

Restauración del lienzo Virgen Dolorosa del Museo de la Catedral de la Almudena
Óleo sobre lienzo de Andrés de la Calleja Robredo, siglo XVIII
Introducción
El lienzo, de forma ovalada, muestra a una Virgen Dolorosa, de medio cuerpo, que alza sus ojos al cielo acatando la voluntad de Dios.
Tanto su rostro, algo idealizado, de óvalo perfecto y rasgos muy finos, como sus manos delicadas, responden a las características de elegancia y refinamiento propias del pintor tardo-barroco Andrés de la Calleja Robredo.
La obra presenta una composición de bello colorido, con tonos dorados que envuelven la atmósfera y una sabia composición de tintas dentro de una gama fría. La tonalidad azul de Prusia, presente en esta obra, es inconfundible en las pinturas de Andrés de la Calleja Robredo, especialmente en los mantos de las Vírgenes que destacan sobre las túnicas rosáceas, como en este lienzo.
Este artista se caracteriza también por la precisión del dibujo en sus obras. Esta concreción de las formas se aprecia en el lienzo restaurado.
En esta pintura y en la producción artística de Andrés de la Calleja Robredo se aprecia tanto la herencia de la pintura religiosa del Barroco madrileño de finales del siglo XVII, concretamente de Claudio Coello, como el anticipo a la moda rococó reflejada en la delicadeza y elegancia que impregna a sus obras.
Estado de conservación previo
El bastidor y el lienzo original se encontraban en correcto estado de conservación.
El bastidor, de estructura oval, está formado por la unión de dos molduras adheridas a veta entre sí y, a su vez, cada una de ellas está formada por ocho piezas de madera encoladas a testa.
El lienzo original está formado por una pieza de tela de grosor intermedio y trama cerrada. Se presentaba reentelado, con una tela de similares características a la original, de hilos más gruesos. Se encuentra clavado en los cantos del bastidor mediante tachuelas inoxidables.
En cuanto a la policromía, toda la superficie pictórica mostraba una red irregular de pequeñas craqueladuras, como consecuencia del envejecimiento natural de los materiales y de los movimientos de tensión y relajación originados en el soporte por variaciones de humedad y temperatura.
La obra presentaba también desgastes, pérdidas de pintura y de preparación. La zona de deterioro más grande se localizaba en la parte inferior, coincidiendo con el manto azul. Esta zona se había rellenado con un estuco acuoso en pasta de color marrón ocre; el resto de lagunas presentaban estucos blancos. Las reintegraciones de color, aplicadas sobre bases de estuco, se encontraban alteradas en su tonalidad debido al paso del tiempo. Se encontraron localmente repintes sin estucar aplicados sobre la tela, que desvirtuaban las calidades de la obra ocultando la policromía original.
Restauración de la obra
Tras la realización de distintos ensayos previos para comprobar el estado de la policromía y del barniz, se procedió a:
- La limpieza de la superficie pictórica, eliminación de repintes y retoques de color, incluyendo un aligeramiento del barniz. Para ello se emplearon mezclas de disolventes orgánicos y se tuvo especial cuidado en tratar todos los estratos de forma homogénea. Este proceso se completó con una limpieza mecánica.
- La eliminación de estucos de forma mecánica con bisturí, humectando en caso necesario. Se retiraron los estucos que rellenaban las pérdidas de preparación ya que se encontraban alterados, mal enrasados y en discordancia con la textura original circundante.
- La reintegración de las lagunas de preparación. Antes de estucarlas se aplicó una capa intermedia utilizando un barniz apropiado de retoque, con el fin de saturar el color y evitar que la fase de desestucado ensuciase la superficie. Se empleó un estuco de composición similar a los materiales constitutivos de la pintura, compuesto de cola animal y sulfato cálcico. Se aplicó en capas finas, posteriormente enrasadas y ajustadas en textura con el área original circundante.
- El barnizado final, con una función tanto estética como protectora, se aplicó con paletina de pelo suave y alternando el sentido vertical y horizontal.
- La reintegración cromática se realizó adaptando los tipos de pigmento a las características de cada laguna. En las de escaso tamaño, la reintegración ha sido imitativa adaptando el color del retoque al entorno inmediato a la falta, mientras que, en las lagunas de mayor tamaño, se utilizó una técnica a base de pequeños trazos verticales de color, discernibles a corta distancia.
- La protección del reverso del cuadro se realizó mediante la colocación de una plancha de poliestireno expandido (cartón pluma) de 5 mm. de grosor, ajustado al hueco interno del bastidor. Se trata de un material rígido y ligero, inerte y libre de ácidos, cuya función es la protección de la obra frente a la humedad, polvo, golpes y la reducción de vibraciones.
Tras la restauración, el lienzo ha recuperado la vistosidad y expresividad originales, que el paso del tiempo había ennegrecido, recuperándose así una obra, de gran valor histórico-artístico, de las colecciones del Museo de la Catedral de la Almudena.
Andrés de la Calleja Robredo
Andrés de la Calleja Robredo (Urdanta, La Rioja, 1705 - Madrid, 1775) fue pintor de cámara de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Esta labor la compaginó con otros cometidos como la restauración, tasación, e inventariado de obras, además de ser copista, cartonista de tapices y profesor de pintura.
Su obra pictórica, aunque de temática variada, no es muy abundante. Comprende retratos reales, escenas religiosas y mitológicas o cartones para tapices.
La mayor parte de su obra religiosa es realizada por encargo de los reyes aunque también realizó trabajos para las órdenes religiosas y las cofradías, como las pinturas de San Felipe el Real y la parroquia de Santa Cruz de Madrid, ubicación original del lienzo restaurado.
Fue discípulo de Miguel Jacinto Meléndez, pintor de cámara de Felipe V, cuyas enseñanzas enlazaron la tradición tardo-barroca de la escuela madrileña del siglo XVII, con las características del estilo de Van Dyck y los matices de los retratistas franceses. Su estilo tiene influencias, además de las de su maestro, de Jean Ranc, Louis-Michel van Loo y Anton Raphael Mengs.
Ficha técnica
- Autor:
Andrés de la Calleja Robredo
- Datación:
Siglo XVIII. Barroco.
- Materia y dimensiones:
Óleo sobre lienzo.
Bastidor: madera de conífera.
Altura: 110 cm. Anchura: 86 cm.
Sala de las Custodias. Segunda galería del Museo de la Catedral de la Almudena.
Plaza de la Almudena s/n, Madrid.
Ubicación original: antigua parroquia de Santa Cruz.
El Museo de la Catedral de la Almudena tiene su sede en la catedral de Santa María la Real de la Almudena.
La catedral de Santa María la Real de la Almudena es un Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid.
La pintura restaurada es igualmente un Bien de Interés Cultural.
- Equipo de Trabajo:
Mercedes García González
- Fecha de la intervención:
2024
- Morales Piga, M.ª L. (1981), “Obras de Andrés de la Calleja, un pintor desconocido en los Palacios de Madrid, la Granja y Riofrío”, en Reales Sitios, 70.
- Morales Piga, Mª L. (2016), “Andrés de la Calleja”, Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Geografía e Historia. Director: Francisco José Portela Sandoval. Madrid.
- Ceán Bermúdez, J.A. (2001), Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, Editorial Akal. Madrid.













