La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Robledo de Chavela
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Robledo de Chavela
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Robledo de Chavela
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Robledo de Chavela
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Robledo de Chavela

Bien de Interés Cultural del mes de septiembre: la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Robledo de Chavela

La iglesia constituye una magnífica expresión de la arquitectura tardogótica castellana, especialmente relacionada con los talleres abulenses

Imagen cabecera

Imágenes texto_01

Texto_02

Sobre los paramentos inferiores de la nave se levantaron posteriormente nuevos muros en sus fachadas norte, sur y oeste, realizados en sillería irregular, mampostería en el muro sur, sillarejo en el muro norte y sillería en el muro oeste, que rematan en una cornisa con perfil de nacela que parece de factura posterior. Se reforzaron mediante contrafuertes, dos en los muros norte y sur y otros dos en los ángulos que forman con la fachada oeste; realizados en sillería de cierta irregularidad y grueso rejuntado, presentan una sección rectangular que se desarrolla sobre un zócalo que termina en una moldura abocelada; a media altura se dividen por medio de una imposta con perfil de nacela, para terminar a la altura de la cornisa con un remate en chaflán cubierto con teja árabe. 

La cabecera y el tramo anterior están formados por paramentos de mampostería concertada constituida por piezas de granito de dimensiones variables con mortero decorado con incrustaciones de pequeñas piezas de escoria de hierro que sobresalen de la argamasa. Se asienta sobre un zócalo, que se adapta al desnivel del terreno, también de mampostería concertada, rematado por una moldura formada por un cordón y un cuarto bocel de sillería (actualmente presenta un rejuntado moderno, pero posiblemente tendría decoración de escoria). 

Esta zona se refuerza mediante ocho contrafuertes de planta cuadrangular ejecutados con fábrica de mampostería decorada con escoria en las juntas y piezas de sillería en las esquinas. En la parte inferior estos se asientan sobre un zócalo ligeramente resaltado, a partir del cual se desarrolla el contrafuerte en altura, interrumpido por una moldura abocelada que se prolonga por los paramentos de la cabecera y crucero, hasta alcanzar un nivel donde cambia su perfil para dar lugar a ocho garitones de planta ultrasemicircular. Se trata de cuerpos cilíndricos construidos en sillería de granito, en los que se localiza una gárgola sobre una ménsula en cada uno de ellos, decorados en su base con una serie de molduras aboceladas. En los tramos entre los garitones se desarrolla una sucesión de arcos rebajados de sillería con perfil aristado, que apoyan en los muros perimetrales y en cuyo intradós se abre una tronera cuadrangular. Sobre los arcos y garitones se levantaba un paseo de ronda con un muro más elevado a modo de pretil, cuyo remate ha sido muy transformado, lo que daba a la iglesia un aspecto de fortaleza. 

En la fachada norte, junto al último contrafuerte del tramo recto y sobresaliendo de la línea del muro, se desarrolla un husillo que alberga una escalera de caracol que desemboca en el trasdós de las bóvedas de la cabecera, y que originariamente comunicaría también con el paseo de ronda. Junto al husillo, a media altura, se encuentra un matacán de escasa profundidad y con una saetera, que apoya sobre dos ménsulas con perfil de cuarto bocel, del que se desconoce su función. 

A los pies de la iglesia en el eje se sitúa una torre de más de 30 metros de altura, de planta cuadrada construida en sillería y sillarejo. Se compone de cuatro cuerpos diferentes separados por líneas de imposta, y remata en un cuerpo de campanas con dos huecos, de medio punto, en tres de sus lados y uno en el cuarto, coronado por una balaustrada con ocho pináculos sobre pedestales. Presenta un cuerpo inferior macizo de sillarejo, horadado por un túnel cubierto con bóveda de medio cañón apuntado, realizado con sillares bien escuadrados. La entrada se realiza mediante un arco apuntado situado en el segundo cuerpo, a cuatro metros del suelo, que desemboca en una escalera que comunica con una sala de notable altura cubierta con una bóveda de medio cañón apuntado construida con sillería; en ella se abre una ventana renacentista. Una escalera de piedra adosada a los muros conduce al tercer cuerpo, almenado, con gruesos machones (merlones) de tres metros de altura que soportaban una cubierta piramidal de madera; en los muros norte, este y oeste se abren dos huecos y en el muro sur uno.

Interiormente, la iglesia presenta una gran nave formada por tres tramos rectangulares de diferente tamaño, y una cabecera poligonal de cinco lados, parcialmente oculta por un retablo hispano flamenco, precedida por un tramo cuadrangular a modo de crucero, destacado por tener mayor dimensión que los tramos de la nave. Toda la iglesia está cubierta con bóvedas de crucería estrellada, lo que confiere unidad al conjunto. 

En alzado, interiormente los muros son lisos cubiertos por un enlucido blanco sobre el que destacan las cubiertas pintadas simulando sillares, y los nervios, arcos y soportes adosados a los muros realizados en piedra granito. Solo los muros de la cabecera y tramo anterior están recorridos por una imposta que se prolonga a la altura de los cimacios de los capiteles, con un perfil constituido por un sencillo bocel. 

Imagen texto:_02

Texto_03

La iluminación se efectúa a través de cinco vanos distribuidos de forma irregular por los muros de la iglesia. Tres en la cabecera, uno en el tramo central, actualmente cegado al exterior y oculto por el retablo interiormente, dos en los lienzos norte y sur de la capilla mayor, formados por un pequeño hueco semicircular cobijado por un arco de medio punto en arista viva, con acusado derrame interior y exterior sobre una base en talud; el vano localizado al sur está reformado en el siglo XVI. Otras dos ventanas se localizan en los tramos primero y tercero del muro sur de la nave, constituidas por un hueco semicircular cobijado por un arco de medio punto en acusado derrame decorado con una sucesión de molduras cóncavas, y en algún caso con un baquetón que se prolonga por las jambas a modo de columnitas para descansar sobre basecillas poligonales. En el extremo norte del muro de los pies se abre un estrecho vano de medio punto cobijado por un arco en acusado derrame decorado por una sucesión de molduras cóncavas. 

Las bóvedas de crucería estrellada presentan todas ellas el mismo diseño, lo que proporciona una estructura continua y uniforme. Están constituidas por nervios cruceros, terceletes y ligazones en cruz en el centro de los terceletes que se prolongan hasta el vértice de los arcos formeros y fajones. La bóveda que cubre la cabecera se acomoda a la planta poligonal dibujando la mitad de una estrella de ocho puntas, formada por seis nervios cruceros, cinco terceletes y ligazones que parten de la clave central hasta el vértice de los terceletes, prolongándose el del eje hasta el vértice del arco de ingreso, generando así seis claves, la central formada por una pieza de gran tamaño horadada en su centro y decorada con las características bolas; las claves menores se ornamentan con racimos de uvas. 

La plementería es de ladrillo dispuesto de canto (bóvedas de rosca de ladrillo), mientras los nervios son de granito añadidos al casco de la bóveda por el intradós (postizos). El perfil de los nervios es prácticamente igual en toda la iglesia, con pequeñas variaciones debidas a las distintas cuadrillas que intervinieron en la obra. 

Los arcos y nervios descansan sobre medias columnas adosadas a los muros, probablemente entregas, que despiezan por tambores de cierta irregularidad. Los capiteles de las columnas de la cabecera están formados por un pequeño cimacio poligonal de perfil baquetonado, que se prolonga por los muros del tramo recto y ábside, y cesto corto decorado con hojas de diferente tipología y de tratamiento algo tosco. Los capiteles correspondientes a las columnas de la nave presentan ligerísimas variaciones con respecto a los de la cabecera: son de menor tamaño y presentan un cuerpo del capitel muy corto decorado con motivos de hojas, para terminar con otra moldura baquetonada. Las basas de las columnas muestran la versión ática del gótico final, constituidas por dos molduras baquetonadas entre las cuales se desarrolla un espacio ligeramente cóncavo de cierta altura; estas apoyan sobre un basamento poligonal que se asienta sobre un pedestal cuadrangular de cuyos ángulos emergen dos cuerpos de perfil piramidal. La diferencia entre las de la cabecera y la nave reside en la reducción del tamaño del cuerpo que se encuentra entre los dos baquetones. Las ménsulas donde apoyan los nervios del último tramo de la nave, situadas en los ángulos, son de perfil semicónico, con un pequeño ábaco semicircular formado por un baquetón y un listel que da paso al campo decorado con motivos vegetales, rematando en una pequeña pieza abocelada y una bola. 

El altar mayor, al que se accede por una escalinata de piedra, se encuentra bastante elevado, lo que permite localizar una cripta debajo, al tiempo que posibilita una mejor visibilidad de los fieles desde cualquier lugar del templo. En el testero se ubica un retablo hispanoflamenco de grandes dimensiones, fechable hacia 1500, que oculta las dos ménsulas sobre las que descansan los nervios de la bóveda y que, al parecer, se decoran con sendos escudos de armas no identificados. 

Imagen texto_03

Saber más

Saber más

A los pies de la nave se levanta un coro alto de madera, que apoya sobre cuatro columnas toscanas, dos enteras y dos medias adosadas a los muros laterales, que pueden fecharse en el siglo XVI. El frente está formado por balaustres de madera. 

Adosada al primer tramo de la nave en su muro norte se encuentra la Capilla de la Soledad. Es de planta cuadrangular y se cubre con una bóveda de crucería estrellada con el mismo diseño que la iglesia; la clave central es lisa mientras las claves de los terceletes están decoradas con flores de cinco pétalos con botón central. Los nervios descansan en ménsulas con decoración vegetal de factura tosca, situadas en los ángulos de la capilla. 

Se comunica con la nave por medio de un arco apuntado decorado con una sucesión de molduras cóncavas y un bocel exterior y protegido por una chambrana. Descansa sobre medias columnas adosadas a las jambas mediante capiteles corridos de cesto corto y decorados con motivos vegetales y basas áticas. Exteriormente está construida con fábrica de sillarejo con grueso rejuntado y sillares en cremallera en las esquinas. Remata con una sencilla cornisa con perfil de nacela. 

La sacristía se localiza en el muro sur del tramo que precede al ábside. Es de planta cuadrangular y se cubre con una bóveda rebajada que podría datarse en el siglo XVIII. 

Atendiendo a la lectura estratigráfica de los paramentos, donde se reflejan diferentes fábricas, así como al análisis de los distintos elementos constructivos y decorativos que conforman la iglesia, es posible determinar tres etapas constructivas principales. A la primera correspondería una construcción tardorrománica que podría fecharse hacia el primer cuarto del siglo XIII y de la que se mantienen restos en los muros norte y sur de la nave con las dos portadas y posiblemente el cuerpo inferior de la torre. A la segunda etapa constructiva pertenecería la cabecera formada por el ábside y tramo recto anterior, que se dataría en el último tercio del siglo XV. Y a la tercera la ampliación de la nave en altura aprovechando la parte inferior de los muros y portadas de la primera fase, con sus cubiertas abovedadas y contrafuertes exteriores, pero continuando la misma traza iniciada en la cabecera, así como otro cuerpo en la torre; esta fase se desarrollaría a continuación de la segunda, fechable a principios del siglo XVI. Posteriormente, a lo largo del siglo XVI, se elevó un cuerpo más la torre y se construyeron las dos dependencias junto a la base de esta, así como la capilla de la Soledad y la sacristía. 

Hacia el último cuarto del siglo XV debió de surgir la necesidad de renovar el templo medieval por resultar insuficiente para albergar una población en auge, motivada por la buena situación económica de la región. Además, socialmente existía un afán generalizado por levantar nuevas y suntuosas fábricas que sustituyeran a los viejos templos medievales. Por otra parte, a partir del segundo tercio del siglo XV comienza a detectarse la presencia de canteros de la Trasmiera ocupando puestos relevantes en Castilla; cuadrillas de canteros, relacionados por vínculos familiares o de lugar de procedencia, que se van instalando y formando talleres con suficiente entidad como para encargarse de trazar y ejecutar las nuevas construcciones. En ellas muestran una mayor preocupación por los aspectos estructurales ya espaciales que por los decorativos, potenciando la monumentalidad. 

En este ambiente, se decidió levantar una nueva iglesia comenzando por la cabecera y manteniendo el cuerpo de naves de la primitiva construcción. Una vez concluida la cabecera parece que se produjo una interrupción de las obras, posiblemente por falta de recursos debido a la envergadura de la fábrica, aunque no mucho tiempo después se continuó reformando el cuerpo de naves. 

Aunque la nueva construcción surge con unos condicionamientos previos y a pesar de esta interrupción, tipológicamente muestra una clara unidad de conjunto en su interior, pese a ciertas diferencias más bien decorativas, debidas a cambios de manos o cuadrillas en la ejecución de las obras, pero siguiendo una misma traza. Las diferencias se hacen más evidente en el exterior, donde se pueden apreciar las distintas campañas constructivas en sus fábricas. 

La iglesia constituye una buena expresión de las características de la arquitectura tardogótica castellana, especialmente relacionada con los talleres abulenses. El espacio continuo y uniforme con un carácter de monumentalidad y amplitud que se hace evidente en la firmeza de su construcción de gran masa, junto con la sencillez estructural y decorativa, constituyen algunas de las notas más destacadas de este templo que le ponen en relación con la arquitectura tardogótica de la comarca de Ávila. Asimismo son muy frecuentes en este taller el empleo de bóvedas de terceletes con ligaduras, que según el profesor Martínez Frías se justificaría bien porque pudiesen facilitar la unificación de los moldes y talla de sus dovelas, o bien por un gusto por la sobriedad y sencillez tanto estructural como decorativa (iglesias de Cuevas del Valle, Vallejo del Valle, San Esteban del Valle, Santiago del Valle; en Ávila las iglesias de Santiago y Nuestra Señora del Espino, destaca especialmente la iglesia de Mombeltrán). Otra característica común es la ausencia de motivos ornamentales, que se reducen a los capiteles, cornisas, gárgolas y portadas. 

A su vez, atendiendo a su distribución geográfica y características constructivas, el templo de Robledo se encuadraría dentro de un grupo de iglesias localizado en la zona occidental de la región madrileña que limita con la provincia de Ávila, concretamente en la zona sur de la Sierra de Guadarrama a orillas del río Alberche, que la doctora de la Morena denominó “tipo serrano” (De la Morena, 1986, pp.123-125). Una arquitectura que emplea la piedra de granito, sobria pero monumental, influenciada por el gótico abulense. En este grupo se pueden situar las iglesias de Cerceda, Navalagamella, Valdemorillo, Cadalso de los Vidrios, Villa del Prado y Cenicientos; son construcciones de una nave cubiertas con bóvedas de crucería estrellada de traza variada y cabeceras poligonales, fechables entre finales del siglo XV y principios del XVI. 

Uno de los aspectos más destacados en la iglesia de Robledo es la concepción espacial de unidad y amplitud interior, a la que contribuye el sistema de cubiertas con bóvedas estrelladas todas con el mismo diseño sobre una gran nave, frente a la tipología más frecuente en la región madrileña constituida por templos modestos de tres naves, más bajas las laterales, separadas por arquerías que descansan sobre columnas renacentistas, cubiertas con techumbre de madera de tradición mudéjar, y presbiterio poligonal o cuadrado cubierto con bóveda de crucería (iglesias de El Molar o Villalbilla, Lozoya, Rascafría, Las Rozas, Carabaña, Pozuelo del Rey, Manzanares el Real). 

Es importante insistir en el diseño y técnica constructiva de sus bóvedas. Se trata de un diseño sencillo que, a finales del siglo XV, resulta en cierto modo arcaico, si bien en este caso parece responder más bien a ese sentido de sobriedad que impera en el templo. Como ya se ha comentado, los nervios son de granito, pero la plementería es de ladrillo dispuesto de canto (bóveda de rosca de ladrillo), enlucido y pintado simulando sillares. Esta solución fue utilizada por los maestros canteros más destacados del momento (como Juan Guas o Rodrigo Gil de Hontañón, algo después) debido a sus cualidades ventajosas, como el abaratamiento del material, la mayor facilidad para su tratamiento y trabajo, y menores empujes, por lo que se van a hacer frecuentes durante la Edad Moderna. 

Por otra parte, hay que destacar el aspecto de fortaleza que presenta la cabecera de la iglesia exteriormente, debido a sus dimensiones, a la propia fábrica de granito, pero sobre todo al sistema de remate de los contrafuertes en forma de garitones unidos mediante arcos con matacanes y recorrido todo por un paseo de ronda, actualmente modificado. Para algunos autores el paseo de ronda tenía, por una parte, una función estructural para favorecer la estabilidad de la bóveda de gran luz, y por otra una función práctica, para recoger el agua de las cubiertas y evacuarla sin afectar a las fachadas a través de las gárgolas de los garitones y troneras de los arcos de enlace. Para otros esta cabecera respondería a una necesidad defensiva, ya que en estos momentos la zona se encontraba en continuas luchas nobiliarias. No obstante, conviene apuntar que una estructura similar se localiza en la capilla funeraria de Don Álvaro de Luna, de la Catedral de Toledo, iniciada en 1430, probablemente por el maestro mayor de la catedral Alvar Martínez, y concluida en 1449. En ella que se incorporan garitones rematando los contrafuertes, matacanes y almenas con un carácter decorativo, donde pudo inspirarse el autor de Robledo. 

Otro elemento de gran importancia e interés en el templo es la decoración con pintura mural que cubre las dos bóvedas de la cabecera, realizada con la técnica al seco sobre una capa de yeso, utilizando como aglutinante agua de cal. En los plementos de las bóvedas se reproducen sillares fingidos marcados con un llagueado pintado en negro sobre el fondo de yeso, y los nervios se ornamentan con parejas de cabezas de dragón partiendo de las claves hacia el exterior de la bóveda, constituyendo una serie de casi ochenta dragones, que ha sido calificada como “absolutamente excepcional por su número y dimensiones”. Se trata de cabezas y espinazos de dragón situados a ambos lados del eje de cada nervio, pintados en tonos rojizos, ocres, verde y negro; se representan con las fauces abiertas, dientes con grandes colmillos, destacados ojos redondos y grandes orejas puntiagudas. Teniendo en cuenta el momento de realización de las bóvedas de la cabecera, las pinturas podrían fecharse hacia 1500. En la Comunidad de Madrid, hasta el momento se han localizado este tipo de representaciones en las bóvedas de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Villalbilla, donde los nervios aparecen decorados con colas de dragón, y en la iglesia de Santiago Apóstol en Villa del Prado, cuyas pinturas son coetáneas y estilísticamente similares a las de Robledo.