Los catarros son procesos frecuentes en la infancia y suelen producir obstrucción nasal y presencia de flemas. Muchos niños, especialmente los más pequeños, no saben sonarse la nariz ni expulsar las flemas, por lo que una medida útil es realizar lavados nasales con suero fisiológico cuando se observe congestión o dificultad para respirar por la nariz.
También pueden ayudar otras medidas sencillas, como mantener al niño en una posición semiincorporada y favorecer un ambiente confortable.
Si el niño presenta fiebre con malestar o dolor, pueden utilizarse los analgésicos o antitérmicos habituales, como paracetamol o ibuprofeno, siempre respetando la dosis adecuada según su peso y edad.