Es recomendable acudir con los informes médicos previos, resultados de pruebas complementarias, listado actualizado de medicación y cualquier otra documentación clínica relacionada con el motivo de consulta.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
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Sí. Existen tratamientos para aliviar las crisis cuando aparecen y tratamientos preventivos destinados a reducir su frecuencia e intensidad. En algunos pacientes pueden utilizarse terapias específicas como toxina botulínica o anticuerpos monoclonales.
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Muchas personas con epilepsia pueden desarrollar una vida plenamente activa. El seguimiento médico adecuado y el cumplimiento del tratamiento son fundamentales para reducir el riesgo de nuevas crisis.
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No necesariamente. Una única crisis puede tener distintas causas. El diagnóstico de epilepsia requiere una valoración clínica completa y, en muchos casos, la realización de pruebas complementarias como el electroencefalograma (EEG) o estudios de imagen.
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Sí. Actualmente existen numerosos tratamientos capaces de reducir la actividad de la enfermedad, disminuir el número de brotes y retrasar la progresión de la discapacidad. El tratamiento se individualiza según las características de cada paciente.
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No. Los problemas de memoria pueden tener múltiples causas, algunas de ellas reversibles. La enfermedad de Alzheimer es una de las causas más frecuentes de deterioro cognitivo, pero no la única. Una valoración especializada permite orientar el diagnóstico y el tratamiento más adecuado.
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Algunas unidades del Servicio participan en estudios de investigación y ensayos clínicos. Si existe algún estudio adecuado para su situación clínica, su neurólogo le informará de manera individualizada.
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Ante síntomas neurológicos de aparición repentina, como pérdida de fuerza, alteración del habla, pérdida de visión, dificultad para caminar o una crisis epiléptica prolongada, debe acudir inmediatamente al Servicio de Urgencias o contactar con los servicios de emergencia.
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El tiempo puede variar según el tipo de exploración. Su neurólogo le informará de cómo y cuándo se revisarán los resultados y del plan de seguimiento más adecuado.
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Entre las pruebas más frecuentes se encuentran el TAC o Scanner cerebral, la resonancia magnética, la electromiografía (EMG), la electroencefalografía (EEG), los potenciales evocados, los estudios de sueño y las exploraciones neurovasculares.
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El neurólogo valorará qué exploraciones son necesarias en cada caso y le informará sobre el procedimiento para su realización y seguimiento.
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Sí. En determinadas situaciones, especialmente cuando existen problemas de memoria, dificultades de comunicación o limitaciones funcionales, la presencia de un familiar o cuidador puede ser de gran ayuda.
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Sí. La atención en consultas externas de Neurología se realiza habitualmente mediante derivación desde Atención Primaria u otros especialistas del sistema sanitario.
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Debe consultar de forma urgente si el dolor aparece de manera brusca e intensa, si se acompaña de fiebre, alteración de la conciencia, debilidad, dificultad para hablar, convulsiones o cualquier otro síntoma neurológico relevante.
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La pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, la dificultad para hablar o entender, la pérdida de visión, la desviación de la boca o la alteración repentina del equilibrio pueden ser síntomas de ictus. Ante cualquiera de ellos debe solicitar asistencia médica urgente de forma inmediata.
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La electromiografía puede resultar algo molesta, pero suele tolerarse bien y proporciona información muy valiosa para el diagnóstico de enfermedades neuromusculares.
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Los tumores cerebrales pueden manifestarse con dolor de cabeza, crisis epilépticas, debilidad, alteraciones del habla o de la visión o cambios en la memoria y el comportamiento. El neurólogo ayuda a reconocer e interpretar estos síntomas, a controlar complicaciones como las crisis y a valorar la función cognitiva, trabajando dentro de un equipo multidisciplinar.
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Son enfermedades en las que el sistema inmunitario produce anticuerpos que afectan por error al sistema nervioso, como muchas encefalitis autoinmunes y ataxias; en otros casos, la reacción la desencadena un tumor (síndromes neurológicos paraneoplásicos) y los síntomas neurológicos pueden aparecer incluso antes de detectarse el cáncer. Reconocerlas pronto es clave, porque suelen ser tratables —con inmunoterapia y, cuando procede, tratando el tumor asociado— y un manejo especializado mejora los resultados.
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Estos tratamientos pueden afectar, de forma poco frecuente, al sistema nervioso. Avise sin demora a su equipo o acuda a Urgencias si aparecen confusión, dificultad para hablar, fiebre con desorientación, somnolencia marcada, temblores, debilidad o convulsiones.
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No. Existen diferentes tipos de temblor y numerosas causas que pueden producirlos. La enfermedad de Parkinson es solo una de ellas.
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Muchas enfermedades neurológicas disponen actualmente de tratamientos eficaces que permiten controlar los síntomas, reducir la progresión de la enfermedad o mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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Sí. El equipo médico le informará de las distintas opciones diagnósticas y terapéuticas disponibles para que pueda participar activamente en la toma de decisiones relacionadas con su salud.