Efímero o perdurable
El desarrollo tecnológico del siglo XIX permitió el crecimiento continuo de las artes gráficas, favoreciendo que los documentos denominados "efímeros" se convirtieran en un vehículo transmisor fundamental de información y conocimiento en todos los ámbitos. La sociedad se benefició de este material, el cual resultó esencial para sectores tan importantes como el de la salud y el de la higiene pública.
Jenner y la vacunación
Edward Jenner (1749-1823), médico y científico inglés, fue el descubridor de la vacuna contra la viruela, considerada la primera del mundo.
Antes de su descubrimiento, se utilizaba un método llamado variolización. Esta técnica, conocida desde el siglo X en China, pasó a Occidente y llegó a Europa desde Turquía hacia 1720. Aunque existían varias versiones, la idea central era la misma: inocular una dosis del virus a una persona sana para que desarrollara una enfermedad leve y quedara inmune. Esto podía provocar la enfermedad de forma grave, causar la muerte o transmitir otras infecciones.
Jenner observó que las mujeres que ordeñaban vacas eran inmunes a la viruela humana tras haberse contagiado de la viruela bovina, una variante mucho menos virulenta. El 14 de mayo de 1796, Jenner realizó su primera vacunación en un niño de ocho años. En 1798 publicó su investigación, donde acuñó el término «vacuna», derivado del latín vacca (vaca).
La práctica se extendió por todo el continente a lo largo del siglo XIX a pesar de la resistencia inicial. Más tarde, el método fue perfeccionado por científicos como Louis Pasteur. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al mundo libre de viruela en 1980.
Siguiendo el método de Jenner, la primera vacunación en España la llevó a cabo Francesc Piguillem (1770-1826) en diciembre de 1800, en Puigcerdá (Girona). Desde ese momento, la práctica se extendió rápidamente por la Península y los territorios de ultramar.
El 30 de noviembre de 1803 partió del puerto de A Coruña la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, conocida como la Expedición Balmis. Esta campaña llevó la inoculación a territorios americanos y del Pacífico. Hoy se considera la primera expedición sanitaria internacional de la historia. Para lograrlo, se recurrió a niños de un orfanato de A Coruña, quienes transportaron la vacuna viva en sus propios cuerpos de forma sucesiva.
El ministro de la Gobernación, Antonio Maura, reconoció en 1903 que la viruela seguía haciendo estragos en España mientras que ya estaba casi extinguida en otros países europeos. Por ello, promulgó un decreto que recordaba la obligatoriedad de la vacunación en caso de epidemia, especificando los deberes de cada autoridad local y las sanciones por su incumplimiento.
El material efímero y las campañas de vacunación
España fue consciente de la necesidad de luchar contra la enfermedad. Para concienciar a la población sobre la necesidad de la vacunación, no solo se impusieron medidas legislativas, sino que también se utilizó la publicidad impresa. Un ejemplo de ello es el Calendario COW-POX para el año 1893, un obsequio del Instituto de Vacunación de la calle Preciados, 58, de Madrid. Este documento de 24 páginas y pequeñas dimensiones contiene, además del santoral diario, el desglose de los honorarios de las vacunaciones y las tarifas de los «productos vacuníferos». Es destacable cómo se protegía a las clases más desfavorecidas mediante precios más reducidos. Incluye amplia información sobre la inoculación del cow-pox (el virus de la viruela bovina), detallando cómo se obtiene y para qué sirve.
El documento ofrece los nombres de los distintos cargos directivos, los médicos visitadores y el veterinario de una institución que resultó muy exitosa en su tarea. Este centro era único en España; el virus era «obtenido de una vaca asturiana y cultivado en terneras traídas expresamente para las vacunaciones en el mismo». Se vacunaba todos los días de la semana y también a domicilio cuando se solicitase. Resulta curiosa la referencia a las formas de acceder al tratamiento, por ejemplo: «Por una vacunación a domicilio, llevando la ternera… 15 pts».
Es verdaderamente fascinante ver cómo se empezó a gestionar la salud pública a comienzos de la era de la modernidad. El Calendario refleja el papel del Instituto de Vacunación de Madrid en este sentido, una institución de referencia que combinaba la concienciación social, la innovación médica y una logística que hoy en día nos parece sorprendente.
Acceso al documento en la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid
Acceso a la referencia en el catálogo de la Biblioteca Regional de Madrid
