Música | Espejo de caballerías. El ideal caballeresco. Música de los siglos XIII al XVII
Información práctica
Actividad finalizada
Fechas y horarios
Ubicación
Real Coliseo Carlos III
C/ Floridablanca, 20, 28200 San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España
Ver en el mapaESPEJO DE CABALLERÍAS. EL IDEAL CABALLERESCO. MÚSICA DE LOS SIGLOS XIII AL XVII
DIRECCIÓN: EDUARDO PANIAGUA
Eduardo Paniagua Cuarteto Música Antigua
FICHA ARTÍSTICA
CANTO Y VIOLA DE BRAZO: César Carazo / VIHUELA DE MANO Y GUITARRA BARROCA: Aníbal Soriano / VIHUELA DE ARCO, CANTO Y PERCUSIÓN: Luis Antonio Muñoz / SALTERIO, FLAUTAS A BISEL ALTO Y TENOR: Eduardo Paniagua
UN HOMENAJE A LA MEMORIA MEDIEVAL DE ESPAÑA, A SU PLURALIDAD Y A SU INAGOTABLE RIQUEZA ARTÍSTICA
Fundador de grupos como Música Antigua e Ibn Bâya, y creador del sello PNEUMA, Eduardo Paniagua es uno de los músicos españoles más influyentes en la recuperación del patrimonio medieval, articulando un puente entre culturas cristianas, judías y musulmanas. Su labor, reconocida con galardones como la Medalla de las Cuatro Sinagogas Sefardíes de Jerusalén, el Premio Ibn Arabi o varios Premios MIN y GEMA, representa un ejemplo único de investigación, creación y diálogo intercultural.
En esta ocasión, y acompañado por Cesar Carazo, Aníbal Soriano y Luis Antonio Muñoz, Eduardo Paniagua nos propone un recorrido musical inspirado en la épica, la espiritualidad y la tradición literaria de la caballería desde el siglo XIII al XVII. Desde la derrota del rey Rodrigo en el año 711, hasta la caída de Granada en 1492, España fue un territorio atravesado por batallas, encuentros y fronteras donde nacieron romances, cantares de gesta y relatos heroicos que moldearon el imaginario de generaciones.
El concierto evoca ese universo de espadas y trovadores, donde los héroes medievales —del Cid a Bernardo del Carpio, de los Infantes de Lara a los caballeros de la Tabla Redonda— conviven con la poesía mística, las órdenes militares, los rituales de iniciación y los valores que definieron el espíritu caballeresco: lealtad, fortaleza, justicia y nobleza de alma. Un viaje que va de la historia a la leyenda, de los reinos cristianos al refinamiento andalusí, y que muestra cómo la música fue la voz íntima de aquellas gestas. Un homenaje a la memoria medieval de España, a su pluralidad y a su inagotable riqueza artística.
PROGRAMA
I - EL CABALLERO CORTESANO, EL CASTO CABALLERO Y EL AMOR CORTES
1. Mozárabe, CSM 76 (Instrumental) Alfonso el Sabio 1221-1284
2. “O que da guerra levou cabaleiros”, CBN 496, Cantiga de escarnio político de Alfonso el Sabio. Melodía: Cantiga das Mayas CSM 406
3. “Par Deus, senhor”, CBN 470, Cantiga de amor de Alfonso el Sabio. Melodía Maluf andalusí de Túnez
II - ORDEN DE CABALLERÍA, CABALLO Y CABALLERO TAN FAMOSO
4. El caballo de Bonamic, CSM 353 “En todo nos faz merçee” Alfonso el Sabio
5. El anillo de Don Fernando, CSM 292 “Muito demostra a Virgen” Alfonso el Sabio
6. “Ma tre dol Rosignol”. Virelai. Borlet (Trebor), h. 1390-1410
(CSM - Cantigas de Santa María, CBN - Cantigas de amor, escarnio y maldecir)
III – CABALLERO, HÉROE DEL RENACIMIENTO
7. “Calatas 5 y 6 a la spagnola” Joanambrosio Dalza (hacia 1500), Intabolatura de Lauto, Milán 1508
8. Pavana Bittre Reue (Mille regretz) – Canción del Emperador
Josquin Desprez (entre 1445 y 1521), Luys de Narváez, Tielman Susato y Delphin de Música 1538
9. Recercadas 1 y 2 sobre “La spagna”. Diego Ortiz Toledano, (Toledo, Roma) 1553.
IV – LA ÉTICA DEL CABALLERO.
10. “La mañana de San Juan”, Romance de Abindarráez y Jarifa
(Don Quijote de la Mancha, parte 1ª, cap. V). Diego Pisador, S. XVI, Libro de cifras para vihuela
11. “No hay que decir el primor”. Jácaras. Anónimo, siglo XVII
12. “Un sarao”. Chacona (Don Quijote de la Mancha, La Gran Sultana, La ilustre fregona)
Juan Arañés, c.1560-1649 Alcalá de Henares. Libro segundo de tonos y villancicos, Roma: Juan Battista Robletti 1624.
SOBRE EL PROGRAMA
LOS CABALLEROS EN ESPAÑA
“El saber sin el obrar es como el árbol sin fruto.”
Libro del Caballero Zifar. S XIII
Desde la derrota del rey visigodo Rodrigo en Jerez de la Frontera en el año 711 hasta la caída de Granada en 1492, España fue un campo de batalla en el que españoles, ya fueran castellanos, navarros, leoneses, aragoneses, catalanes, gallegos o moros, lucharon reino a reino, ciudad a ciudad por subsistir o por su primacía en la península. En este contexto los caballeros fueron protagonistas de la historia y en consecuencia los héroes de las leyendas, baladas y romances.
Aragón y Cataluña se impregnan del espíritu caballeresco y galante de Occitania y del Norte de Francia. Pero es el conflicto entre hispanomusulmanes e hispano-cristianos el que templó, por un lado, el espíritu recio de las Órdenes de Caballería españolas, y por otro forjó el crisol hispano. El refinamiento sensual del Sur y la curtida virilidad del Norte entretejieron la caballerosa alma española.
La literatura románica nace de esta contienda y desasosiego donde los cuentos de caballería reflejan el espíritu heroico religioso y cortesano, de alarma permanente, guerras fronterizas y vida errante.
Los trovadores relatan las valerosas hazañas en cantares como los de Bernardo de Carpio el campeón de Castilla, el Cid Campeador y su famosa espada Tizona, los infantes de Lara, los extravagantes cuentos religiosos sobre la Caballería Celestial y el Caballero de la Estrella Brillante.
España, país de dilatada caballería activa, ha dado en herencia a sus pobladores un carácter caballeresco e imaginativo. Hemos preferido los ideales a la realidad burda, y el valor de la aristocracia de espíritu se ha mantenido alto.
EL ESPÍRITU DE LA CABALLERÍA
“De cada mil fue elegido y escogido un hombre más amable, más sabio, más leal, más fuerte, y con más noble espíritu, con más educación y mejores modales que todos los demás. Se buscó entre los animales el más bello, el que corre más y que pueda sostener más trabajo. Y porque el caballo es el más noble animal y el más conveniente para servir al hombre, se lo dio al hombre que había sido elegido entre mil hombres; y por eso aquel hombre se llama Caballero.”
Libro del orden de Caballería - Ramón Llull 1275
Los caballeros medievales famosos son los herederos de los “héroes” antiguos. Hércules, Teseo, Héctor y Alejandro recorren territorios y luchan para salvar a poblaciones de monstruos y tiranos. Durante el imperio romano no abundan los héroes por honor. Y es en la Edad Media, tanto por influjo germánico, como por el de la cultura musulmana, cuando aparece el caballero luchador del honor, exaltado de generosidad y de gloria. Impulsado a proteger al débil y a venerar a la mujer, más allá de la satisfacción de pasiones egoístas y de la conquista de territorios y riquezas.
En el áspero sistema feudal, el contraste entre los héroes novelescos y la realidad histórica hace preguntarnos si ha existido la caballería ideal en alguna época, o si más bien se trata de un hermoso sueño, una edad de oro semejante a la de la campestre felicidad de los pastores de la Arcadia. El libro del orden de Caballería de Raimundo Lulio y el capítulo dedicado a los caballeros dentro de Las Siete Partidas, del rey Alfonso X el Sabio, nos hacen ver que los caballeros no siempre se comportaban como tales.
Son realidades históricas la existencia de las Órdenes de Caballería, órdenes militares para la defensa de las fronteras y de la fe, nacidas en relación con las cruzadas para recuperar de los sarracenos la tumba de Jesucristo en Jerusalén. En España tienen sentido y vida propia durante la reconquista, la orden de Calatrava, fundada en 1164, la de Santiago, en 1175, la de Alcántara, en 1183 y la de la Estrella ó de Santa María de España, fundada por el propio rey Alfonso.
También son reales los rituales de iniciación, derechos y prerrogativas de los caballeros que nos han llegado en documentos de la época. Así, en Las Siete Partidas, vemos “Como han de ser hechos los caballeros”. En la ley XIV, título XXI, Partida II.
“... pasada la vigilia luego que fuese de día, debe primeramente oír su misa y rogar a Dios que le guíe sus hechos para su servicio; después ha de venir el que ha de hacerle caballero y preguntarle si quiere recibir la orden de caballería, y si dijera que sí le ha de preguntar si la mantendrá, así como se debe mantener. Después le debe calzar las espuelas, o mandar a algún caballero que se las calce (...) le ha de ceñir la espada sobre el brial que vistiese y que la cinta no quede floja.
Cuando tuviese la espada ceñida, débela sacar de la vaina y ponerla en la mano diestra, y hacerle jurar estas tres cosas: la primera que no recele morir por su ley si menester fuere, la segunda por su señor natural, la tercera por su tierra, y cuando esto hubiese jurado debe darle una pescozada para que estas cosas sobredichas le vengan en miente, diciéndole que Dios le guíe en su servicio y le deje cumplir lo que allí prometió. Después de esto le ha de besar en señal de fe, de paz y de la hermandad que debe ser guardada entre caballeros.”
También en el libro de Raimundo Lulio se puede leer:
“El caballero debe cabalgar, hacer justas, jugar la lanza en las lizas, andar con armas, tomar parte en torneos, hacer tablas redondas, esgrimir, cazar ciervos, osos, jabalíes, leones y las demás cosas semejantes a esas que son oficio de caballeros, pues todas estas cosas acostumbran a los caballeros a los hechos de armas y a mantener la orden de Caballería.
Así como todas estas cosas referidas tocan al oficio de caballero en cuanto al cuerpo, así la justicia, la sabiduría, la caridad, la lealtad, la verdad, la humildad, la fortaleza y la cautela, y otras virtudes semejantes a estas pertocan al caballero en cuanto al alma.”
En la historia de la Caballería se pueden distinguir tres grandes épocas:
-La heroica, en la que prevalecen la guerra y la defensa de la fe en la lucha contra el islam en España, entre ellos Carlomagno y sus pares.
-La poética, en la que cualquier proeza se consagra a la galantería con hermosas mujeres. Ejemplo son los caballeros que emulan a los de la Tabla Redonda.
-La decadente, donde aparece el desvirtuamiento del espíritu de la caballería y surge por doquier el caballero falso o felón, explotador del campesino y traficante de prisioneros. En este periodo surge la necesidad de reglas orientadoras del buen caballero, llevadas al extremo con el Quijote de Cervantes.
"Porque quiero que sepas, Sancho, que todos o los más caballeros andantes de la edad pasada eran grandes trovadores y músicos; que estas dos habilidades o gracias, por mejor decir, son anexas a los enamorados andantes". El Quijote, Capitulo XXIII.
Eduardo Paniagua
Más información
Duración: 60 minutos, sin descanso.
Más información:
Entradas: Desde 10 euros. Descuentos aplicables previa acreditación: menor de 15 años, carné joven, estudiante, desempleado, familia numerosa, mayor de 65 años, grupo a partir de 6 localidades y diversidad funcional con grado igual o superior al 33%. Entrada gratuita para acompañante de persona con Baremo de Movilidad Reducida Positivo o Certificado de Dependencia. Los descuentos y las gratuidades no son acumulables entre sí.
Venta de entradas: www.giglon.com
Importante:
- Todas las personas que deseen disfrutar de la programación del Real Coliseo de Carlos III deben adquirir su entrada, independientemente de su edad.
- No se permite la entrada a menores de tres años en las representaciones destinadas a público adulto.
- La edad mínima legal para acceder al teatro es de 16 años. Los menores de esta edad deberán ir acompañados de un adulto responsable, que se sentará junto a ellos, y no podrán superar en número a 3 por cada adulto.
- En caso de que la entrada incluya un descuento se podrá solicitar la acreditación necesaria que lo justifique. Si el interesado no pudiera justificar dicho descuento, para acceder a la sala deberá adquirir una nueva entrada con tarifa general.
- Una vez iniciada la función no se permitirá la entrada a la sala, en consideración al público y los artistas.





