Profesionales del Infanta Leonor, premiados en una Jornada de Auxiliares de Enfermería
El objetivo de estos profesionales es contribuir a la mejora de la recuperación de los pacientes que han sufrido un ictus, poniendo las bases de un futuro protocolo estandarizado de trabajo en este ámbito, que unifique los criterios de actuación de todos los profesionales para garantizar la máxima calidad en los cuidados.
Movilizaciones y cuidados de transición
Según reflejan en su trabajo, se estima que uno de cada seis españoles sufrirá un ictus a lo largo de su vida, siendo una de las primeras causas de muerte en el mundo occidental. Se trata de un accidente cerebrovascular (ACV), que se manifiesta súbitamente y puede causar daño cerebral adquirido así como otras secuelas graves, que repercuten de forma notable en la calidad de vida de los afectados.
Los cuidados en la fase aguda del episodio están muy desarrollados y requieren intervención multidisciplinar. En esta primera etapa los profesionales de enfermería juegan un papel muy importante, puesto que, en la hospitalización, deben analizar junto al paciente y sus familiares/cuidadores la movilidad que ha conservado el afectado y la que ha quedado dañada.
Tras esto, se planifican los cuidados y movilizaciones óptimas para intentar acortar la duración de la fase de dependencia y prevenir sus consecuencias (integridad de la piel, estreñimiento…). Y tras el alta hospitalaria se enseña a los pacientes y a su entorno afectivo o social las movilizaciones y pautas necesarias a seguir; como dietas y/o ejercicios.