El Hospital Gregorio Marañón atiende a más de 2.300 pacientes en los cuatro años de su Centro de Adicciones Comportamentales
El Centro de Adicciones Comportamentales (AdCom) del Hospital público Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid cumple cuatro años en los que ha atendido a 2.324 pacientes (1.908 adultos y 416 menores). Este recurso especializado, pionero en España, permite el acceso directo a través de la web del centro, sin necesidad de una derivación previa desde Atención Primaria o Salud Mental, reduciendo las barreras que puedan dificultar la petición. Entre los mayores de edad, el 64% ha precisado incorporarse al programa para recibir tratamiento al confirmarse su adicción.
El perfil del adulto que acude a este dispositivo responde habitualmente a un hombre (representan el 78% de los atendidos), de 38 años de edad media y con problemas con el juego (el 41% de los casos). En este apartado, ocho de cada diez pacientes son hombres y en el 70% de los casos el acceso al juego se realiza a través de internet.
La adicción al sexo es el segundo motivo de consulta más frecuente en adultos (un 28%) y las compras compulsivas ocupan el tercer lugar (cerca del 24%). En el caso del sexo, el perfil está muy definido: afecta prácticamente en su totalidad a hombres con una edad media de 40 años. Y en las compras compulsivas, el perfil cambia de manera significativa: ocho de cada diez son mujeres y la edad media ronda los 46. Los videojuegos, por su parte, aparecen en alrededor del 15% de los adultos que acuden al cribado y afectan principalmente a varones jóvenes menores de 25 años.
El 20% de los pacientes de AdCom presenta más de una adicción comportamental y el 46% tenía seguimiento previo en Salud Mental. Cerca del 4% añade, además, un trastorno mental grave y, de manera transversal, los profesionales detectan con frecuencia rasgos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
En los pacientes con juego patológico son habituales la depresión, los trastornos de ansiedad y los problemas relacionados con el consumo de alcohol. En la adicción al sexo destacan especialmente los trastornos de ansiedad y determinados de personalidad, y en las compras compulsivas son frecuentes la depresión crónica, trastornos de conducta alimentaria y el obsesivo compulsivo.
Adolescentes, enganchados online
Entre los menores, el 65% ha acudido al cribado por problemas relacionados con los videojuegos y un 51% por las redes sociales. Con menor frecuencia se detectan problemas vinculados al sexo (un 6%) y a las compras (3%). Además, estas situaciones pueden coexistir en un mismo adolescente.
La edad se sitúa de media entre los 14 y los 15 años, y el 76% son chicos. Los problemas relacionados con los videojuegos aparecen mayoritariamente entre los varones, mientras que en las redes sociales predominan las chicas. En todos los casos, el acceso a estos contenidos se realiza a través de internet.
De los 416 adolescentes evaluados, el 95% presentaba un uso problemático, y, de ellos, el 54% una adicción o grado de dependencia que ha precisado la inclusión en el programa del Hospital público Gregorio Marañón, mientras que el 41% ha sido derivado a otros recursos asistenciales de la red comunitaria. Además, en hasta el 57% de los menores se han detectado rasgos de TDAH.
Acceso directo al programa
Cualquier persona que considere que puede tener un problema de adicción comportamental puede solicitar cita directa a través de la web del Marañón. Una vez citados en el hospital, se realiza un cribado con cuestionarios electrónicos que permiten valorar de forma ágil la gravedad del problema y su repercusión psicológica o psiquiátrica.
Los adultos pueden realizar esta evaluación a través de la Tarjeta Sanitaria Virtual o mediante una tableta facilitada por el hospital. Los menores y sus familias utilizan igualmente dispositivos del centro y todo el proceso está acompañado por profesionales sanitarios, que interpretan los resultados y determinan la atención más adecuada para cada persona.
Los pacientes que ingresan en AdCom comienzan un itinerario asistencial con Enfermería y son posteriormente valorados por Psiquiatría y Psicología y, cuando es necesario, por Trabajo Social. A partir de esta evaluación se establece un plan individualizado que puede incluir seguimiento psiquiátrico y psicoterapia individual o grupal durante un periodo de hasta un año.








