El casco antiguo de la villa de Buitrago del Lozoya

Contenido
Última actualización:
La villa de Buitrago del Lozoya
Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico

Buitrago del Lozoya es el mejor ejemplo de castillo y población fortificada medieval de la Comunidad de Madrid. Su recinto amurallado presenta un enorme interés y una gran complejidad constructiva y estratigráfica.

La villa de Buitrago del Lozoya

Historia de Buitrago de Lozoya

La estratégica situación geográfica de Buitrago del Lozoya, en un recodo del río Lozoya, que la bordea a manera de foso natural, la hizo baluarte defensivo entre las dos mesetas.

Su historia se remonta a la época prerromana. La cita como fortaleza celtibérica Tito Livio con el nombre de Litabrum, siendo sometida al imperio romano dos siglos antes de la Era Cristiana por Cayo Flaminio. Los visigodos la engrandecieron y los musulmanes la fortificaron.

Tras su conquista por Alfonso VI, alcanzó su máximo esplendor con los Trastámara, vinculada con la institución de Mayorazgo a la casa de los Mendoza. En el reinado de Enrique IV se recluyó en su castillo a su hija la infanta doña Juana, apodada La Beltraneja.

Del esplendor de Buitrago del Lozoya dan cuenta las fiestas celebradas en 1601 con motivo de la estancia de Felipe III y su séquito, esplendor que se mantuvo hasta la guerra de la Independencia en que fue incendiada y saqueada, tras la derrota de Bailén, por las tropas napoleónicas que protegían la retirada del rey José.

El núcleo original de la villa se localiza en un meandro del río Lozoya, en un pequeño espolón rocoso irregular con pronunciados desniveles. 

Aunque no hay constatación arqueológica de ocupación del conjunto antes del siglo XII, las evidencias constructivas documentadas en sus murallas establecen la existencia de una primera fase de ocupación entre los siglos X y XI. Estas evidencias coinciden con lo que nos indican algunos testimonios escritos, en los que aparece citado como punto de referencia en el territorio. Buitrago es mencionado por primera vez en 1076 en el Fuero de Sepúlveda, y unos años después, en 1096, obtiene su propio fuero.

Se distinguen varias fases constructivas en el recinto, datadas entre los siglos X y XVI:

  • Una fortificación anterior a la conquista cristiana (siglos X-XI), realizada con un lienzo de muralla de tapial, probablemente sin torres, que uniría los dos cortados del río, cerrando el acceso al espolón por el sur.
  • En torno al año 1000 se añaden a este lienzo de muralla algunas torres, con zarpas escalonadas, y una puerta de acceso recto en mampostería. Probablemente, esta infraestructura favorece la repoblación del lugar, con la organización de un pequeño concejo de montaña integrado por los grupos del valle que rodea el núcleo.
  • En el siglo XII, tras la conquista y su incorporación a Castilla, esta fortificación es reparada y reformada. Se amuralla el resto del meandro, se revisten sus muros por el interior y el exterior, se incorpora un nuevo adarve sobre la cresta derruida recreciendo su altura y se arreglan las torres.
  • En el siglo XIV se transforma la puerta principal, convirtiéndola en un acceso en codo dentro de una torre pentagonal, se realiza un segundo refuerzo del lienzo de la muralla, incluyendo una hoja de mampostería que termina de ocultar el tapial, y se construye la muralla exterior o barbacana.
  • Entre finales del siglo XIV y el siglo XVI se construye en el ángulo sureste del recinto el Castillo de los Mendoza, una fortificación de planta cuadrada.

 

La estratégica situación geográfica de Buitrago del Lozoya, en un recodo del río Lozoya, que la bordea a manera de foso natural, la hizo baluarte defensivo entre las dos mesetas.

Su historia se remonta a la época prerromana. La cita como fortaleza celtibérica Tito Livio con el nombre de Litabrum, siendo sometida al imperio romano dos siglos antes de la Era Cristiana por Cayo Flaminio. Los visigodos la engrandecieron y los musulmanes la fortificaron.

Tras su conquista por Alfonso VI, alcanzó su máximo esplendor con los Trastámara, vinculada con la institución de Mayorazgo a la casa de los Mendoza. En el reinado de Enrique IV se recluyó en su castillo a su hija la infanta doña Juana, apodada La Beltraneja.

Del esplendor de Buitrago del Lozoya dan cuenta las fiestas celebradas en 1601 con motivo de la estancia de Felipe III y su séquito, esplendor que se mantuvo hasta la guerra de la Independencia en que fue incendiada y saqueada, tras la derrota de Bailén, por las tropas napoleónicas que protegían la retirada del rey José.

El núcleo original de la villa se localiza en un meandro del río Lozoya, en un pequeño espolón rocoso irregular con pronunciados desniveles. 

Aunque no hay constatación arqueológica de ocupación del conjunto antes del siglo XII, las evidencias constructivas documentadas en sus murallas establecen la existencia de una primera fase de ocupación entre los siglos X y XI. Estas evidencias coinciden con lo que nos indican algunos testimonios escritos, en los que aparece citado como punto de referencia en el territorio. Buitrago es mencionado por primera vez en 1076 en el Fuero de Sepúlveda, y unos años después, en 1096, obtiene su propio fuero.

Se distinguen varias fases constructivas en el recinto, datadas entre los siglos X y XVI:

  • Una fortificación anterior a la conquista cristiana (siglos X-XI), realizada con un lienzo de muralla de tapial, probablemente sin torres, que uniría los dos cortados del río, cerrando el acceso al espolón por el sur.
  • En torno al año 1000 se añaden a este lienzo de muralla algunas torres, con zarpas escalonadas, y una puerta de acceso recto en mampostería. Probablemente, esta infraestructura favorece la repoblación del lugar, con la organización de un pequeño concejo de montaña integrado por los grupos del valle que rodea el núcleo.
  • En el siglo XII, tras la conquista y su incorporación a Castilla, esta fortificación es reparada y reformada. Se amuralla el resto del meandro, se revisten sus muros por el interior y el exterior, se incorpora un nuevo adarve sobre la cresta derruida recreciendo su altura y se arreglan las torres.
  • En el siglo XIV se transforma la puerta principal, convirtiéndola en un acceso en codo dentro de una torre pentagonal, se realiza un segundo refuerzo del lienzo de la muralla, incluyendo una hoja de mampostería que termina de ocultar el tapial, y se construye la muralla exterior o barbacana.
  • Entre finales del siglo XIV y el siglo XVI se construye en el ángulo sureste del recinto el Castillo de los Mendoza, una fortificación de planta cuadrada.

 

Casco antiguo de la villa de Buitrago del Lozoya

La barbacana se construye en el siglo XIV cruzando de este a oeste, aunque hoy en día sólo se conserva su tramo oeste. Paralela a la muralla, de la que se separa unos 4 metros, es un muro de escasa altura, entre 2 y 3 m.

Las barbacanas son antemuros adelantados que funcionan como una segunda línea defensiva. Su altura tiene que ser menor que la de la muralla para no impedir la vigilancia y el lanzamiento de proyectiles desde el interior del recinto. Las más sencillas eran simples terraplenes o taludes. En ocasiones, pueden estar acompañadas de fosos exteriores y pequeñas torres, como sucede en Buitrago.

Con la mejora de las tácticas militares y el desarrollo de la artillería en el siglo XV, las barbacanas fueron perdiendo importancia, aunque en el siglo XVI todavía podemos encontrar algunos ejemplos.

  • El acceso principal al interior del recinto se encuentra en la Torre del Reloj.  Era el elemento principal del sistema defensivo de Buitrago ya que desde él se organizaba la defensa. Desde su cámara superior se accedía tanto al adarve como al mecanismo de elevación del rastrillo.
  • El adarve alto se encuentra junto a la Torre del Reloj, en el extremo sur del recinto, el más alejado del río y el que necesitaba mayores defensas por estar más expuesto a los ataques. Por ese motivo, en esta zona la muralla es más sólida. Las torres se caracterizan por ser de planta cuadrada y macizas hasta su remate, con una o dos cámaras de guardia. 
  • En el entorno de la Torre del Reloj se encuentra también la iglesia de Santa María del Castillo, construida en el siglo XIV y reformada en el siglo XVI. Las excavaciones arqueológicas han permitido documentar una extensa necrópolis con más de 60 enterramientos, del siglo XII, asociado a una primitiva iglesia desaparecida. Se mantuvo su uso hasta principios de la Edad Moderna. Las tumbas más antiguas están excavadas en la roca, y son de tipología “tumba con prefosa”. Las sepulturas se cubrían con lajas de piedra y en siete de los enterramientos se localizaron piedras hincadas que señalaban su posición dentro de la necrópolis.

La barbacana se construye en el siglo XIV cruzando de este a oeste, aunque hoy en día sólo se conserva su tramo oeste. Paralela a la muralla, de la que se separa unos 4 metros, es un muro de escasa altura, entre 2 y 3 m.

Las barbacanas son antemuros adelantados que funcionan como una segunda línea defensiva. Su altura tiene que ser menor que la de la muralla para no impedir la vigilancia y el lanzamiento de proyectiles desde el interior del recinto. Las más sencillas eran simples terraplenes o taludes. En ocasiones, pueden estar acompañadas de fosos exteriores y pequeñas torres, como sucede en Buitrago.

Con la mejora de las tácticas militares y el desarrollo de la artillería en el siglo XV, las barbacanas fueron perdiendo importancia, aunque en el siglo XVI todavía podemos encontrar algunos ejemplos.

  • El acceso principal al interior del recinto se encuentra en la Torre del Reloj.  Era el elemento principal del sistema defensivo de Buitrago ya que desde él se organizaba la defensa. Desde su cámara superior se accedía tanto al adarve como al mecanismo de elevación del rastrillo.
  • El adarve alto se encuentra junto a la Torre del Reloj, en el extremo sur del recinto, el más alejado del río y el que necesitaba mayores defensas por estar más expuesto a los ataques. Por ese motivo, en esta zona la muralla es más sólida. Las torres se caracterizan por ser de planta cuadrada y macizas hasta su remate, con una o dos cámaras de guardia. 
  • En el entorno de la Torre del Reloj se encuentra también la iglesia de Santa María del Castillo, construida en el siglo XIV y reformada en el siglo XVI. Las excavaciones arqueológicas han permitido documentar una extensa necrópolis con más de 60 enterramientos, del siglo XII, asociado a una primitiva iglesia desaparecida. Se mantuvo su uso hasta principios de la Edad Moderna. Las tumbas más antiguas están excavadas en la roca, y son de tipología “tumba con prefosa”. Las sepulturas se cubrían con lajas de piedra y en siete de los enterramientos se localizaron piedras hincadas que señalaban su posición dentro de la necrópolis.
Casco antiguo de Buitrago del Lozoya
  • El adarve bajo es el lienzo y paseo de ronda de la muralla que transcurre paralelo al río Lozoya y que se localiza en los lados norte, este y oeste de la fortaleza. Al estar protegido por el río no es de gran altura, unos 4 metros, su anchura es de unos 2 metros y no necesita defensas adicionales como torres adosadas.
  • Adosado a este tramo oriental de la muralla, y frente al castillo, se encontraba el Hospital de San Salvador, fundado en 1455 por el primer Marqués de Santillana. Su construcción finalizó en 1500 con su nieto Diego López de Mendoza. Fue destruido durante la Guerra Civil, demoliéndose sus ruinas en 1948, trasladándose el artesonado mudéjar de su capilla mayor al presbiterio de la iglesia de Santa María, mientras que su portada gótica se conserva en la actual residencia de ancianos.

 

En un primer momento, la monarquía castellana establece el control del territorio conquistado a través de los castillos y fortificaciones. Las luchas por la sucesión en la Corona castellana hacen que los pretendientes busquen apoyo entre los nobles a cambio de otorgarles derechos.

Este fenómeno se produce también en Buitrago, que deja de ser un territorio de realengo para convertirse en un señorío feudal. A finales del siglo XIV, Juan II concede a los herederos de Pedro González de Mendoza, el señorío de Buitrago, además del territorio del Real de Manzanares.

Entre finales del siglo XIV y el siglo XVI se construye el castillo-palacio, una fortificación de planta cuadrada que se adosa al ángulo sureste del recinto fortificado, controlando el puente y el paso por la vía ganadera, y defendiéndose por igual de los peligros exteriores como de posibles revueltas de los nuevos vasallos.

Hasta ese momento la presión ejercida por la administración real había sido distante y poco exigente. En cambio, la ejercida por los señores feudales es mucho más directa y persistente. Estos señores obtenían rentas de todas las actividades económicas que se realizaban en sus señoríos: circulación de personas y bienes, venta de mercancías, explotación de la tierra y los bosques, uso de molinos y la industria.

Durante el siglo XVI se llevan a cabo reformas para la transformación de esta fortaleza en un castillo-palacio, ocupándose el amplio patio de armas. El primer Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, debió levantar unas primeras crujías palaciegas, pues se sabe que allí acogió a Juana la Beltraneja.

Posteriormente, el tercer Marqués y segundo Duque del Infantado construiría el palacio renacentista definitivo de su interior, del que se conservan algunos fustes y capiteles de las columnas. Es posible que en aquellos años finales del siglo XV interviniese en la construcción el arquitecto real Juan Guas, que trazó para el mismo señor el Palacio del Infantado en Guadalajara y el cercano Castillo-palacio de Manzanares el Real.

El declive del recinto comenzó en 1536 con un incendio que afectó al castillo y continuó a lo largo del siglo XVII con el saqueo de materiales.

La Guerra de la Independencia y la Guerra Civil causaron estragos en él. Los franceses utilizaron el castillo como cuartel y hospital. Y tras la Guerra Civil se desmontó el palacio para construirse en el espacio del antiguo patio de armas el graderío de una plaza de toros.

  • El adarve bajo es el lienzo y paseo de ronda de la muralla que transcurre paralelo al río Lozoya y que se localiza en los lados norte, este y oeste de la fortaleza. Al estar protegido por el río no es de gran altura, unos 4 metros, su anchura es de unos 2 metros y no necesita defensas adicionales como torres adosadas.
  • Adosado a este tramo oriental de la muralla, y frente al castillo, se encontraba el Hospital de San Salvador, fundado en 1455 por el primer Marqués de Santillana. Su construcción finalizó en 1500 con su nieto Diego López de Mendoza. Fue destruido durante la Guerra Civil, demoliéndose sus ruinas en 1948, trasladándose el artesonado mudéjar de su capilla mayor al presbiterio de la iglesia de Santa María, mientras que su portada gótica se conserva en la actual residencia de ancianos.

 

En un primer momento, la monarquía castellana establece el control del territorio conquistado a través de los castillos y fortificaciones. Las luchas por la sucesión en la Corona castellana hacen que los pretendientes busquen apoyo entre los nobles a cambio de otorgarles derechos.

Este fenómeno se produce también en Buitrago, que deja de ser un territorio de realengo para convertirse en un señorío feudal. A finales del siglo XIV, Juan II concede a los herederos de Pedro González de Mendoza, el señorío de Buitrago, además del territorio del Real de Manzanares.

Entre finales del siglo XIV y el siglo XVI se construye el castillo-palacio, una fortificación de planta cuadrada que se adosa al ángulo sureste del recinto fortificado, controlando el puente y el paso por la vía ganadera, y defendiéndose por igual de los peligros exteriores como de posibles revueltas de los nuevos vasallos.

Hasta ese momento la presión ejercida por la administración real había sido distante y poco exigente. En cambio, la ejercida por los señores feudales es mucho más directa y persistente. Estos señores obtenían rentas de todas las actividades económicas que se realizaban en sus señoríos: circulación de personas y bienes, venta de mercancías, explotación de la tierra y los bosques, uso de molinos y la industria.

Durante el siglo XVI se llevan a cabo reformas para la transformación de esta fortaleza en un castillo-palacio, ocupándose el amplio patio de armas. El primer Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, debió levantar unas primeras crujías palaciegas, pues se sabe que allí acogió a Juana la Beltraneja.

Posteriormente, el tercer Marqués y segundo Duque del Infantado construiría el palacio renacentista definitivo de su interior, del que se conservan algunos fustes y capiteles de las columnas. Es posible que en aquellos años finales del siglo XV interviniese en la construcción el arquitecto real Juan Guas, que trazó para el mismo señor el Palacio del Infantado en Guadalajara y el cercano Castillo-palacio de Manzanares el Real.

El declive del recinto comenzó en 1536 con un incendio que afectó al castillo y continuó a lo largo del siglo XVII con el saqueo de materiales.

La Guerra de la Independencia y la Guerra Civil causaron estragos en él. Los franceses utilizaron el castillo como cuartel y hospital. Y tras la Guerra Civil se desmontó el palacio para construirse en el espacio del antiguo patio de armas el graderío de una plaza de toros.

En el sector este del recinto fortificado la muralla se prolonga hasta el cauce del río, mediante una coracha rematada por una torre que defendía el acceso a la villa a través de un puente. Desde 1939, este puente permanece sumergido por la construcción del embalse de Puentes Viejas, y sus tajamares y estribos son sólo visibles en los años de sequía. Esta coracha es uno de los elementos más importantes y mejor conservados de la muralla.

Al otro lado del río, los Mendoza poseían una gran finca en la que levantaron en el siglo XVI un cazadero o pabellón de caza llamado la Casa del Bosque.  El edificio fue construido originalmente por el IV Duque del Infantado, entre 1514 y 1520. Este edificio fue reformado posteriormente por el V Duque entre 1596 y 1601. Al poco de acabarse las obras, Felipe III visitó durante varios días la Casa del Bosque para cazar en la finca. En el siglo XVIII la finca sólo se utilizaba para las labores de esquileo y lavado de lanas de los rebaños de la Casa del Infantado. En 1808 el edificio fue ocupado y saqueado por las tropas napoleónicas. Durante la Guerra Civil fue usado como cocinas y bombardeado.

La Casa del Bosque sigue el modelo de las villas manieristas italianas. Tiene forma de torreón cuadrado coronado por una cúpula, de la que sólo se conserva su arranque. Contaba con un jardín delantero delimitado con un muro con dos pequeños torreones en las esquinas, formando una terraza o mirador sobre la ladera que desciende hacia el río Lozoya y que desde el exterior le daba un aspecto de fortaleza.

En el interior del castillo, en su esquina sureste, junto a la coracha y uno de los portillos, las últimas excavaciones arqueológicas han sacado a la luz un pozo de nieve abierto a mediados del siglo XVII, cuando el castillo-palacio comienza a dejar de usarse como residencia y sus estancias y dependencias empiezan a utilizarse para usos agropecuarios y de almacenamiento.

En este pozo se depositaba la nieve que se bajaba de los neveros de las sierras cercanas para almacenarla y después venderla. Por los documentos conservados sabemos que el comerciante catalán Pablo Xarquies tenía el monopolio y se encargaba de la explotación de este pozo de nieve. Con el tiempo, el pozo se fue colmatando poco a poco hasta que a finales del siglo XVIII o principios del XIX se abandonó.

Extracto de la guía didáctica de la Ruta arqueológica medieval de Sieteiglesias y Buitrago del Lozoya

En el sector este del recinto fortificado la muralla se prolonga hasta el cauce del río, mediante una coracha rematada por una torre que defendía el acceso a la villa a través de un puente. Desde 1939, este puente permanece sumergido por la construcción del embalse de Puentes Viejas, y sus tajamares y estribos son sólo visibles en los años de sequía. Esta coracha es uno de los elementos más importantes y mejor conservados de la muralla.

Al otro lado del río, los Mendoza poseían una gran finca en la que levantaron en el siglo XVI un cazadero o pabellón de caza llamado la Casa del Bosque.  El edificio fue construido originalmente por el IV Duque del Infantado, entre 1514 y 1520. Este edificio fue reformado posteriormente por el V Duque entre 1596 y 1601. Al poco de acabarse las obras, Felipe III visitó durante varios días la Casa del Bosque para cazar en la finca. En el siglo XVIII la finca sólo se utilizaba para las labores de esquileo y lavado de lanas de los rebaños de la Casa del Infantado. En 1808 el edificio fue ocupado y saqueado por las tropas napoleónicas. Durante la Guerra Civil fue usado como cocinas y bombardeado.

La Casa del Bosque sigue el modelo de las villas manieristas italianas. Tiene forma de torreón cuadrado coronado por una cúpula, de la que sólo se conserva su arranque. Contaba con un jardín delantero delimitado con un muro con dos pequeños torreones en las esquinas, formando una terraza o mirador sobre la ladera que desciende hacia el río Lozoya y que desde el exterior le daba un aspecto de fortaleza.

En el interior del castillo, en su esquina sureste, junto a la coracha y uno de los portillos, las últimas excavaciones arqueológicas han sacado a la luz un pozo de nieve abierto a mediados del siglo XVII, cuando el castillo-palacio comienza a dejar de usarse como residencia y sus estancias y dependencias empiezan a utilizarse para usos agropecuarios y de almacenamiento.

En este pozo se depositaba la nieve que se bajaba de los neveros de las sierras cercanas para almacenarla y después venderla. Por los documentos conservados sabemos que el comerciante catalán Pablo Xarquies tenía el monopolio y se encargaba de la explotación de este pozo de nieve. Con el tiempo, el pozo se fue colmatando poco a poco hasta que a finales del siglo XVIII o principios del XIX se abandonó.

Extracto de la guía didáctica de la Ruta arqueológica medieval de Sieteiglesias y Buitrago del Lozoya

Galería de imágenes

  • Fotografías: Turismo Buitrago del Lozoya

Te puede interesar