1. ¿Qué causas pueden provocar la aparición de una Enfermedad Renal Crónica (ERC)?
La ERC puede tener múltiples causas. Las más frecuentes son la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, que dañan progresivamente los vasos sanguíneos del riñón. Otras causas incluyen las enfermedades glomerulares (que afectan directamente a los filtros renales), las enfermedades hereditarias, como la poliquistosis renal, la litiasis renal recurrente, y la obstrucción urinaria prolongada por causas prostáticas o urológicas. También pueden contribuir algunos fármacos o tóxicos, como los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, etc.) usados de forma crónica. En muchos pacientes confluyen varios factores, y es importante identificarlos a tiempo para actuar sobre ellos.
2. ¿Cómo se diagnostica la ERC?
El diagnóstico es sencillo y accesible. Se realiza directamente en Atención Primaria con una analítica de sangre para medir la creatinina sérica, a partir de la cual se calcula la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), y con un análisis de orina que determina si hay albúmina o proteínas. Cuando estos parámetros se mantienen alterados durante más de tres meses, se considera que existe enfermedad renal crónica. En algunos casos se complementa con una ecografía renal, que permite valorar el tamaño y la estructura del riñón, o con pruebas más específicas (por ejemplo, una biopsia renal) para definir la causa.
3. ¿Es posible detener la progresión de la ERC?
En muchos casos sí. Aunque la ERC no siempre se puede revertir, su progresión puede frenarse significativamente con un tratamiento adecuado y un estilo de vida saludable. Controlar de forma rigurosa la presión arterial, la glucosa en sangre, reducir el consumo de sal y evitar el tabaco son pilares esenciales. Hay, además, fármacos que tienen acción protectora de los riñones. La adherencia a las revisiones médicas y el seguimiento con el médico de Atención Primaria y/o con el nefrólogo en casos particulares son fundamentales para evitar que la ERC avance hacia la insuficiencia renal.
4. ¿Qué síntomas tiene la ERC en sus fases iniciales?
En las fases iniciales, la ERC no suele producir síntomas, por lo que muchas personas desconocen que la padecen. A medida que la función renal disminuye, pueden aparecer signos inespecíficos como fatiga, pérdida de apetito, hinchazón en piernas o párpados, calambres musculares, alteraciones del sueño o aumento de la presión arterial. En fases más avanzadas, puede haber náuseas, picores, dificultad para concentrarse o palidez por anemia. Dado que los síntomas aparecen tarde, el diagnóstico precoz mediante análisis es crucial, sobre todo en personas de riesgo.
5. ¿Qué tipo de dieta se recomienda en la enfermedad renal?
La alimentación tiene un papel central en el cuidado renal. De forma general, se recomienda reducir el consumo de sal (menos de 5 g/día) para controlar la presión arterial, mantener un peso saludable y ajustar la cantidad de proteínas según el estadio de la enfermedad. En fases más avanzadas, puede ser necesario limitar el potasio (plátano, tomate, frutos secos) o el fósforo (lácteos, refrescos de cola, embutidos). Es importante no automodificarse la dieta sin indicación médica, ya que las necesidades varían mucho según el paciente. En el hospital, los nefrólogos trabajan junto a dietistas-nutricionistas para diseñar planes personalizados que mantengan una nutrición adecuada sin sobrecargar al riñón.
6. ¿El tabaco afecta a la enfermedad renal?
Sí, y de manera significativa. Fumar daña los vasos sanguíneos, acelera el deterioro del riñón y duplica el riesgo de progresión de la ERC. Además, agrava la hipertensión y potencia las complicaciones cardiovasculares, que son la principal causa de mortalidad en pacientes con enfermedad renal. Dejar el tabaco es una de las medidas más eficaces para proteger los riñones y mejorar la salud general. En el hospital existen programas de apoyo y deshabituación tabáquica que pueden ayudar a conseguirlo con éxito.
7. ¿Cuándo debe derivarse un paciente a Nefrología?
El médico de Atención Primaria es el que hace la consulta al nefrólogo, habitualmente cuando la tasa de filtración glomerular es inferior a 30 mL/min/1,73 m², o cuando se detecta albuminuria importante (pérdida de albúmina en orina). También si existe empeoramiento progresivo de la función renal, alteraciones estructurales (riñones pequeños, quistes, dilataciones) o alteraciones electrolíticas (hiponatremia, hiperpotasemia) sin causa clara. La derivación temprana y la coordinación entre Atención Primaria y Nefrología permiten un diagnóstico etiológico más preciso y una intervención preventiva que mejora el pronóstico y reduce la necesidad de diálisis o trasplante en el futuro.
8. ¿Qué hace el Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Infanta Leonor?
El servicio ofrece una atención integral al paciente renal, abarcando todas las fases de la enfermedad. Incluye consultas de enfermedad renal crónica, glomerulopatías, hipertensión, litiasis, nefropatía diabética y enfermedades renales hereditarias. Dispone de Unidad de Diálisis Hospitalaria, programas de hemodiálisis y diálisis peritoneal domiciliaria, y seguimiento de pacientes trasplantados en coordinación con hospitales de referencia. Además, desarrolla una intensa actividad docente e investigadora, con participación en estudios nacionales y formación a residentes y estudiantes. Todo ello con un enfoque multidisciplinar, coordinado con Atención Primaria y otros servicios hospitalarios.
9. ¿Cuándo se plantea la diálisis o el trasplante?
La diálisis o el trasplante se consideran cuando la función renal se reduce por debajo de un nivel que ya no permite mantener el equilibrio interno (habitualmente cuando la TFGe < 10 mL/min/1,73 m²) y aparecen síntomas o complicaciones metabólicas. Antes de llegar a ese punto, el nefrólogo planifica de forma anticipada el tratamiento más adecuado. El trasplante renal es la opción más completa de sustitución de la función renal y ofrece mejor calidad de vida, pero la diálisis peritoneal o hemodiálisis domiciliaria son alternativas eficaces y seguras. La decisión es individualizada y se toma de forma compartida con el paciente teniendo en cuenta su situación clínica y preferencias.
10. ¿Cuál es la diferencia entre hemodiálisis y diálisis peritoneal?
En la hemodiálisis, la sangre se extrae y filtra a través de una máquina que elimina las toxinas y el exceso de líquidos antes de devolverla al organismo. Puede realizarse en el hospital o en el domicilio del paciente. En la diálisis peritoneal, en cambio, se utiliza el peritoneo (la membrana que recubre internamente el abdomen) como filtro natural. El paciente introduce un líquido de diálisis en su cavidad abdominal que absorbe las toxinas y luego se drena. Esta técnica se realiza habitualmente en casa, varias veces al día o durante la noche con un equipo automático. Ambas opciones ofrecen buenos resultados y se eligen según la situación clínica, preferencias y estilo de vida del paciente.
11. ¿Puedo llevar una vida normal si tengo ERC?
Sí, muchas personas con ERC llevan una vida completamente activa. La clave está en el control médico regular, la adherencia al tratamiento, el seguimiento dietético, y mantener hábitos saludables: ejercicio moderado, no fumar y dormir adecuadamente. En fases iniciales, las limitaciones son mínimas; incluso en fases más avanzadas o con diálisis es posible trabajar, viajar y tener vida social. El apoyo familiar y psicológico también es importante, y el servicio ofrece recursos educativos y acompañamiento para favorecer la autonomía del paciente renal.
12. ¿Qué precauciones debo tener con los medicamentos y los contrastes?
Algunos medicamentos, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), ciertos antibióticos, antivirales o quimioterápicos, pueden ser dañinos para el riñón. Es fundamental informar siempre al médico y al farmacéutico de que se padece ERC antes de iniciar cualquier nuevo tratamiento. Los medios de contraste usados en radiología también pueden causar daño renal en pacientes con función reducida, por lo que se adoptan medidas preventivas (hidratación, ajuste de dosis o uso de contrastes más seguros). En el Servicio de Nefrología se revisa toda la medicación y se coordina con otros especialistas para evitar riesgos.
13. ¿Qué relación tiene la ERC con las enfermedades cardiovasculares?
La ERC y la enfermedad cardiovascular están estrechamente relacionadas. El riñón y el corazón comparten factores de riesgo (hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo), y la alteración de uno suele agravar al otro. Las personas con ERC tienen más riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca, arritmias y muerte súbita. Por ello, el manejo de la ERC no se limita al control renal, sino que incluye una estrategia integral de protección cardiovascular: control de la presión arterial, del colesterol, del peso y del estilo de vida. Cuidar los riñones también protege el corazón.
14. ¿Existen programas de prevención de la ERC?
Sí. La prevención es un eje fundamental en salud renal. El Hospital Universitario Infanta Leonor participa en campañas de detección precoz junto a Atención Primaria, dirigidas a personas con factores de riesgo. Estas iniciativas promueven la solicitud de análisis de creatinina y albúmina en orina en grupos de riesgo, la educación en hábitos saludables, la reducción del consumo de sal y la promoción de la actividad física. También se participa en el Día Mundial del Riñón, con charlas y talleres dirigidos a la población general. La detección temprana es la mejor herramienta para evitar la progresión de la enfermedad.
15. ¿Cómo puedo solicitar una cita o contactar con el Servicio de Nefrología?
Para ser atendido por el Servicio de Nefrología, el acceso se realiza generalmente a través de la derivación del médico de Atención Primaria o de otro especialista del hospital. Si ya es paciente del servicio, puede contactar con la Secretaría de Nefrología para resolver dudas o gestionar citas. Además, el hospital dispone de un servicio de Atención al Paciente y de un sistema de cita online accesible desde la web institucional. Esta página web (en la parte inferior) incluye, además, teléfono y formulario de contacto con Nefrología.