Ruta por las fraguas y potros de herrar
Ruta por las fraguas y potros de herrar
Para una región eminentemente agrícola y rural, el Madrid de antaño, las fraguas eran fundamentales. En ellas se fabricaban o reparaban no sólo los elementos de hierro necesarios para agricultores, ganaderos y artesanos, sino también utensilios domésticos imprescindibles, como aldabas, argollas, ganchos, llaves….
La fragua contaba con el fogón o chimenea, así como con el fuelle, que impulsaba el aire para alcanzar temperaturas de hasta 900ºC. Con ello, se fundía el hierro, que se colocaba sobre el yunque para moldearlo a golpe de martillo; también era imprescindible la pila de enfriar y templar el hierro, y la rueda de afilar.
Puebla de la Sierra y Horcajuelo aún albergan fraguas.
Vinculada a la forja, estaba la tarea del herrado del ganado. Para facilitar la colocación de las herraduras, se inmovilizaba a los animales colocándolos en el potro de herrar. Se les introducía dentro, fijándoles la cabeza al yugo, y pasando una o dos cinchas de cuero bajo el cuerpo; y a base de un complicado sistema de poleas, se le dejaba suspendido en el aire, lo que facilitaba la labor del herrero.
Horcajuelo, Montejo y Prádena, también conservan sus potros.

