El Clínico desarrolla una nueva técnica para diagnosticar obstrucciones coronarias

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DESTIERRA LA ADENOSINA Y LOS STENT INNECESARIOS

Cardiólogos del Clínico San Carlos desarrollan una nueva tecnología para diagnosticar obstrucciones coronarias, sin la necesidad de usar adenosina, fármaco que hasta ahora se aplicaba,  y que en ocasiones estaba contraindicada y podía tener importantes efectos secundarios. Además es más rápida, precisa y permite a los especialistas observar un mapa del lugar y tamaño de las lesiones, ayudándoles a usar solo los stents necesarios.    

30 marzo 2017

El doctor Javier Escaned, jefe de Sección de Cardiología Intervencionista del citado Hospital Clínico San Carlos, ha presentado junto al investigador de Cardiología del Imperial College de Londres, Justin Davies, en el último congreso del Colegio Americano de Cardiología (ACC17), los resultados de un estudio publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, en el que se analiza el resultado de esta nueva técnica utilizada en más de 4.500 pacientes de 49 centros médicos pertenecientes a 19 países.

En esta técnica se utiliza una guía muy fina, de 1/3 de milímetro, que se mueve dentro de las arterias coronarias para medir la presión sólo cuando el corazón está relajado y el flujo de sangre es alto. “Por ello no hace falta usar el vasodilador”, tal y como relata el doctor Escaned. La utilización del índice iFR, traducido como cociente instantáneo de presión libre de ondas, “logra reducir los costes de atención a un paciente y aumenta la eficacia de los tratamientos al afinar más aún cuál es el más conveniente”, recalca este cardiólogo.

Alternativa a la angiografía clásica
Esta nueva tecnología aparece pues como nueva herramienta de intervencionismo coronario con resultados similares a los de la reserva funcional de flujo coronario (FFR), utilizada hasta la fecha con adenosina, que se planteó hace unos años como alternativa a la angiografía clásica para evaluar el estrechamiento arterial con mayor precisión,   pero que solo se venía utilizando en el 15 por ciento de las intervenciones, porque no terminar de ser una técnica "cómoda" para cardiólogos ni para pacientes.

“El uso de la adenosina causa molestias en el paciente, como dificultad para respirar, sensación de presión en el pecho, y algunos efectos secundarios poco frecuentes, además de requerir tiempo para su preparación y suponer un coste añadido” como afirma Justin Davies. Además, “hay países en la que esta sustancia está prohibida”, concluye Davies. 

Más rápido con menos molestias para el paciente
En el ensayo Define-Flair se ha visto que usar iFR reduce la duración global del procedimiento  a 40,5 minutos y que se utilizan menos stent, a lo que se suma a la ausencia de fármacos para concluir una reducción significativa de los costes. Además, solo el 3 por ciento de los pacientes de iFR han tenido molestias, frente al 68 por ciento de los intervenidos con la técnica FFR. "Esto nos lleva a pensar que si los pacientes pudieran elegir entre dos métodos con los mismos beneficios y seguridad se decantarían por el de menos efectos secundarios", afirma el doctor Carlos Macaya, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos.

El editorial que dedica el  The New England Journal of Medicine a estos ensayos concluye que la iFR podría ser el nuevo estándar para este tipo de procedimientos, dada la disminución de inconvenientes para el paciente y la reducción de costes. Y, aunque no se contempla en los ensayos, que podría ser útil en lesiones sucesivas que eran un reto hasta la fecha, la utilización de la iFR podría facilitar la evaluación multivaso y ayudar a una toma de decisiones más racional sobre la intervención coronaria percutánea".