Etiquetas: Arquitectura
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Arquitectos de Madrid: Francisco Javier Sáenz de Oiza

El avance industrial, tecnológico y social que se produce a lo largo del siglo XX llevó a la arquitectura a evolucionar como disciplina para dar respuesta a nuevas necesidades productivas y habitacionales, que se generaban sobre todo en las ciudades.
La progresiva implantación de las vanguardias dio pie a un espacio de experimentación en el que los arquitectos, más que un estilo, buscaban carácter. Uno de los ejemplos más significativos de esta nueva generación es Francisco Javier Sáenz de Oiza,
Arquitectos de Madrid: Miguel Fisac

Durante la segunda mitad del siglo XX se produce en España la renovación arquitectónica definitiva, impulsada por la introducción paulatina de influencias internacionales. El carácter funcionalista del Movimiento Internacional se reflejará durante el desarrollismo de finales de los 50, con autores como Miguel Fisac encabezando esa transición.
Arquitectos de Madrid: Luis Gutiérrez Soto

Entre finales de 1920 y principios de 1930 la arquitectura historicista da paso al racionalismo, un nuevo estilo influido por los movimientos de vanguardia que se extendían por Europa: Art Decó, Bauhaus, Secesionismo o el Expresionismo de Mendelsohn. Así, los nuevos barrios de Madrid como Ibiza o Argüelles adoptaron una serie de rasgos comunes: edificios en esquina, de corte horizontal e influencia naval, con ventanas corridas, terrazas planas y barandillas de tubo. En España, la promoción de este movimiento la encabeza el grupo denominado Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATEPAC), con miembros como Sert, Torres Claver, García Mercadal, Aizpurúa o Labayen. Aunque alejado del mismo y con matices muy personales, el autor de algunos de los edificios más representativos del racionalismo madrileño será Luis Gutiérrez Soto.
Arquitectos de Madrid: Narciso Pascual y Colomer

A lo largo del siglo XIX la sociedad madrileña vive una transformación progresiva, inducida por una incipiente apertura a las corrientes europeas y por la fuerza expansiva de la burguesía que crecía en Madrid. La huella dejada por Juan de Villanueva se prolonga en la arquitectura hasta bien entrado el siglo, aunque el eclecticismo que se introducía por influencia de la corriente romántica le disputaba el protagonismo. En este contexto, Colomer protagonizará la transformación urbanística de Madrid, que se produce en paralelo a la transformación social.
Arquitectos de Madrid: Francisco Jareño

Con la creación en 1844 de la Escuela de Arquitectura, se produce su separación definitiva de las Bellas Artes y la disciplina comienza a evolucionar de forma independiente. Hacia mediados de siglo comenzarán a surgir las primeras promociones de licenciados, entre ellos Francisco Jareño.
Arquitectos de Madrid: Juan de Villanueva

Frente a los excesos ornamentales del Barroco final, a mediados del s. XVIII se extiende desde Francia el Neoclasicismo, un estilo basado en la recuperación de los modelos clásicos, sobre todo griegos, que reacciona al arte aristocrático y al que se adscribe la nueva clase social pujante, la burguesía. Esta corriente se desarrolla según los principios de la Ilustración, interesada por racionalizar y normalizar todos los ámbitos del saber, y al amparo de la cual surgen instituciones como los museos o las Academias, como la Academia de Bellas Artes de San Fernando (1752). De esta manera, rompiendo con la etapa anterior, la arquitectura apostará por la proporción y la sencillez, con edificios funcionales que siguen los órdenes clásicos y en los que la estructura está por delante de la decoración. En Madrid, el mejor representante del Neoclasicismo será Juan de Villanueva
Arquitectos de Madrid: Francesco Sabatini

La llegada de Felipe V a la corona española implicó la incorporación de artistas y arquitectos extranjeros, sobre todo franceses e italianos, que acabarían construyendo algunas de las obras más representativas de Madrid. Su hijo Carlos III, que vivía en Italia desde los 15 años y era rey de Nápoles y Sicilia, regresa a España tras la muerte de su hermanastro Fernando VI para sustituirlo en el trono español. Al volver le acompañan varios colaboradores, como Francesco Sabatini, quien encabezaría una nueva generación de arquitectos al servicio de la corona.




