
Blockhaus-13 en Colmenar del Arroyo
Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona de Interés Arqueológico
El Blockhaus-13 es una imponente fortificación de hormigón armado situada a unos dos kilómetros al noreste del casco urbano de Colmenar de Arroyo. Consta de un cuerpo principal de 10 metros de diámetro desde el que se accede a otros cuatro nidos de menor tamaño, todos ellos con troneras que le permiten controlar la totalidad del terreno circundante. El fortín tiene unos 160 m2 de planta y una altura sobre rasante de algo más de dos metros.
El Blockhaus-13 es la única construcción de esta tipología finalizada en la Comunidad de Madrid y es uno de los pocos ejemplos de los que se cuenta con datos concretos sobre el contexto de su construcción, desde su planteamiento hasta cómo y quién lo construyó, la 2ª Compañía del 7º Batallón de Zapadores.
Esta estructura constituye, por tanto, la máxima expresión de la arquitectura militar de la Guerra Civil de la Comunidad de Madrid y por ello está protegida como Bien de Interés Cultural.
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Historia del Blockhaus-13
La localidad de Colmenar del Arroyo fue ocupada por el ejército sublevado en noviembre de 1936, convirtiéndose desde ese momento, en un área de acantonamiento de tropas al servicio de la primera línea del frente.
A finales del año 1938, y ante el temor de que pudiera producirse una ofensiva republicana en este sector entre otros, los mandos sublevados ordenaron la creación de una red de defensas ubicadas estratégicamente junto a las vías de comunicación que permitieran contrarrestar el peligro empleando una reducida cantidad de efectivos. Para ello se ordenó la construcción de una serie de fortificaciones o blockhaus de hormigón junto a las principales carreteras de la comarca.
El término alemán blockhaus fue adoptado durante la Primera Guerra Mundial por los franceses para describir construcciones de hormigón llevadas a cabo a raíz de la estabilización del frente occidental.
El 20 de noviembre de 1938, el general jefe del Ejército del Centro transmitió al mando de la División 71, responsable de la defensa de este sector, la orden de construcción de estos elementos de resistencia.
Debían establecerse al menos dos puntos fortificados en cada vía, uno situado junto al frente y el otro a retaguardia a una distancia
de 4 - 5 kilómetros. Estos blockhaus debían constar de una fortificación de hormigón resistente a impactos de proyectiles de todos los calibres empleados en la época y tener asimismo capacidad para hacer fuego en todo su perímetro.
También deberían estar rodeados de defensas accesorias bien situadas (alambradas, zanjas, minas anticarro) y disponer de aspilleras para armas automáticas y de fusilería. En su interior debían acumular
los suministros necesarios (municiones, víveres, agua y material sanitario) para asegurar el mantenimiento de la posición a toda costa.
A finales del mes de diciembre de 1938 ya había varias de estas fortificaciones en construcción y, aunque se planearon inicialmente 18, únicamente llegó a terminarse el denominado Blockhaus número 13. El final de la guerra (1 de abril de 1939) precipitó el abandono de los trabajos en el resto de fortines.








