El Hospital público de Móstoles acoge el acto de graduación de una nueva promoción de alumnos de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos
El Hospital Universitario de Móstoles, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha acogido la despedida de una nueva promoción de alumnos de Medicina por la Universidad Rey Juan Carlos. Nostalgia, emoción, humor, agradecimientos, risas nerviosas y alegría generalizada. El acto de graduación de los alumnos de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos se vivió con una ilusión compartida por alumnos, padres, familiares y médicos de nuestro hospital. "Sois parte del Hospital de Móstoles", les recordó la doctora María José Fernández Cotarelo, coordinadora docente de la URJC en el hospital mostoleño. "Durante los años que habéis estado en nuestro hospital habéis aportado la ilusión y la energía de vuestra juventud y habéis sido un estímulo constante para las personas que os hemos acompañado en este camino comprometiéndonos cada día a ser mejores médicos".
El gerente del Hospital Universitario de Móstoles, Manuel Galindo, el director médico, Marcelino Cucarella, y el Decano de la Universidad Rey Juan Carlos, Carlos Goicoechea felicitaron a los alumnos y agradecieron a los profesores su trabajo y vocación docente, sin olvidarse de la importancia de los padres en un momento tan ilusionante como la graduación de un hijo que acaba la carrera de Medicina. Esta promoción, formado por 19 alumnos, comenzó a estudiar en el año 2020, marcado por la pandemia, y en consecuencia por una situación compleja para los universitarios de primer año. En este sentido, la coordinadora de docencia de la URJC, Alba González-Escalada recordó el esfuerzo de esta promoción por adaptarse y no rendirse ante las adversidades e incertidumbre que tuvieron que vivir durante los dos primeros años de carrera, siendo por este motivo una promoción muy especial para ella.
Por segundo año, los alumnos han elegido a los doctores Jorge Sánchez-Calero, del Servicio de Hematología y a la doctora Lara Gutiérrez, del Servicio de Anestesia, padrinos de su promoción. Las palabras de los dos durante el evento, recordaron la vocación, la empatía con el enfermo y el rigor científico con el que ambos identifican su trabajo diario. Durante sus intervenciones hablaron de medicina, pero sobre todo de humanismo, personalizando sus mensajes en los protagonistas de la jornada. Uno a uno fueron mencionados por la doctora Gutiérrez que los nombró destacando su singularidad invitando a todos a "convertir cada obstáculo en una oportunidad para crecer, fortalecer vuestro carácter y convertíos en mejor persona".
"Centraos en ser buena gente, -les aconsejó- buenas personas, empáticas, amables y respetuosas con vuestros compañeros, vuestros pacientes y vuestras familias y también con vosotros mismos. Es una decisión personal, debemos esforzarnos todos los días en conseguirlo y no es fácil, os lo aseguro. Conlleva una gran esfuerzo y un gran gasto de energía. Exige voluntad, autocontrol, gratitud, compasión y un compromiso diario en las ganas de mejorar la vida de los demás, más aún cuando nos encontremos en entornos difíciles como el nuestro". La cercanía y complicidad de la doctora Lara Gutiérrez quedó patente en un discurso en el que los mensajes se mezclaron de matices docentes fraternales y profesionales.
Por su parte, el doctor Jorge Sánchez Calero, que se mostró muy agradecido por haber sido elegido de nuevo por una promoción de recién graduados, les recordó la responsabilidad que supone estar cerca y cuidar a las personas cuando están enfermas, es decir, cuando se enfrentan a su mayor vulnerabilidad. "Vosotros habéis tenido ya ocasión de encontraros con la fragilidad del ser humano, os tocará descubrir el inmenso valor de pertenecer a los que tienen el privilegio de cuidar".
Los alumnos Pablo Egea y Judith Olmedo hablaron en nombre de la promoción recordando la rutina de los cafés y las mesas kilométricas en la cafetería, las charlas interminables, los nervios de los exámenes, mencionando a muchos de los doctores con los que han aprendido y reído también, agradeciendo a sus familias por la paciencia y los ánimos.. "Porque al igual que nuestras batallas s compartidas también lo son nuestros éxitos. Unos sin los otros no lo hubiéramos logrado. Nos hemos convertido en una segunda familia ". Y así como una pandilla de amigos de toda la vida y un equipo muy bien compenetrado se despidieron de todos dando gracias por lo logrado y orgullosos de lo conseguido.




