Cómo ahorrar energía en la cocina durante todo el año
Utilizar de manera eficiente los electrodomésticos que más usamos en nuestro día a día, como el frigorífico, el horno, la placa de cocina o el lavavajillas, puede ayudarnos a reducir su consumo de energía y, con ello, el importe de nuestras facturas. No es necesario hacer grandes cambios. Algunos hábitos sencillos pueden ayudarnos a gastar menos energía durante todo el año.
El frigorífico, siempre encendido
El frigorífico funciona las 24 horas del día, por lo que utilizarlo correctamente es especialmente importante.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda mantener aproximadamente 5 ºC en la zona de refrigeración y -18 ºC en el congelador.
También es aconsejable no introducir alimentos todavía calientes, abrir la puerta únicamente cuando sea necesario y cerrarla cuanto antes. Además, las rejillas de ventilación deben permanecer libres para que el aparato pueda funcionar correctamente.
Cuando vaya a sustituirlo, tenga también en cuenta su capacidad: un frigorífico mayor del que realmente necesitamos puede implicar un consumo innecesario.
Aproveche mejor la placa de cocina
Un gesto tan sencillo como tapar las cacerolas mientras cocinamos ayuda a aprovechar mejor el calor.
Conviene utilizar recipientes cuyo tamaño se adapte tanto a la cantidad de comida como a la zona de cocción que vayamos a utilizar, y cocinar con la cantidad de agua necesaria.
Si dispone de una vitrocerámica convencional, también puede aprovechar el calor residual apagándola unos minutos antes de terminar la preparación. El propio calor acumulado permitirá continuar la cocción durante ese tiempo.
No siempre hace falta encender el horno
El horno eléctrico puede consumir bastante energía, especialmente si se utiliza para pequeñas cantidades de comida.
Para recalentar o preparar cantidades reducidas puede resultar más eficiente utilizar otros aparatos, como el microondas, cuando sean adecuados para el alimento que vamos a cocinar.
Cuando sí utilice el horno:
- evite abrir la puerta innecesariamente;
- procure cocinar varios alimentos a la vez cuando sea posible;
- no lo precaliente durante más tiempo del necesario;
- utilice la función de ventilador cuando sea adecuada para la receta;
- y aproveche el calor residual apagándolo antes de terminar las cocciones largas.
El IDAE recomienda precisamente hacer del precalentamiento una excepción cuando la preparación no lo necesite y, en las cocciones prolongadas, aprovechar el calor residual del horno durante los últimos minutos.
Utilice bien el lavavajillas
Esperar a que el lavavajillas esté suficientemente lleno antes de ponerlo en funcionamiento ayuda a aprovechar cada ciclo.
Siempre que sea posible, utilice el programa ECO, diseñado para reducir el consumo de agua y energía aunque su duración pueda ser mayor.
Tampoco es necesario aclarar previamente los platos debajo del grifo. Basta con retirar correctamente los restos de comida antes de introducirlos en el aparato.
No olvide la campana extractora
La campana también puede utilizarse de una forma más eficiente.
El IDAE aconseja emplear las velocidades de extracción más bajas cuando sean suficientes y mantener los filtros limpios, ya que esto favorece su correcto funcionamiento.
Mire la etiqueta energética antes de comprar
Si tiene que comprar un nuevo electrodoméstico, no compare únicamente el precio inicial.
La etiqueta energética permite conocer y comparar la eficiencia y el consumo de determinados aparatos.
En buena parte de los electrodomésticos actuales se utiliza una escala que va de la A, para los productos más eficientes dentro de su categoría, a la G, para los menos eficientes. Dependiendo del aparato, la etiqueta puede proporcionar además información sobre consumo de agua, capacidad, ruido o duración de determinados programas.
Este sistema deriva del Reglamento (UE) 2017/1369, por el que se establece un marco para el etiquetado energético, que persigue precisamente que los consumidores puedan comparar productos y elegir los que consumen menos energía.
Un detalle importante: no todos los aparatos utilizan necesariamente exactamente la misma escala o el mismo modelo de etiqueta, ya que existe normativa específica según cada categoría de producto.
Pequeños hábitos durante todo el año
Ahorrar energía en la cocina no depende solamente de comprar electrodomésticos nuevos. Utilizar correctamente los que ya tenemos puede marcar la diferencia.
Mantener bien el frigorífico, utilizar recipientes adecuados, aprovechar el calor residual, evitar encender el horno cuando no sea necesario o utilizar los programas ECO son pequeñas decisiones que podemos incorporar a nuestra rutina.
El objetivo no es dejar de utilizar los electrodomésticos, sino utilizarlos de una forma más eficiente.





