El Madrid del Siglo de Oro se convirtió en un imán para literatos, banqueros, artistas y científicos.
Hombres y mujeres procedentes de lugares lejanos y distinta condición social, cuyo propósito era buscar éxito y reconocimiento bien en la corte, en el mundo de las finanzas o en el comercio, servir en el ejército, realizar una función diplomática o dedicarse a la cultura.
Madrid reunió a ingenieros como Juanelo Turriano o Cosme Lotti, médicos de renombre como Andrea Vesalio, pintores como Velázquez, poetas y escritores desde Lope de Vega y Calderón, hasta Quevedo o Miguel de Cervantes. Muchos de ellos quisieron triunfar en las tablas de los corrales de comedias y teatros como el de La Pacheca, El Príncipe o el de Alcalá de Henares.





















