Vista ampliada del virus del sarapión

Plan de eliminación del sarampión, rubéola y síndrome de rubéola congénita

El sarampión es la enfermedad infecciosa más contagiosa y, entre las inmunoprevenibles, la que mayor mortalidad causa en el mundo. Por otra parte, la importancia de la rubéola como problema de Salud Pública radica en los efectos teratogénicos que puede producir la infección congénita, que incluyen desde el aborto espontáneo o la muerte fetal, al Síndrome de Rubéola Congénita (SRC). La vacunación es la medida preventiva más eficaz frente a estas enfermedades.

Tanto el sarampión como la rubéola cumplen los requisitos para la eliminación de una enfermedad. La eliminación de ambas enfermedades ha sido abordada en la Región Europea de la OMS a través de sucesivos planes estratégicos: en el año 1998 la OMS estableció la eliminación del sarampión para el año 2007, en 2002 incluyó el control del SRC y en 2005 la eliminación de la rubéola.

En España, el sarampión, la rubéola y el SRC se incluyen en el sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria desde la creación de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica en el año 1995 (RD 2210/95 de 28 de diciembre). En la Comunidad de Madrid, la Orden 9/1997, de 15 de Enero, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, incluyó el sarampión y la rubéola en la lista como enfermedades de declaración individualizada semanal, con datos epidemiológicos básicos. El SRC se incluyó como enfermedad de declaración individualizada en un sistema de registro especial. En el año 2001 se estableció el Plan Nacional de Eliminación del Sarampión, en concordancia con las recomendaciones de la OMS del año 1998. Ese mismo año la Comunidad de Madrid elaboró su propio plan y el sarampión comenzó a notificarse de manera urgente. En el año 2008 se incorporó la vigilancia de la rubéola y del SRC como ampliación del Plan Nacional. En el momento actual, ambas enfermedades son de declaración obligatoria urgente.

Las principales estrategias propuestas por la OMS para la eliminación del sarampión y la rubéola y la prevención del SRC incluyen el mantenimiento de una cobertura vacunal elevada (>=95%) con dos dosis de vacuna triple vírica, el reforzamiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica y la disponibilidad de información dirigida a los trabajadores sanitarios sobre los beneficios y riesgos asociados a la vacunación.