • El pesimismo adquirido durante muchos años de sufrir TDAH sin saberlo, irá desaparecido poco a poco. No tenga prisa.
  • Su forma de actuar no está provocada por un carácter débil o inmaduro. Analice cómo ha afectado el TDAH en su vida y se dará cuenta de que muchos de los conflictos que recuerda, no han sido culpa suya.
  • Empiece a pensar estrategias para mejorar su futuro en este sentido.
  • Pida a los profesionales de la salud que le faciliten fuentes fiables de información para ampliar su conociendo sobre el TDAH.
  • Involucre a las personas que le rodean a que participen del aprendizaje sobre el TDAH, de esta forma podrán entenderle y ayudarle.
  • Los adultos con TDAH suelen tener escasa confianza en sí mismos, por lo que necesitan que los demás les den mucho ánimo, apoyo y no le recuerden constantemente sus limitaciones.
  • Pida a las personas de confianza que le den su opinión acerca de sus comportamientos positivos y negativos.
  • Únase a personas que también padezcan TDAH. Ellos le proporcionarán mucha información que no encontrará en los libros y serán quienes mejor comprendan sus dificultades. Participe en grupos de apoyo o visite páginas webs de asociaciones donde encontrará salas de chat, foros y grupos de mensajes de personas con TDAH.
  • Sea comprensivo con usted mismo, no se castigue y aprenda a tolerar su mal humor y busque estrategias para calmarse.
  • Aprenda a defenderse de las críticas que le hacen sentirse culpable y a liberarse de esta actitud.
  • Tómese un descanso y márchese cuando se sienta nervioso, esté enfadado o sobreestimulado.
  • Planifique un espacio para el ocio y el entretenimiento, le ayudará a recargar las pilas a lo largo de la semana.
  • Planee actividades para combatir el aburrimiento. Las salidas de ocio pueden minimizar los efectos que le provoca la monotonía.
  • Intente prestar atención a los demás. Cuando alguien le hable, mírele y demuéstrele su interés. Si está centrado en una tarea, retrase la conversación para otro momento.
  • Intente no cerrar de forma prematura un conflicto. Limitará su capacidad de encontrar nuevos puntos de vista.
  • Anote en un diario y revise periódicamente todos sus logros por pequeños que estos sean.
  • El diagnóstico no cambia nada, solo le ha puesto nombre a lo que ya existía.
  • Tenga paciencia, las mejoras llegarán poco a poco. El primer paso ya se ha dado con el diagnóstico.
  • El pesimismo adquirido durante muchos años de sufrir TDAH sin saberlo, irá desaparecido poco a poco. No tenga prisa.
  • Su forma de actuar no está provocada por un carácter débil o inmaduro. Analice cómo ha afectado el TDAH en su vida y se dará cuenta de que muchos de los conflictos que recuerda, no han sido culpa suya.
  • Empiece a pensar estrategias para mejorar su futuro en este sentido.
  • Pida a los profesionales de la salud que le faciliten fuentes fiables de información para ampliar su conociendo sobre el TDAH.
  • Involucre a las personas que le rodean a que participen del aprendizaje sobre el TDAH, de esta forma podrán entenderle y ayudarle.
  • Los adultos con TDAH suelen tener escasa confianza en sí mismos, por lo que necesitan que los demás les den mucho ánimo, apoyo y no le recuerden constantemente sus limitaciones.
  • Pida a las personas de confianza que le den su opinión acerca de sus comportamientos positivos y negativos.
  • Únase a personas que también padezcan TDAH. Ellos le proporcionarán mucha información que no encontrará en los libros y serán quienes mejor comprendan sus dificultades. Participe en grupos de apoyo o visite páginas webs de asociaciones donde encontrará salas de chat, foros y grupos de mensajes de personas con TDAH.
  • Sea comprensivo con usted mismo, no se castigue y aprenda a tolerar su mal humor y busque estrategias para calmarse.
  • Aprenda a defenderse de las críticas que le hacen sentirse culpable y a liberarse de esta actitud.
  • Tómese un descanso y márchese cuando se sienta nervioso, esté enfadado o sobreestimulado.
  • Planifique un espacio para el ocio y el entretenimiento, le ayudará a recargar las pilas a lo largo de la semana.
  • Planee actividades para combatir el aburrimiento. Las salidas de ocio pueden minimizar los efectos que le provoca la monotonía.
  • Intente prestar atención a los demás. Cuando alguien le hable, mírele y demuéstrele su interés. Si está centrado en una tarea, retrase la conversación para otro momento.
  • Intente no cerrar de forma prematura un conflicto. Limitará su capacidad de encontrar nuevos puntos de vista.
  • Anote en un diario y revise periódicamente todos sus logros por pequeños que estos sean.

El TDAH y la economía doméstica