Tanto las temperaturas muy elevadas que ocasionalmente se dan en verano, como las muy bajas del invierno, suponen un riesgo para la salud y el bienestar de las personas, sobre todo de las más frágiles y vulnerables
Si habita o se encuentra en zonas donde son frecuentes las lluvias de gran intensidad, tome precauciones especiales antes de que lleguen las lluvias.
Revise el estado de su tejado y asegúrese que no hay filtraciones ni goteras.
Revise el estado de las bajadas de agua y asegúrese de que no están atrancadas.
Revise, igualmente, los desagües de plantas bajas y asegúrese que no están atrancados.
Revise que las bombas de achique de agua de los sótanos funcionen.
Si dispone de productos tóxicos (herbicidas, insecticidas, etc.) en casa, manténgalos en un lugar seguro donde no pueda afectarles el agua.
Cuando en una vivienda haya pisos bajos, sótanos, azoteas al descubierto o cualquier lugar susceptible de almacenar agua, provéase de una pequeña bomba de achique.
Sintonice las emisoras de radio locales para estar informado sobre la posibilidad de lluvias intensas o avenidas, estado de la las carreteras y, en su caso, medidas de precaución y consejos de actuación.
Cuando se teman intensas lluvias, infórmese de las previsiones meteorológicas, tanto en su zona como en aquellas a las que tenga proyectado desplazarse.
Es conveniente contar con linterna, radio y pilas.
Desconecte la energía eléctrica si el agua entra en la vivienda y amenaza a la instalación.
Evite realizar excursiones y salir al medio natural con fuerte viento. Las predicciones meteorológicas son predicciones y por lo tanto están sujetas a incertidumbre. El viento puede ser mayor del esperado.
Si es posible, nunca vaya solo. Si va sólo, comunique a alguien adonde va a ir. Llevar siempre un teléfono operativo con batería. Ir preparado con la vestimenta adecuada en caso de frío o lluvia.
Especial precaución con los árboles, especialmente en primavera, verano y otoño, antes de que pierdan las hojas, puesto que ofrecen más resistencia al viento y pueden darse rotura de ramas o incluso de fustes con el consiguiente riesgo.
No acercarse nunca a precipicios ni a terraplenes. Evitar lugares altos donde el viento es más fuerte.
Con viento evitar acercarse a las fachadas por riesgo de caida de elementos de la misma, cornisas, macetas u otro elementos.
Evitar áreas con árboles grandes, especialmente parques y jardines o paseos arbolados. Un correcto mantenimiento previo eliminando ramas secas, enfermas o debilitadas reducirá el riesgo de caída durante episodios de viento fuerte.
Retirar o asegurar firmemente objetos sueltos en ventanas, balcones y terrazas (macetas, toldos y otros elementos)
Revisar y mantener en buen estado los tejados y elementos en la fachada. Las tejas deben estar bien fijadas, y cualquier desperfecto en la fachada debe repararse para evitar desprendimientos.
Mantener todas las ventanas, puertas y persianas bien cerradas durante los vientos fuertes para evitar que el viento penetre en la vivienda y cause daños adicionales
Llevar varias prendas ligeras y cálidas superpuestas que una sola prenda de tejido grueso, si se pasa mucho tiempo en el exterior. Evitar prendas ajustadas para que el aire circule entre la piel y la ropa actuando como aislante. Protejer rostro, cabeza y manos.
Las manoplas proporcionan más calor que los guantes.
El exceso de sudoración incrementa la pérdida de calor. Si se tiene calor, quitarse alguna prenda.
El peligro máximo se produce cuando hay ventisca. Evitar las salidas o desplazamientos en estos casos.
Evitar la entrada de aire extremadamente frío en los pulmones. Proteger rostro y cabeza.
Caminar con precaución para evitar caídas. Hágalo por las aceras y cruce por pasos de cebra con la máxima precaución y sin demora.
En caso de ventisca: combinación de aire frío, nevadas y fuertes vientos que reducen la visibilidad, es preferible evitar las salidas o desplazamientos.
Utilizar el teléfono para las llamadas imprescindibles. Disponer de teléfono móvil con máxima carga para poder estar comunicado.
Los niños deben estar alejados de estufas y braseros.
Tener cuidado con las estufas de carbón, eléctricas y de gas, procurando que no estén próximas a visillos y cortinas.
Tomar precauciones para evitar el envenenamiento producido por el uso de braseros o estufas de leña, carbón o gas en lugares cerrados sin renovación de aire.
Disponer del equipo necesario para combatir un incendio por si el cuerpo de bomberos no puede llegar a auxiliarle con la rapidez precisa. Tener a mano un extintor ante la posibilidad de incendio.
Desconectar todos los aparatos eléctricos que no sean necesarios. Tener a mano velas, linternas y pilas suficientes.
Proteger adecuadamente las instalaciones de abastecimiento de agua (contador de agua, cañerías, grifos, etc.), con trapos o material aislante, para evitar que se hielen las instalaciones (pueden condenarse los servicios y romperse las instalaciones). Mantener un grifo ligeramente abierto en casa si es necesario, a fin de evitar la rotura por congelación de las tuberías.
Cuidar el aislamiento de la casa, evitar las corrientes.
Las personas más sensibles son los recién nacidos y lactantes, las personas mayores y personas con ciertas enfermedades crónicas o en tratamiento. Estas personas deben evitar exponerse al exterior.
Disponer de alimentos de reserva por si fueran necesarios.
Asegurar de que podrá vivir en casa durante dos semanas en caso de quedar aislada por una nevada.
Tener suficiente combustible en los depósitos para la calefacción y el agua caliente. Economice la calefacción.
Disponer de algún equipo de emergencia para tener caldeada como mínimo una habitación.
Disponer de una radio con pilas y repuesto de éstas, para seguir los pronósticos del tiempo, así como la información y consejos de las autoridades.
Disponer de linternas con pilas por si se va el suministro eléctrico.
Colaborar con el vecindario o comunidad de propietarios con la limpieza de las aceras en la longitud que corresponda a las fachadas de sus inmuebles y locales.
Instalar cadenas en las ruedas cuando lo indiquen los agentes de circulación o lo requieran las condiciones meteorológicas.
Utilizar marchas largas.
No cirular nunca en punto muerto.
No dar giros bruscos.
Acelerar poco a poco y con suavidad.
Frenar suavemente y con leves y sucesivas pisadas al pedal.
Mantener una distancia de seguridad con el coche que circula delante, superior a la habitual.
Especial precaución con las zonas de umbría, donde da poco o nada el sol, ya que suelen mantener placas de hielo durante los meses invernales.
Si queda atrapado por la nieve en su automóvil: permanecer dentro del mismo, mantener el motor en funcionamiento, mantener la calefacción del vehículo encendida, no quedarse dormido, renovar cada cierto tiempo el aire del interior del vehículo, comprobar que se mantiene libre la salida del tubo de escape, mantener la radio encendida y permanecer atento a las informaciones meteorológicas y a las indicaciones de los servicios de emergencias.
Si hubiera que abandonar el coche, colocar un pañuelo, preferiblemente de color llamativo, en la antena para facilitar su localización en el caso de que se quedara tapado por la nieve.
No practique excursionismo o senderismo en zonas recién nevadas hasta que el manto de nieve esté asentado.
Antes de salir a la montaña, infórmese de la probabilidad de aludes.
Las laderas contrarias a las que sopla el viento y las orientadas hacia el sol tienen mayor riesgo de aludes.
Si se camina en grupo, aumente la separación entre excursionistas. para reducir el riesgo de que un alud los pueda sepultar a todos.
Cuando se registra una alta subida de temperaturas, especialmente en primavera, evite transitar por lugares con abundancia de nieve especialmente a las horas centrales del día.
Igualmente, aumenta el riesgo de avalanchas y aludes la lluvia caída sobre nieve en polvo.
Evite, especialmente, las laderas lisas, sin grandes rocas ni árboles.
Camine preferentemente por las partes más altas de las laderas.
Si percibe el desprendimiento de un alud, corra en sentido perpendicular a la línea de caída para salir de su trayectoria.
Si no consigue salir, intente nadar sobre la nieve que te va cubriendo para intentar mantenerse en la superficie del alud.
Cuando note que el alud se va deteniendo sobre usted, adopte la posición de una bola.
Cuando perciba que el alud se ha parado, muévase fuertemente para crear a su alrededor con manos y brazos un espacio que le permita respirar.
Si ha perdido la orientación, escupa y la dirección de la saliva le indicará donde está el suelo. Escarbe en sentido contrario en busca de la superficie.
Consejos para ser geolocalizado con ayuda de smartphones:
Si se van a realizar excursiones a la montaña, es conveniente adoptar una serie de precauciones, tales como:
Informarse de la predicción meteorológica de la zona a la que piensa ir.
Elegir la zona adecuada, en función de la preparación física y del conocimiento que se tenga de la montaña.
Informarse de la localización de los refugios o cabañas donde resguardarse en caso de descenso brusco de temperaturas, tormentas u otras condiciones meteorológicas adversas y llevar teléfono móvil.
Prestar atención y respetar las indicaciones de los carteles y otras señalizaciones sobre riesgos de la montaña. o Tener en cuenta que los cambios bruscos de tiempo pueden ser frecuentes en la montaña.
Cuando la persona accidentada o perdida llama al 112, le atenderá un operador que, tras un breve interrogatorio, transferirá la llamada al Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, desde donde se ampliarán y confirmarán datos específicos con el llamante, y se le pondrá en contacto con el Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA).
El GERA se pondrá en contacto con nosotros. Nos pedirán más información para determinar la gravedad de la situación y los recursos que se pondrán en marcha. No te pongas nervioso durante el interrogatorio. Ello saben que puedes estar en una situación difícil, pero precisan tener todos los datos posibles para ofrecerte la atención más eficaz. Entre otros datos, confirmarán si tenemos activado el GPS de nuestro Smartphone, y si tenemos instalado en el mismo la aplicación WhatsApp.
¿Estás seguro de que el GPS de tu Smartphone está activado? Es importante activar el GPS integrado en nuestro teléfono, y este proceso difiere entre unos modelos de teléfonos y otros. Comprueba cómo se hace en tu propio teléfono, y practica esa acción en casa antes de realizar la actividad en la montaña.
Tienes activado el GPS de tu Smartphone; y también eres usuario de WhatsApp. ¿Cómo enviar tu localización al GERA? Tras haber hablado contigo, ellos mismos te enviarán un mensaje a través de WhatsApp, para que tan solo tengas que contestarles adjuntando tu ubicación (se realiza desde el menú que se despliega en el “clip” de Android, o en la “flecha” de IOS, de la misma forma que adjuntarías una imagen, un vídeo o una grabación)
Nunca confíes tu seguridad a la tecnología. La cobertura telefónica responde a la implantación sobre el terreno de las distintas operadoras de telefonía móvil. Podemos encontrarnos en lugares en los que nuestra operadora no tiene cobertura, o proporciona un ancho de banda insuficiente.
Atención a la batería. Si eres usuario de un Smartphone ya sabrás que su autonomía es muy escasa. Sal de casa con la batería al 100% de su capacidad; desactiva todos los elementos prescindibles (Wifi, Bluetooth…) y mantén el terminal cerca de tu cuerpo. El rendimiento de las baterías disminuye drásticamente con la temperatura, y una batería “fría” perderá horas de autonomía. No lleves el teléfono en la mochila ni en bolsillos exteriores. Siempre en un bolsillo interior cerca de tu cuerpo.