Desde el siglo XVIII las inclusas, casas cuna o centros de recogida de niños, se gestionaron por mujeres.
La sociedad, que sólo las consideraba dentro del ámbito doméstico, las utilizó en instituciones de ayuda a maternidad e infancia. De ahí que las inclusas y los niños allí atendidos sobrevivieran gracias al trabajo de diferentes mujeres: desde las burguesas o aristócratas que presidían la Junta de Damas de Honor y Mérito, hasta las monjas torneras que recogían al niño entregado. Entre ellas estaban las inspectoras, las nodrizas, las lavanderas o enfermeras que hicieron una labor excepcional, cuya organización se desvelará en esta conferencia.
A cargo de: Carolina Molina García, periodista y novelista. Ha colaborado en diversos medios, prensa escrita y digital y ha publicado once novelas históricas, entre ellas Guardianes de la Alhambra, Carolus y Los ojos de Galdós.