Civdad: Revista de Madrid para toda España
Civdad fue uno de los proyectos editoriales más llamativos de la prensa española de mediados de los años treinta. Lanzada el 26 de diciembre de 1934 y extinguida apenas cinco meses después, el 1 de mayo de 1935, la publicación contó solo con diecinueve números, pero bastaron para dejar claro su compromiso con la modernidad.
El semanario instaló su redacción en el Palacio de la Prensa, entonces uno de los emblemas del nuevo Madrid urbano, y apostó por un formato extraordinariamente grande —43 cm, reducido después a 39 cm— que buscaba competir con las grandes revistas ilustradas europeas. La dirección de Víctor de la Serna, con Eduardo Blanco-Amor al frente de la redacción, quiso situar la cabecera en la estela de títulos como Esfera, desaparecida en 1931. Sin entrar en disputas políticas o religiosas, Civdad defendía una idea cultural de la hispanidad basada en la lengua común y en ciertos referentes compartidos. Aun así, su atención frecuente a la crónica social delataba su sintonía con la burguesía madrileña del momento.
Un mosaico de temas
La revista se caracterizó por su amplitud temática. En sus páginas convivían reportajes sobre cine, teatro, moda o tauromaquia con secciones deportivas que reservaban un espacio destacado para la hípica. Entre sus propuestas más singulares figuraba Niños de España, una serie fotográfica dedicada a recién nacidos, insólita en la prensa ilustrada de la época. También llamó la atención El País de las Hadas, una sección concebida para el público infantil.
Otro de los puntos fuertes de Civdad fue su interés por la transformación de Madrid. Sus números recogieron imágenes de los nuevos edificios que empezaban a dibujar el perfil de la ciudad moderna. El Edificio Carrión o Capitol protagonizó incluso la portada de su primer número, símbolo de esa mirada hacia una capital en plena renovación.
En su ámbito literario, la revista debutó con una declaración de intenciones: un cuento de Concha Espina y un poema de Federico García Lorca abrían el número inicial. Entre los ilustradores destacó Cristóbal Arteche, uno de los nombres más reconocibles del periodo republicano. La sección El ojo viajero ofreció algunos de los reportajes fotográficos más celebrados.
Diseño avanzado y memoria de una época
Si algo distinguió a Civdad fue su cuidado aspecto visual. Fotografía de calidad, ilustración variada y un diseño moderno acercaban la revista a los estándares europeos. La cabecera dio un salto técnico en sus dos últimos números, donde incorporó impresión en color, un recurso poco habitual en la España de los años treinta.
Además de su estética, la publicación captó la vida cultural de la capital en un momento decisivo. Entre sus páginas aparecieron homenajes, como el dedicado a Miguel de Unamuno cuando fue nombrado ciudadano de honor de la República. Su breve existencia coincidió con un periodo convulso, lo que convierte hoy a la revista en un testimonio privilegiado del Madrid de preguerra: una ciudad moderna, inquieta y en plena transformación.
Acceso a los números de esta revista en la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid.
Acceso a la referencia en el catálogo de la Biblioteca Regional de Madrid
