Artículos de flotación: seguridad en el agua
Habitualmente utilizados por los más pequeños de la familia, tanto los que van sujetos al cuerpo (manguitos, flotadores de asiento o chalecos) como aquellos externos que nos ayudan a mantenernos a flote (tablas, colchonetas o churros de flotación), deben cumplir unos requisitos técnicos que garanticen que son seguros en el agua. Además, deben acompañar advertencias de uso que es conveniente leer antes de lanzarnos al agua con ellos.
En el siguiente reportaje del Portal del Consumidor detallamos las medidas de seguridad recomendadas para estos productos, incluyendo las instrucciones que deben llevar para usarlos. Como norma general, es conveniente revisar en su etiquetado que incluyen los datos de la empresa responsable del producto, las advertencias de uso, las instrucciones en castellano y el marcado CE cuando corresponda. Las normas UNE o EN son referencias técnicas que permiten comprobar que el producto se ha fabricado conforme a requisitos de seguridad sobre materiales, construcción, resistencia mecánica, envasado y etiquetado.
Para artículos de recreo flotantes, por ejemplo, colchonetas y otros hinchables de ocio que no son juguetes ni equipos de protección individual, se aplica la serie UNE-EN ISO 25649:2025 relativa a artículos de recreo flotantes para utilizar sobre y en el agua. Estos productos no llevan marcado CE salvo que, por sus características y finalidad, sean juguetes o equipos de protección individual.
En el caso de los artículos de flotación que tienen una función de protección personal frente a riesgos en el agua, como chalecos salvavidas, ayudas a la flotación llevadas en el cuerpo o trajes de salvamento, pueden considerarse equipos de protección individual y, por tanto, deben cumplir la normativa europea aplicable a los EPI y llevar marcado CE. De igual manera, si el producto es un juguete acuático y así lo indica en su etiquetado, también debe tener marcado CE.
Es importante que, si el producto no tiene datos claros del fabricante o importador, instrucciones en castellano, advertencias de uso o, cuando proceda, marcado CE, valore si lo que está comprando es adecuado y seguro para el uso previsto. No todos los artículos de flotación sirven para evitar ahogamientos: algunos son únicamente complementos de baño o de recreo.
Aprendiendo a nadar: flotadores, manguitos, tablas, mochilas…
En esta categoría de productos se engloban aquellos que el usuario lleva puestos cuando está aprendiendo a nadar, y los que se utilizan para mejorar el estilo de natación.
Las ayudas a la flotación para el aprendizaje de la natación se regulan técnicamente por la serie UNE-EN 13138:2022. Esta serie diferencia entre ayudas destinadas a llevarse en el cuerpo, ayudas destinadas a su sujeción y asientos de natación en los que se coloca al niño.
En el primer caso, cuando nos encontramos con productos como los manguitos, bandas pectorales, mochilas o collarines, que se utilizan para aprender a nadar, se debe saber que estos pueden obtener la flotabilidad de manera inherente o por cámaras hinchables, en el último caso deben contar con dos cámaras separadas que permitan que, si una falla, el usuario pueda mantenerse a flote con la otra. Además:
- Se deben fabricar con colores brillantes, que contrasten con la superficie del agua, nunca pueden ser totalmente transparentes, de manera que sean visibles en todo momento y desde cualquier ángulo, incluso desde la superficie del agua o el borde de la piscina, cuando haya más personas dentro o el agua esté turbia.
- Todos los productos deben poder ajustarse con seguridad. Una vez colocado, su posición en el cuerpo no puede alterarse durante el uso y deben ser cómodos y permitir el movimiento y el aprendizaje del estilo.
- Si llevan hebillas o cremalleras de cierre, su apertura debe requerir al menos dos acciones simultaneas, para evitar la apertura involuntaria. Si solo requiere una, esta debe ser lo suficientemente fuerte para que no se quite con facilidad. Asimismo, los bordes y esquinas deben estar siempre redondeados.
- Tapones y válvulas. Estos productos deberán incluir válvulas anti-retorno, que garanticen que, si el tapón se abre, retenga un mínimo de 75% de flotabilidad. Además, los tapones deben ir pegados a la válvula.
- En el caso de los productos que, como las tablas o los churros de flotación, nos ayudan a flotar, es conveniente recordar que deben corresponder al uso para el que fue destinado, en cuanto a diseño, dimensiones, seguridad o resistencia. No hay requisitos de colores para estos productos.
En lo que respecta al etiquetado que debe acompañar a estos productos, debe estar impreso o estampado en el mismo, y debe ser claramente visible. Se debe incluir la palabra ADVERTENCIA que debe ir en letra mayúscula y en negrita, junto con leyendas como: “No protege frente al ahogamiento", “Hinchar siempre completamente las cámaras de aire” o “Utilizar bajo supervisión siempre constante”.
Compruebe que la etiqueta esté en castellano y que incluya información sobre la talla, el grupo de edad, el tipo de producto que es, y los datos completos del fabricante o importador. Asimismo, deberá encontrar información sobre el modo de uso y seguridad o de ponerse o quitarse la prenda.
Primera toma de contacto con el agua: asientos acuáticos para bebés
En esta categoría se encuentran los flotadores de asientos destinados a los niños menores de 36 meses en sus primeros intentos de aprender a nadar y familiarizarse con el medio acuático. En este tipo de flotador, el menor se introduce en el interior de la estructura, lo que le aporta flotabilidad y un soporte lateral al cuerpo, manteniendo su cabeza por encima del nivel del agua.
Es muy importante destacar que estos flotadores no deben parecer juguetes acuáticos, tanto en su apariencia como en el diseño. No pueden contener ningún elemento de juguete ni estructuras por encima del nivel del agua, como imitación de animales o barcos, así como ninguna estructura que pueda captar viento, como una vela.
Revise los tapones y válvulas, deben garantizar la hermeticidad y nivel de flotabilidad, incluso con el tapón totalmente quitado. Además, los tapones deben ir sujetos al cuerpo de la válvula.
En el caso de las advertencias para estos productos, que también deben ir colocadas en la parte visible del producto, las palabras "Advertencia, no utilizar" y "Riesgo de vuelco" deben ir en mayúsculas, acompañadas de otras como no protege frente al hundimiento, usar siempre bajo supervisión constante, o no utilizar en una profundidad en la que el niño haga pie o en rompientes de ola.
Compruebe que la etiqueta esté en castellano y que incluya información sobre la talla, el grupo de edad y los datos completos del fabricante o importador. Debe llevar la indicación de que no es un juguete acuático, así como las indicaciones del fabricante en cuanto al modo de uso o el almacenaje o mantenimiento.
Seguridad en las barcas: chalecos salvavidas
Los chalecos salvavidas sirven para protegernos de distintas situaciones de riesgo que pueden suceder en alta mar o en los ríos. Como norma general, la función de estos chalecos es mantenernos a flote, devolviendo a la superficie al usuario que cae al agua lo más rápido posible y en una posición que permita respirar hasta que sea rescatado.
Para ello, los chalecos deberán soportar el choque con el agua, tener dispositivos de sujeción al cuerpo para sacar al usuario fuera del agua o ser adecuados para su uso prolongado durante el tiempo que dure la actividad que estemos realizando.
Antes de comprar o utilizar un chaleco salvavidas, es importante comprobar que está adaptado al peso y talla del usuario y al tipo de actividad que se va a realizar. No todos los chalecos tienen la misma finalidad ni el mismo nivel de flotabilidad.
Los chalecos salvavidas y ayudas a la flotación para navegación o actividades acuáticas deben incorporar la información, instrucciones y marcado exigibles conforme a la normativa de equipos de protección individual. También deben ir acompañados de la documentación necesaria y de instrucciones comprensibles para los consumidores.
En el caso concreto de los chalecos que se usan en actividades en aguas bravas, como rafting, descenso de ríos o el kayak, los chalecos deberán llevar un acolchado en la espalda y en el cuello que proteja los hombros y la zona lumbar. Además, deberán estar diseñados para evitar enganchones.
Para el caso de los chalecos destinados al uso de esquí acuático, u otras actividades similares que usen un remolque, como los lápices o bananas de playa, deben incorporar tres sistemas frontales de cierre, al menos dos de ellos deben ser correas principales que deben rodear el cuerpo y uno de ellos debe estar a la altura de caja torácica.
Juguetes acuáticos
Un juguete acuático es aquel destinado a ser utilizado en agua poco profunda y que es capaz de transportar o soportar a un niño en el agua. Ejemplos de juguetes acuáticos pueden ser algunos hinchables o colchonetas destinadas al juego en el agua. No todos los productos de playa o piscina son juguetes acuáticos con capacidad de soporte, por lo que conviene revisar siempre la finalidad indicada por el fabricante. Deberán, por tanto, diseñarse y fabricarse de forma que se reduzca lo más posible el riesgo de pérdida de flotabilidad del juguete y de pérdida de capacidad de porte del niño.
Asimismo, deberán incluir la siguiente advertencia "utilizar solo en agua donde el niño pueda permanecer de pie y bajo vigilancia de un adulto".
Esta advertencia debe ser visible, indeleble y en color contrastado. Todos ellos deben incorporar en su etiquetado, además de los datos del responsable, el marcado CE, que garantiza que el producto cumple con los requisitos de seguridad establecidos en la Unión Europea.
Cómo reclamar
Si tiene dudas sobre la seguridad de un artículo de flotación, es recomendable que no lo compre. Si detecta que un producto no cumple con las indicaciones de seguridad, también puede poner una denuncia en la Dirección General de Comercio, Consumo y Servicios de la Comunidad de Madrid.
Si el producto presenta un riesgo para la seguridad, conserve el justificante de compra, fotografías del producto, etiquetado, instrucciones y cualquier dato que permita identificar al fabricante, importador o vendedor. Esta documentación puede ser útil para formular una reclamación o denuncia.
Puede consultar más información en la siguiente infografía editado por consumo de la Comunidad de Madrid.

