Visillos rotos
El consumidor
Lleva cortinas y visillos a una tintorería para su limpieza y, al recogerlos e instalarlos en casa, comprueba que los visillos están rotos. Solicita que se repongan y una indemnización por los daños causados.
La empresa
Explica que los visillos tenían más de 20 años y que ya presentaban deterioro previo, posiblemente por exposición al sol o a la humedad. Asegura que utilizó un programa de limpieza delicado y que incluso advirtió al cliente del estado del tejido antes del lavado. Aun así, muestra disposición a llegar a un acuerdo.
El colegio arbitral
Valora que, aunque la antigüedad del tejido influye en su deterioro, los daños obligan a su reposición. Teniendo en cuenta ambas circunstancias, estima parcialmente la reclamación y fija una compensación de 200 euros, incluyendo el servicio de tintorería y la indemnización por los daños.

