Restos del yacimiento del Ensanche de Vallecas

Yacimiento arqueológico de Calle Embalse de El Vellón nº 21. Ensanche de Vallecas

Aprovechamiento de recursos líticos durante el Paleolítico medio

Descripción del yacimiento II

El Nivel 1 es el que presenta la práctica totalidad de la industria lítica documentada en el yacimiento. El origen de estos materiales estaría asociado a la actividad de depósitos con cierta pendiente. Se trataría de un conjunto lítico heterogéneo, depositado en un solo episodio de sedimentación por fenómenos de arroyada difusa (tipo glacis) y gravedad (tipo coluvión). Por tanto, el material lítico inserto en este depósito está en una posición claramente derivada, constituyendo probablemente una especie de palimpsesto, ya que no es posible certificar a partir del estudio de la industria lítica si se trata del desmantelamiento y arrastre de varios sitios arqueológicos mezclados o de uno solo, aunque a través del análisis estratigráfico sí parece que se trata de un sólo episodio o a lo sumo dos.

La deposición de estos materiales es decreciente hacia la base, es decir, hacia la base del depósito se documenta una cantidad menor tanto de industria lítica como de bases naturales. Hay una acumulación de piezas preferentemente en torno a grandes riñones de sílex, que a su vez también han sido movilizados debido a estos fenómenos de arroyada difusa

Aparecen representadas casi todas las fases de la cadena operativa de producción lítica: fase de selección y fase de explotación de materias primas líticas. El yacimiento o yacimientos originarios deberían haberse encontrado no muy lejos del área donde excavación. Seguramente se trataría de afloramientos de sílex donde el hombre prehistórico habría testado y seleccionado el mejor material para su explotación allí mismo, como se ha comprobado en otros yacimientos de la zona como Los Berrocales, Ahijones y el Cañaveral. Al tratarse de nódulos de sílex de una calidad en general mala, con gran cantidad de fisuraciones internas, aparece en el registro mucho material de prueba (núcleos con pocas extracciones, que nunca llegan a explotarse al máximo).

En general se evidencia a través del análisis de los talones de las lascas una percusión directa con percutor duro para todo el proceso de lascado, incluso para los intentos de confección de los bifaces documentados. A pesar de que casi todo este conjunto industrial tiene un aire de testado, se pueden documentar varios modos distintos de explotación de los núcleos hallados, es decir modos en los que se explota una sola cara (unifaciales) de forma simple, modos bifaciales en los que se explotan dos caras de forma ortogonal, pero también de forma secante, sin haber una jerarquización clara en ellas y modos en los que se explotan de forma ocasional varias caras de un mismo núcleo (multifaciales), seguramente condicionado esto último por la morfología de las propias bases naturales.

La industria lítica está claramente orientada a la producción de lascas, algunas de las cuales se retocan, también mediante percusión directa con percutor duro, con retoques abruptos generalmente y poco invasores, con el fin de confeccionar lo que tipológicamente se han venido denominando raederas y denticulados, aunque aquí, dado el grado de rodamiento de las piezas, sería imposible realizar análisis de huellas de uso para averiguar su funcionalidad. 

El yacimiento habría tenido una fase de abandono, quedando depositadas incluso algunas materias primas traídas desde otras zonas, como es el caso de las cuarcitas y cuarzos, originarios probablemente de la cuenca del Jarama, que se emplearon como percutores. Ciertos materiales habrían quedado expuesto a la intemperie durante más tiempo que otros y habrían sufrido distintas fases de sedimentación, siendo finalmente transportados de forma natural hasta depositarse en un paquete bastante espeso que rellenaría el paleo-relieve generado durante el Cuaternario.

La industria lítica estaría en consonancia con los modos de explotación lítica que tienen lugar durante el Paleolítico Medio (industria Musteriense), aunque también podrían encajar con las industrias confeccionadas en la zona durante el Paleolítico Inferior Final, por la presencia de bifaces toscos. Esa tosquedad, sin embargo, podría deberse a la mala calidad de las materias primas, hecho que condicionaría enormemente el acabado y configuración de las piezas.

 

El yacimiento se ha datado por Luminiscencia Ópticamente Estimulada en 45.529 ± 2.949 años hacia el techo del depósito del Nivel 1 y 50.596 ± 3.340 años en la base de dicho depósito, datación que encaja perfectamente con este tipo de industrias, siendo coetáneo con otros depósitos más o menos cercanos como los Berrocales o los depósitos de la Terraza compleja del Manzanares – Culebro.