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Se modifica la ley de protección de las personas consumidoras, ampliando el plazo de garantía e impulsando la durabilidad de los productos

Ampliar la garantía de durabilidad de los productos que compremos y aumentar la protección del consumidor cuando adquiere contenidos digitales. Son los principales cambios en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios que comenzará a aplicarse a partir del 1 de enero de 2022.

Hasta ahora, la garantía de cualquier producto que compremos en España es de dos años y los fabricantes están obligados a tener piezas para repararlos durante cinco años. Estos plazos se aumentarán a partir del año que viene, en función de lo establecido en el RD Ley 7/2021, de 27 de abril, que modifica algunos puntos de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Así, a partir del 1 de enero de 2022 la garantía de cualquier producto que compremos será de tres años, excepto los contenidos o servicios digitales, que tendrán dos años se garantía. Por su parte, los fabricantes estarán obligados a tener piezas para repararlos durante un plazo de diez años desde que el producto deja de fabricarse.

Con estas modificaciones, incorporadas como trasposiciones de directivas europeas, se refuerza el consumo sostenible (aumentar la durabilidad y reducir el consumismo excesivo) y la economía circular, favoreciendo las reparaciones y la reutilización de los productos consumidos.

No obstante, la nueva normativa introduce que, cuando un artículo se rompa mientras esté en garantía, el cliente podrá elegir entre la reparación y la sustitución, a diferencia de la legislación actual, en la que es la empresa la que decide si repara o sustituye un producto en garantía.

Además, se ampliará de tres a cinco años el plazo que tiene el consumidor para reclamar un defecto aparecido en un producto.

 

Conformidad

Para establecer que un producto es conforme, es decir que no tiene ningún defecto de origen, debe cumplir con una serie de requisitos objetivos y subjetivos, incluida la instalación.

Entre los requisitos subjetivos, se encuentran el que deba ajustarse a la descripción y poseer la funcionalidad que se establezca en el contrato; ser apto para los fines específicos para los que el consumidor los necesite, después de haberlos puesto en conocimiento del empresario y que este haya dado su aceptación; ser entregados junto con todos los accesorios e instrucciones; y estar provistos de las actualizaciones necesarias.

En cuanto a los requisitos objetivos, es exigible que los productos sean aptos para los fines para los que normalmente se destinan; que posean la calidad del modelo que se mostró antes de comprar; que cumpla con la información de la publicidad o etiquetado, sobre todo en cuanto a durabilidad; o que tengan la versión más reciente posible y acorde con sus actualizaciones, en el caso de contenidos digitales.

Además, se ha ampliado de 6 meses a 2 años la carga de la prueba a favor del consumidor, esto quiere decir que, si surge un defecto en un producto durante los primeros dos años, se asume que el defecto se debía a un problema de fabricación, por lo que el vendedor debe reparar y dar respuesta a la garantía. Pasados estos dos años, si surge algún problema con el producto será el consumidor el que deba demostrar que el defecto ya estaba en el momento de la venta. 

Por tanto, la nueva ley supone un gran avance en la protección de las personas consumidoras en cuanto a la garantía de los productos.

Por último, añade que, si se publicita una garantía comercial, ésta será vinculante, debiendo ofrecer al consumidor unas condiciones de durabilidad que sean más favorables para el consumidor.

Contenidos digitales

La reforma también incluye una serie de derechos y garantías para las personas consumidoras ante el auge de los contratos de suministro de contenidos y servicios digitales (programas informáticos, aplicaciones, archivos de vídeo, archivos de audio, archivos de música, juegos digitales, libros electrónicos y otro tipo de publicaciones electrónicas), así como el comercio online. Para ello, se introduce una modificación relativa a los contratos de contenidos digitales, contemplando por primera vez aquellos servicios que no cuestan dinero al consumidor, sino que se obtienen a cambio de sus datos personales.

Se considerará que los contenidos o servicios digitales están disponibles o accesibles cuando hayan llegado al entorno del consumidor y usuario y no sea necesario ningún otro acto del empresario para que pueda utilizarlos conforme al contrato.

Dado que los contenidos o servicios digitales se suministran en formato digital, el suministro no deberá requerir, en la mayor parte de las situaciones, de ningún plazo adicional. Por tanto, en la mayoría de los casos, la obligación del empresario de suministrar los contenidos o servicios digitales, en la mayoría de los casos implicará tener que suministrarlos inmediatamente. Si el empresario incumple con la entrega, el usuario tendrá derecho a resolver el contrato.

 

Contrato de viaje

Otra de las reformas que incluye la normativa es la relativa a la información precontractual que debe proporcionar el organizador al viajero, antes de que quede obligado por cualquier contrato de viaje combinado u oferta.

Uno de los aspectos a tener en cuenta a partir del año que viene es que, si el viaje es apto para personas con movilidad reducida, debe incluir información precisa sobre la idoneidad del viaje en función de sus necesidades.

 

Compromiso de permanencia en los contratos

A partir del 1 de enero del año que viene, con la entrada en vigor del Real Decreto 7/2021, cuando se ponga fin a un contrato que lleve asociado un periodo de permanencia, la penalización por baja o cese prematuro, será proporcional al número de días efectivos del compromiso de permanencia acordado.

Es decir, si en un contrato de telefonía móvil nos imponen una permanencia de un año y finalmente nos damos de baja antes, tendrán que prorratearnos la penalización y cobrarnos solo por los días que falten para terminar con el periodo de permanencia que hubiésemos firmado en el contrato.