Fotografías de la familia de Mesonero Romanos
Dentro de la documentación relativa al escritor Ramón de Mesonero Romanos que se conserva en la Biblioteca Regional de Madrid (Archivo Mesonero Romanos), hay un pequeño grupo de fotografías de la segunda mitad del siglo XIX. En su mayor parte son retratos del escritor o de su familia, firmados por algunos de los estudios más importantes del momento, como es el caso de A. Alonso Martínez y Hermano, J. Laurent o E. Juliá. Otras imágenes, no obstante, permanecen anónimas. Entre estas últimas, destacan por su interés documental unas fotografías tomadas en el taller del escultor madrileño Ángel Díaz Sánchez (1859-1938) durante su estancia en Roma.
Se trata de cuatro positivos en papel a la albúmina, dos de ellos obtenidos a partir del mismo negativo. Como era habitual en la época, los positivos están pegados sobre un cartón de color neutro. En concreto, las imágenes muestran dos vistas de un busto de Mesonero Romanos y un retrato colectivo, con el escultor madrileño como protagonista. Sobre el cartón, dos de las fotografías llevan manuscrita una dedicatoria similar: “A su afmo. amigo D. Manuel de Mesonero Romanos / A. Díaz / Roma 88” y “A su afmo. amigo el Sr. D. Francisco de Mesonero Romanos / Ángel Díaz / Roma 1888”.
Ángel Díaz, pensionado por la Diputación
A finales del año 1876 la Diputación Provincial de Madrid acordó conceder cuatro pensiones para el estudio de las Bellas Artes en Madrid durante tres años, con posibilidad de ser ampliadas un año más para completar la formación en el extranjero. A estas ayudas podían optar los jóvenes naturales de la provincia, teniendo preferencia, en igualdad de circunstancias, los procedentes de los establecimientos benéficos provinciales. Las pensiones, iguales en categoría y asignación, correspondían cada una a una rama artística: Arquitectura, Escultura, Pintura y Música.
En marzo de 1877, Ángel Díaz, con dieciocho años recién cumplidos, acreditó reunir los requisitos exigidos y fue admitido al concurso para la pensión de Escultura. A pesar de ello, las pruebas de oposición se fueron retrasando. Por fin, en la sesión del 7 de noviembre de 1879, la Diputación acordó concederle la pensión correspondiente a la Escultura. Dado su excelente trabajo, Ángel Díaz consiguió renovar anualmente la pensión y ampliarla para continuar su aprendizaje en Roma, ciudad en la que residió desde 1883 hasta principios de 1889.
El taller en Roma y el busto de Mesonero Romano
En Roma, Ángel Díaz se instaló en un estudio de la via Margutta. Testimonio de la vivienda-taller del escultor es el retrato colectivo antes mencionado. En esta fotografía, un sonriente Ángel Díaz aparece acompañado por tres amigos, probablemente los artistas Modesto Brocos, Antonio Reyna Manescau y Enrique Simonet. En la imagen también se reconocen algunas esculturas: un busto de Mesonero Romanos, una figura femenina (¿alegoría de las Artes?) y un fragmento de Dulcinea del Toboso.
Las demás fotografías muestran el busto de Mesonero Romanos modelado en arcilla. Sobre este retrato, el 30 de abril de 1888, La Correspondencia de España publica la noticia de que el escultor “ha terminado el busto en yeso, que según parece ha de fundirse en bronce”. Dado su elevado coste, es probable que esta última operación no llegara a realizarse.
Años más tarde, el busto en barro cocido fue presentado en la Exposición General de Bellas Artes de 1895. En la actualidad, el Museo de la Universidad de Valladolid conserva un vaciado de la obra en yeso patinado.
A su regreso a España, fue precisamente Valladolid el escenario de la siguiente etapa profesional de Ángel Díaz. En esta ciudad desarrolló, durante dos décadas, una importante labor como escultor y como profesor de la Escuela de Bellas Artes. También colaboró activamente en la puesta en valor del patrimonio histórico de la provincia.
