Son crecimientos benignos del revestimiento interno del útero (endometrio). Con frecuencia producen sangrado uterino anormal, aunque en algunos casos son asintomáticos y se detectan en estudios ginecológicos de rutina.
Son tumores benignos del músculo uterino que protruyen hacia la cavidad uterina. Pueden provocar reglas muy abundantes, anemia, dolor pélvico o dificultades reproductivas.
- Infección por VPH y lesiones intraepiteliales (CIN / VAIN / VIN)
Son alteraciones del epitelio del cuello uterino, vagina o vulva, generalmente relacionadas con la infección por el virus del papiloma humano (VPH). En la mayoría de los casos no producen síntomas y se detectan mediante programas de cribado, aunque pueden progresar si no se controlan.
Es un tumor maligno del cuello uterino, habitualmente asociado a una infección persistente por VPH. Puede cursar con sangrado vaginal anormal, especialmente tras las relaciones sexuales, o no dar síntomas en fases iniciales.
Tumor maligno poco frecuente que afecta a la vulva. Suele manifestarse con picor persistente, dolor, sangrado o la aparición de una lesión o masa vulvar que no cicatriza.
Consiste en un engrosamiento anormal del endometrio, más frecuente en etapas cercanas a la menopausia. El síntoma principal es el sangrado uterino anormal, especialmente en mujeres posmenopáusicas.
Es el tumor maligno más frecuente del aparato genital femenino. Suele manifestarse precozmente con sangrado posmenopáusico o sangrado uterino anormal, lo que facilita su diagnóstico temprano.
- Cáncer de ovario y trompa
Tumor maligno que puede originarse en el ovario, la trompa de Falopio o el peritoneo. Sus síntomas suelen ser inespecíficos, como distensión abdominal, dolor pélvico o sensación de saciedad precoz, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Tumor maligno poco frecuente que afecta a la vagina. Puede presentarse con sangrado vaginal anormal, dolor, flujo persistente o la aparición de una masa vaginal.